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Oda al exceso
Una explosión de poder llega a las ruedas traseras del nuevo Challenger. ¡Enhorabuena!
GUADALAJARA, JALISCO (26/JUL/2014).- Dinero, salud y potencia, nunca sobran. Dodge lo sabe. Por esto, salió de atrás en la guerra de poder entre los pony estadounidenses y estableció el nuevo récord, el número a ser batido por los rivales: 707 caballos de fuerza que llegan a las ruedas traseras del nuevo Challenger Hellcat 2015. ¿Cómo funcionan? Como debe de ser, como un cántico a la fuerza, un grito de éxtasis, una oda al exceso. ¡Qué bien!
Mucho se habló que el Challenger iba a desaparecer. También hubo rumores de que se haría más chico y civilizado. Nos alegra decir que no fue así. El auto no sólo sobrevive, sino que lo hace de la vieja manera estadounidense que a tantas le encanta: con fuerza, poder, músculo.
Estáticamente los cambios son mínimos. Se perciben adelante por la parrilla dividida, mucho más notable en la versión V6, que tiene marcos cromados. Atrás, por las calaveras ya no son unidas como antes y en el interior, más refinado, con mejores materiales, vemos la misma inspiración en el modelo de 1970, reflejada en el tablero de instrumentos, con dos grandes relojes con marcos cromados. Es sólo una ilusión, claro, ya que todo el “cluster” es digital y configurable.
En el centro hay una pantalla de 8.4 pulgadas que usa el U-Connect. En los autos que condujimos en Portland, Oregon, al norte de Estados Unidos, el sistema funcionaba como una transmisor de señal de Internet, claro, algo que se consigue con una suscripción mensual. Buenísimo.
Los asientos son cómodos, incluso para cuatro personas, lo que es muy buena para un cupé. La versión básica, con motor V6 de 3.6 litros, tiene 305 caballos de fuerza que llegan a las ruedas traseras gracias a una caja automática de ocho velocidades. Es un coche ideal para el que quiere la forma del Challenger, pero con algo más de economía de combustible. Que nadie piense que es lento, porque no lo es. Sólo si se compara con los demás.
En Estados Unidos, el que era el más poderoso de los Challenger, el SRT8, será la versión menos potente en el modelo 2015, con “sólo” 470 caballos de fuerza saliendo del motor V8 aspirado de 6.4 litros. Esta versión, llamada R/T, no vendrá a México. La que sí llegará es la Scat Pack, que con 485 HP, resulta más que suficiente para ponernos una gran sonrisa en al cara.
RADIOFRAFÍA
Motor: V6; de 3.6 litros y 305 HP; V8 aspirado, 6.4 litros y 485 HP y V8 supercargado, de 6.2 litros y 707 HP.
Suspensión: Independiente en ambos ejes; MacPherson adelante y Multilink atrás.
Transmisión: Automática de ocho velocidades o manual de seis (para el Hellcat, pero no debe venir a México).
Frenos: Discos ventilados en las cuatro ruedas, con ABS de serie.
Para rectas. Y también para curvas
En la pista del Portland International Raceway, pudimos ver que el Scat Pack es un auto muy, muy rápido. El motor suena como esperan los entusiastas de la velocidad y su control es mayor de lo que esperábamos. En resumen, un gran auto.
Pero, claro, el que todos esperábamos era por el “Gatito del infierno”, el Hellcat. Las diferencias exteriores se perciben en el cofre, con entradas de aire distintas y funcionales. Vaya, hasta uno de los cuatro faros tiene una entrada de aire para enfriar el corazón supercargado de 6.2 litros, ocho cilindros y espeluznantes 707 caballos de fuerza.
Para conducirlo en la misma pista, Dodge no nos dejó hacerlo solos. Un instructor actuaba como la “nana”, como la mamá que regaña al niño con el juguete nuevo, obligándolo a dormir temprano y abandonar momentáneamente el juguete.
Aún así, acelerar en la recta era suficiente para ver de qué es capaz el auto. El motor suena como un trueno, que incomodará a muchos y hará la delicia de los que amamos a los autos. Hay que sostener el volante con firmeza, mantenerlo absolutamente recto y endurecer el cuerpo, principalmente el cuello, porque en la hora que pisemos el pedal derecho alguien desprevenido puede fácilmente desnucarse.
Pese a todo su poder, es un auto capaz de ser controlado, gracias al buen chasis y a la electrónica. Aún así, más vale que el acelerador se use con sabiduría. Pisarlo de una sola vez y a fondo, hará que la trasera salga fácilmente. Quitarlo de manera brusca, también. Como todo poderoso de tracción trasera, la clave es contenerse, controlarse, tener paciencia, lo que no es fácil cuando tienes 707 caballitos a tu disposición. Pero el resultado compensa y nos dejará alegres como niños en dulcería, siempre queriendo más, por supuesto.
Los tres autos llegan a México en el último trimestre de este año y su precio estará entre 500 mil y 950 mil pesos. Tal vez hasta un poco menos, ya que la marca promete que la misma agresividad del poder se usará en su precio.
