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Motor de arranque
Hace cerca de 11 mil años, Norteamérica era dominada por enormes animales, que pesaban entre 3 y 5 toneladas y dominaban la región, pero se extinguieron debido al cambio climático. Hoy sucede lo mismo pero con los vehículos deportivos utilitarios
Sergio Oliveira
Animales en extinción
Pero ya no hablamos de mastodontes y mamuts, sino de las inmensas SUV, o vehículos deportivos utilitarios, que han dominado la escena de Norteamérica durante los más recientes 15 ó 20 años.
Estados Unidos ha sido, todos lo sabemos, el país del desperdicio. Todo en su territorio siempre fue superlativo, incluso superfluo. Sus casas son las mayores. Sus carreteras, las más amplias. Sus edificios los más altos. Vaya, hasta la porción de comida en sus restaurantes es la mayor del planeta. Un refresco grande en un restaurante de comida rápida en la Unión Americana, equivale a una cubeta con la que un muchacho mexicano lava su coche un sábado por la tarde. Así, sus autos siempre han seguido esa tendencia, desde sus inicios hasta el día de hoy. Aún es muy común ver en el vecino del norte, a una enorme Ford Expedition siendo conducida por un ama de casa, o una adolescente al mando de una igualmente grande Chevrolet Tahoe. Pero esto está comenzando a cambiar.
Muchos podrían pensar que se debe al cambio climático, de la misma manera que habría ocurrido con los mastodontes de cuatro patas en lugar de los de cuatro ruedas. Sin embargo, esto está aconteciendo debido a que algo está produciendo dolor en el nervio más sensible del cuerpo humano: la cartera. Hace un par de años, el precio de barril de petróleo era cercano a los 45 dólares. Hoy ya rebasó los 135 y algunos estiman que llegará a los 200 dólares. Aunque vuelve a caer en el futuro, es poco probable que vuelva a niveles de 45 dólares por barril. En las gasolineras, los estadounidenses estaban acostumbrados a pagar 1.60 dólares por galón de gasolina, hoy pagan más de 4 dólares y podrían tener que desembolsar hasta seis dólares por cada galón para llenar el tanque de sus sedientos vehículos. Por esto y no por una gran preocupación con el medio ambiente, comienzan a percibir el encanto de los autos chicos.
Ese cambio, producido por la mayor demanda de combustible de los llamados BRIC, es decir: Brasil, Rusia, India y China, toma a los productores estadounidenses desprevenidos. Como siempre han tenido en las grandes pickups y SUV su mayor fuente de ingreso — se estima que la utilidad neta de una SUV o pickup de tamaño completo es de 10 mil dólares— sus inversiones están fuertemente atadas a ellas. La producción de coches chicos de GM y Ford prácticamente se limita a lo que hacen en Europa, Asia y América Latina, pero no en su terreno. Chrysler, bueno, esa no tiene un auto chico ni dentro ni fuera de Estados Unidos, tanto que firmó un acuerdo con Nissan para vender el Tiida en Sudamérica bajo su marca.
Así, los un día llamados “Tres Grandes”, empiezan a cambiar sus planes. Uno de estos cambios, por fortuna, favorece a México, ya que Ford deja de fabricar las F-150 a F-550 en Cuautitlán, para producir allí el Fiesta 2010. El otro, se pone exactamente del otro lado de la báscula para nuestro país, ya que General Motors también ya anunció el cierre de nada menos que cuatro plantas, incluyendo una en Toluca, que será la primera en clausurarse, aún en este 2009.
No hay cómo negar el encanto de conducir un auto amplio, con un poderoso motor, rodeado de mucho lujo. Pero esto, que fue popularizado por mucho tiempo en Estados Unidos y, por su influencia directa, también un poco en Canadá y México, pasa a ser un privilegio de los ricos.
11 mil años después de los de carne, hueso y piel, ahora son los mastodontes de acero que están en extinción. La naturaleza, incluso dentro de las leyes del hombre, impone de nuevo la ley del más fuerte. Pero la fuerza, en este momento, no es la de los caballos de fuerza de los gigantescos motores V8 de las SUV, sino de la capacidad de adaptación. En México, aún no vemos dispararse el precio de la gasolina, pero lo más probable es que esto no tarde mucho. Y el fenómeno de la extinción de los mamuts, debe extenderse también a nuestro territorio.