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Planificación, la clave del éxito

Ser ''el hazme reír'' de todos, es un temor que puede dar pie a un futuro lleno de aprendizajes

GUADALAJARA, JALISCO (24/JUN/2011).- Conseguir el éxito personal y el reconocimiento ajeno en cada una de las acciones que se realizan es quizá una de las grandes preocupaciones que aquejan al ser humano, sin importar el ámbito en el que se desarrolle: ama de casa, empleado, jefe, novia, esposo, estudiante, etc.

La Real Academia Española (RAE) define al éxito como el “resultado feliz de un negocio, actuación”, o bien como una “buena aceptación que tiene alguien o algo”, pero para Camilo Cruz, la felicidad no es más que “el resultado de un plan”, de una proyección personal en la que intervienen factores como las relaciones personales y laborales, la calidad de vida, la forma de comer, la distribución de los bienes materiales y ejercitación física y mental, entre otras cosas.

En su obra, Arquitectura del éxito, el reconocido conferencista y motivador desarrolla estrategias para elaborar un proyecto de vida, “empleando la misma metodología que utilizaría un arquitecto para trazar los planos de un edificio”. En primera instancia, la persona deseosa de éxito debe valorar su situación actual y reconocerse satisfecho con sus logros obtenidos hasta la fecha.

“Donde nos encontramos es donde hemos elegido estar, para lo que hemos trabajado. Si hay algo que no queremos o no nos gusta, sólo nosotros podemos salir de ahí, nadie puede construir el plan de éxito por nosotros”.

Cruz asegura que el “éxito” que obtienen los demás, no se debe ni a la suerte, ni a la casualidad, por lo que la gente que “fracasa” en sus expectativas  y planes, sólo obedece a una causa: “no tomó el tiempo para planear su éxito”.

Camilo Cruz destaca que el llamado “fracaso”, el miedo a intentar y desarrollar un plan es una de las principales barreras para alcanzar el éxito, y es precisamente uno de los temas que se abordan en Arquitectura del éxito.

“No toda meta se hace realidad, ni todo lo planeado se lleva a cabo tal cual fue concebido en un principio. Muchos sueños quedan truncados en el camino y otros pasan a un segundo plano, en la medida que cambian las circunstancias personales. Planear no garantiza el éxito; sin embargo, no contar con un plan de vida y no saber hacia dónde nos estamos moviendo, sí garantiza nuestro fracaso”.

Subraya que la mediocridad y el conformismo llegan cuando la persona reconoce que no está donde quiere, “es ahí cuando empiezas a justificar o buscar culpables, si yo no he triunfado es porque alguien más no hizo su trabajo”.

“Nunca es demasiado temprano para empezar, es importante que los niños aprendan que hay que tener metas, hay que escribirlas y ponerles una fecha”.

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