Por lo que vimos y sentimos, el Hellcat tiene potencial para ser el auto más importante en la construcción de la imagen de Dodge. Incluso más que el Viper. Porque es más asequible, porque es más auténticamente estadounidense. Porque es, sin sombra de duda, magnífico.
Sergio Oliveira/Portland, Oregon
Mucho se habló que el Challenger iba a desaparecer. También hubo rumores de que se haría más chico y civilizado. Nos alegra decir que no fue así. El auto no sólo sobrevive, sino que lo hace de la vieja manera estadounidense que a tantas le encanta: con fuerza, poder, músculo.
Estáticamente los cambios son mínimos. Se perciben adelante por la parrilla dividida, mucho más notable en la versión V6, que tiene marcos cromados. Atrás, por las calaveras ya no son unidas como antes y en el interior, más refinado, con mejores materiales, vemos la misma inspiración en el modelo de 1970, reflejada en el tablero de instrumentos, con dos grandes relojes con marcos cromados. Es sólo una ilusión, claro, ya que todo el “cluster” es digital y configurable.
En el centro hay una pantalla de 8.4 pulgadas que usa el U-Connect. En los autos que condujimos en Portland, Oregon, al norte de Estados Unidos, el sistema funcionaba como una transmisor de señal de Internet, claro, algo que se consigue con una suscripción mensual. Buenísimo.
Los asientos son cómodos, incluso para cuatro personas, lo que es muy buena para un cupé. La versión básica, con motor V6 de 3.6 litros, tiene 305 caballos de fuerza que llegan a las ruedas traseras gracias a una caja automática de ocho velocidades. Es un coche ideal para el que quiere la forma del Challenger, pero con algo más de economía de combustible. Que nadie piense que es lento, porque no lo es. Sólo si se compara con los demás.
En Estados Unidos, el que era el más poderoso de los Challenger, el SRT8, será la versión menos potente en el modelo 2015, con “sólo” 470 caballos de fuerza saliendo del motor V8 aspirado de 6.4 litros. Esta versión, llamada R/T, no vendrá a México. La que sí llegará es la Scat Pack, que con 485 HP, resulta más que suficiente para ponernos una gran sonrisa en al cara.
RADIOFRAFÍA
Motor: V6; de 3.6 litros y 305 HP; V8 aspirado, 6.4 litros y 485 HP y V8 supercargado, de 6.2 litros y 707 HP.
Suspensión: Independiente en ambos ejes; MacPherson adelante y Multilink atrás.
Transmisión: Automática de ocho velocidades o manual de seis (para el Hellcat, pero no debe venir a México).
Frenos: Discos ventilados en las cuatro ruedas, con ABS de serie.
Para rectas. Y también para curvas
En la pista del Portland International Raceway, pudimos ver que el Scat Pack es un auto muy, muy rápido. El motor suena como esperan los entusiastas de la velocidad y su control es mayor de lo que esperábamos. En resumen, un gran auto.
Pero, claro, el que todos esperábamos era por el “Gatito del infierno”, el Hellcat. Las diferencias exteriores se perciben en el cofre, con entradas de aire distintas y funcionales. Vaya, hasta uno de los cuatro faros tiene una entrada de aire para enfriar el corazón supercargado de 6.2 litros, ocho cilindros y espeluznantes 707 caballos de fuerza.
Para conducirlo en la misma pista, Dodge no nos dejó hacerlo solos. Un instructor actuaba como la “nana”, como la mamá que regaña al niño con el juguete nuevo, obligándolo a dormir temprano y abandonar momentáneamente el juguete.
Aún así, acelerar en la recta era suficiente para ver de qué es capaz el auto. El motor suena como un trueno, que incomodará a muchos y hará la delicia de los que amamos a los autos. Hay que sostener el volante con firmeza, mantenerlo absolutamente recto y endurecer el cuerpo, principalmente el cuello, porque en la hora que pisemos el pedal derecho alguien desprevenido puede fácilmente desnucarse.
Pese a todo su poder, es un auto capaz de ser controlado, gracias al buen chasis y a la electrónica. Aún así, más vale que el acelerador se use con sabiduría. Pisarlo de una sola vez y a fondo, hará que la trasera salga fácilmente. Quitarlo de manera brusca, también. Como todo poderoso de tracción trasera, la clave es contenerse, controlarse, tener paciencia, lo que no es fácil cuando tienes 707 caballitos a tu disposición. Pero el resultado compensa y nos dejará alegres como niños en dulcería, siempre queriendo más, por supuesto.
Los tres autos llegan a México en el último trimestre de este año y su precio estará entre 500 mil y 950 mil pesos. Tal vez hasta un poco menos, ya que la marca promete que la misma agresividad del poder se usará en su precio.
Por lo que vimos y sentimos, el Hellcat tiene potencial para ser el auto más importante en la construcción de la imagen de Dodge. Incluso más que el Viper. Porque es más asequible, porque es más auténticamente estadounidense. Porque es, sin sombra de duda, magnífico.
Sergio Oliveira/Portland, Oregon