¿Perdón condicional o incondicional
Es parte de la naturaleza humana, ya que somos frágiles e imperfectos
La inmensa cantidad de personas que lidian todos los días con la culpa, nos confirma la inevitable necesidad de perdón que tenemos todos. Esto es parte de la naturaleza humana, ya que somos frágiles e imperfectos, y por lo tanto nos lastimamos o involuntariamente.
Todos necesitamos perdonar y ser perdonados; por eso el Señor Jesús dio una enseñanza muy clara y profunda acerca del perdón, y para que todos la entendieran, la plasmó en forma de una historia.
Se trata de un rey que, al hacer cuentas con sus siervos, descubrió que uno de ellos le debía una cantidad estratosférica; debía por ello condenarlo a la cárcel. Pero el siervo, postrado, le pidió misericordia, por lo que el rey no sólo le tuvo misericordia, sino que además le perdonó toda su deuda.
Luego este siervo encontró a otro consiervo que le debía una cantidad infinitamente menor, al cual exigió el pago; este siervo, a su vez, le pidió misericordia, pero no la obtuvo, ya que su acreedor mandó ponerlo en la cárcel hasta que pagara todo lo que debía.
Cuando el rey se enteró de esto, se enteró mucho, porque veía que este siervo no había entendido el verdadero concepto de misericordia y perdón: nunca se entenderá a cabalidad lo que es la misericordia, hasta que se convierta en un acto de dos vías. Era necesario dar misericordia a otros, para poder confiar en la naturaleza de la misericordia recibida.
Neciamente, el primer siervo estuvo dispuesto a recibir la misericordia del rey, pero no estuvo dispuesto a darla a otros. Lo que el rey quería era que sus siervos entendieran que podían ser verdadera y permanentemente perdonados, si hacían exactamente lo mismo con los demás; pero un siervo que no estaba dispuesto a perdonar a otros, jamás se sentiría seguro en el perdón de su rey, ya que él mismo no podía perdonar.
Muchas personas que experimentan culpas y temores profundos, han tenido un pasado en el cual han sido heridos, pero no han podido o no han estado dispuestos a perdonar. Es muy conocida la tradición de que hijos abusados en su niñez por familiares, tienden a convertirse en abusadores cuando crecen, y lo mismo sucede con otros problemas que dañan el corazón de las personas en etapas tempranas de su vida.
Perdonar a otros sus ofensas, cualesquiera que sean, no sólo tiene el propósito de liberar al ofensor de una responsabilidad, sino también de librar al ofendido del dolor crónico y la amargura, así como de la posibilidad de la culpa, cuando le toque desempeñar el rol de ofensor.
Perdonar a otros es algo tan importante, que cuando Pedro sugirió al Señor Jesús que debería haber un límite para ello, proponiendo perdonar siete veces al mismo ofensor, el Maestro le respondió usando un número inmensamente mayor: “setenta veces siete”, le dijo Jesús. Pero con ello no estaba modificando la cifra de siete veces, a cuatrocientas noventa veces, sino que estaba dando a entender que debemos perdonar todas las veces que sea necesario, porque al final de cuentas, todos esperamos que Dios nos perdone todas las veces que sea necesario.
Angel Flores Rivero
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