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Nuevo curso de las cosas e intentos independentistas

Hemos de recordar que movimientos independentistas en Nueva España los hubo desde el siglo XVIII

GUADALAJARA, JALISCO.- Hemos de recordar que movimientos independentistas en Nueva España los hubo desde el siglo XVIII. Consideremos también que en 1808 inició la invasión de Francia a España, lo que provocó inevitablemente profunda preocupación a las autoridades virreinales, mientras que otros aprovecharon para intentar quitarse el dominio de la corona española. Melchor Talamantes, Francisco Primo de Verdad y Ramos, el mismo virrey Iturrigaray, entre otros, se apresuraron a proponer un plan independentista. Al año siguiente también se organizó la “conjuración de Valladolid” dirigida por Michelena, García Obeso, Vicente Santa María, todos relacionados con los “conjurados de Querétaro y Guanajuato” de 1810. Ninguno de estos movimientos triunfó, tampoco en el que participó Hidalgo.

En este periodo (1808-1810) las cosas empezaron a tomar un curso diferente para los habitantes de la vieja y la Nueva España; se temió que la invasión francesa pudiera extenderse hasta las posesiones españolas en América. En varios pueblos y ciudades se vivió una extraña tensión por lo que se rumoraba en las calles; el imperio de Napoleón parecía asomarse en cualquier momento en tierras novohispanas. El cabildo eclesiástico de Guadalajara, durante 1808, envió algunos donativos al rey de España “para sufragar la guerra contra el invasor francés”, y al mismo tiempo juró lealtad, fidelidad y “solemne obediencia a la Junta Central Gubernativa de España e Indias”.
Hacia finales de ese año, Hidalgo se entrevistó en Dolores con el general francés Octaviano D’almivar, emisario de José Napoleón, hermano del invasor de España. Lo llevaban preso desde el norte hacia Veracruz, y a su paso por esta región, por razones desconocidas, Hidalgo habló con él sobre lo que pasaba en Europa. ¿Qué se dijo en aquella charla? Tal vez nunca lo sabremos con exactitud.

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