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Porsche Panamera, el lado divertido de la electricidad

Revisamos el funcionamiento del nuevo híbrido el cual está lejos de ser tedioso

GUADALAJARA, JALISCO (22/MAY/2014).- Lo primero que nos viene a la mente cuando pensamos en un auto híbrido es aburrimiento. Pónganle la culpa en los Prius y Civic que vemos rodar por México y que no inyectan precisamente adrenalina en nuestra sangre de muchos octanos. Hasta que manejas un auto como el Panamera S Hybrid y toda la perspectiva cambia radicalmente.

Sí, el propósito de un auto que usa dos motores, siendo uno de ellos eléctrico, es ahorrar combustible. No es diferente con Porsche, pero afortunadamente la marca no puede darse el lujo de ofrecer autos que produzcan tedio en sus conductores, más bien todo lo contrario. Así, la idea cambia un poco en un coche como el Panamera y el motor que produce kilowatts pasa a ser un artificio para conseguir más potencia, que casi por casualidad resulta también más económico.

Como todo híbrido, el Panamera puede andar sólo con la energía almacenada en sus baterías, o con el motor de gasolina. Para cargar sus acumuladores, se puede enchufar el auto a una toma de corriente normal o rápida, o simplemente andar con la fuerza del motor de combustión, habiendo presionado el botón e-Charge en su consola que parece tener más botones que un Boeing 747.

Sólo con las baterías, el auto puede andar entre 16 y 45 kilómetros, con una velocidad máxima de cerca de 150 km/h. Claro que mientras más rápido se conduzca, más velozmente se irá la carga, lo que obligará a que entre en acción en motor V6, de 3.0 litros y 411 HP. Cuando esto ocurre, sentimos que el pedal del acelerador quedará más duro. Es el aviso que dice, sutilmente, que estás gastando más gasolina y rompiendo un poco el propósito de andar en un híbrido.

Pero si éste es un híbrido, es también un Porsche. Y en cualquiera de la marca, dan ganas de pisar duro, experimentar su magnífica aceleración, el aplomo impecable y la inmensa intimidad con las curvas, a quienes el Panamera trata de tú. Tan bien se lleva con las curvas, que si viviera en su casa iría al baño sin cerrar la puerta.

Se respira el lujo

Si por fuera el Panamera sigue siendo un auto polémico para muchos, o simplemente feo para otros, por dentro es difícil no amarlo con pasión. Primero, porque cuatro personas estarán absolutamente cómodas en su interior. Luego, porque los materiales y terminados son punto menos que impecables, como en todo Porsche. La marca sólo queda por debajo, en este punto, de Bentley y Rolls Royce.

Hasta una buena cajuela hay, que puede ampliarse abatiendo los asientos traseros, como en todo buen hatchback. El equipaje de los 4 ocupantes para el fin de semana cabrá sin mayor esfuerzo en el maletero de forma algo extraña. Atrás, sólo dos personas podrán viajar, lo que está bien. La consola central sólo impide que cualquiera de los ocupantes de las plazas traseras puedan tener su confort perturbado por un eventual quinto pasajero.

La consola delantera, que sigue usando la forma propuesta en el Carrera GT, tiene tantos botones que nos obliga a estudiar con calma cada uno de ellos.
Acostumbrarse toma tiempo, sí, pero nos parece posible y una vez que esto ocurre, no necesitamos quitar la vista del camino para ajustar la altura o rigidez de la suspensión o accionar algunas de las formas de manejo, como sería necesario en un sistema como el iDrive de BMW, que usa un mando central que nos fuerza a pasar por varios menús antes de hacer lo que queremos.

En ciudad, el Panamera puede ser incluso cómodo con la suspensión ajustada hacia Confort. No será, claro una comodidad al viejo estilo estadounidense, pero las omnipresentes imperfecciones de los caminos nacionales pese a que serán percibidas, no resultarán incómodas.

Sume a todo esto un consumo urbano de combustible en la casa de los 13 km/litro, y tendrá un auto que resultará difícil de resistir para el que tenga la capacidad de llenar un cheque por cerca de un millón de pesos que cuesta el auto. Porque al contrario de lo que piensan muchos, la capacidad financiera de comprar un coche de este nivel no implica que el consumo de combustible no sea tomado en cuenta por el que lo adquiere. A todos nos gusta ahorrar, tengamos o no dinero.

Sí, el Panamera S Hybrid nos hizo cambiar el paradigma de que un auto híbrido es necesariamente aburrido. Por fortuna, repetimos, sigue siendo un Porsche y esto, fue y seguirá siendo, sinónimo de diversión al volante, con o sin un motor eléctrico y un enchufe.

Ficha Técnica

Motor: Frontal longitudinal; seis cilindros en V; 3.0 litros de desplazamiento; 24 válvulas; DOHC; con inyección de combustible directa. Potencia: 333 HP (416 HP combinado con el motor eléctrico) @ 5,500 rpm/ Torque: 590 newton-metro @ 1,250-4,000 rpm.

Tracción: Trasera.

Transmisión: Automática de ocho velocidades (8+R), con modo secuencial. Tiptronic S.

Suspensión: Delantera – Independiente, de paralelogramo deformable, con resortes neumáticos y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de paralelogramo deformable, con resortes neumáticos y barra estabilizadora.

Frenos: De discos carbono-cerámicos adelante y atrás, con sistema antibloqueo (ABS) y distribución de la fuerza del frenado (EBD).

Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia electro-hidráulica.

Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
5,015 / 1,931 / 1,418
Distancia entre ejes: 2,920 mm
Peso: 2,095 kilogramos.
Tanque- 80 litros.
Cajuela- 335 litros.

Precio: 130,500 dólares

Resultados de la prueba:
Aceleración 0 a 100 km/h: 6.9 segundos
Frenado: 100 km/h a 0: 38 metros
Cuarto de milla: 14.25 segundos a 164 km/h
Velocidad máxima observada: 230 km/h

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