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Miscelánea gourmet

Envinados

No hay nada más reconfortante para una plática con los amigos que descorchar una botella de vino, por lo menos desde mi punto de vista. Y es que a diferencia de otras bebidas con alcohol, el vino es una especie de facilitador de las conversaciones, genera un sentimiento tan envolvente que pareciera que el tiempo transcurre lentamente. Es por eso que hace unos días tomé la decisión de organizar, con cierta periodicidad, reuniones con amigos para conversar sobre cosas simples: de lo que ocurre en la ciudad, de lo que nos mueve, de los sueños que nos incitan a vivir, de las complicaciones que surgen en el camino, en fin, de todo eso que a los tapatíos nos gusta. Pero eso sí, siempre en torno a una copa de vino.
Los primeros amigos a los que contacté fueron las diseñadoras Julia y Renata Franco, incondicionales amantes de la moda y mujeres apasionadas por los placeres sencillos de la vida. Además, para generar el equilibrio de los sexos, Carlos Valenzuela, un joven emprendedor con gran pasión por el mundo vinícola y las estrategias de comunicación. La cita fue en el salón VIP del restaurante Suntory, pues para mi gusto nos ofrecería la calidez suficiente en decoración y servicio para tener una buena tarde con los amigos.

El día acordado llegó y aunque la cita era a las cinco de la tarde, las que se nos adelantaron fueron Julia y Renata, pues tras una larga entrevista con el director del Fashion Week México, quedaron tan exhaustas que decidieron llegar antes a Suntory y comer algo acompañado de un buen sake. El último en llegar fue Carlos, quien debido a tantos proyectos arquitectónicos en los que su colectivo Guayaba está involucrado, había perdido el sentido del tiempo.
Una vez reunidos, lo primero fue pedirle al mesero que nos recomendara un vino que ninguno de los tres hubiéramos probado, uno tinto, joven, equilibrado, de esos que se antojan para platicar sin tener la necesidad de ordenar comida. La elección fue un Cabernet Sauvignon Misiones del Rengo 2006, chileno.  
El primero en tomar la batuta fue Carlos, quien de inmediato nos empezó a sorprender con sus conocimientos de vino; claro, el hombre es director de la revista Vinísfera, una publicación especializada en vino, gastronomía y arte que ya está circulando por todo México. Mientras Julia, Renata y un servidor seguíamos paso a paso el proceso de cata del vino, fue imposible resistir la tentación de preguntarle a Carlos un poco acerca del modus vivendi que tenemos los tapatíos en torno a los temas de su revista, a lo cual Carlos respondió: “Somos extraños, tanto para los vinos y la comida somos exigentes, pero hasta cierto punto, pues una vez que escogemos nuestros dos o tres lugares favoritos, es muy difícil que nos hagan cambiar a pesar de que el nivel de calidad disminuya. Somos difíciles para que nos hagan romper tradiciones. Hoy en día los tapatíos siguen tomando muchísimo vino tinto, aun cuando hay blancos y rosados con una calidad muy interesante y que bien podrían maridar perfecto con las carnes que estamos acostumbrados a consumir. Yo, por ejemplo, voy mucho a la I Latina y al Anita Li, pues son dos restaurantes que después de muchos años no han cambiado mucho su menú y siguen teniendo una propuesta súper fresca y, te soy sincero, también es difícil que los cambie (risas)”.

Para continuar con el comentario de Carlos, pregunté a Julia y Renata cómo había sido su experiencia en otros países en este tema, pues con el éxito que están teniendo con sus diseños fuera de México, siempre tienen oportunidad de probar platillos y vinos distintos. Ellas comentaron: “Para empezar, en Guadalajara somos como una mezcla de muchas cosas, somos muy tradicionales, somos de provincia, tenemos todavía la actitud de sonrojarnos y eso nos hace muy creativos, tenemos muchas ganas de hacer cosas nuevas, no estamos tan viciados. Pero en el tema gastronómico y del vino, creo que estamos en pañales, no cambiamos por nada, somos como muy cerrados. Me sorprende que teniendo libertad para probar mil cosas, no lo hagamos. Por ejemplo, en nuestro último viaje a Marruecos, pedimos una botella de vino en la habitación del hotel, el concierge se nos quedó viendo con una cara muy extraña, no sabíamos por qué, pero para no quedarnos con la duda preguntamos a unos amigos al día siguiente y ellos nos comentaron que el vino en ese país está prohibido para la gente, sólo los turistas lo pueden consumir. Al enterarnos de eso, valoramos muchísimo el vino que habíamos probado y la gran oportunidad que tenemos como mexicanas, por eso ahora, siempre que llegamos a un lugar nuevo, pedimos la comida y el vino más típico”. 

La conversación siguió fluyendo, igual que el vino. Creo que estuvimos platicando cerca de dos horas. Pero recuerdo muy bien que ya casi al final, todos compartimos experiencias memorables en torno al vino. Carlos, quien recién se convirtió en papá por primera vez, dijo: “Yo definitivamente recuerdo que le acabo de comprar a mi hijo una buena botella de uno de los grandes chateaus, es un vino del año que sé que tiene potencial de guarda para que cuando mi hijo crezca, podamos disfrutar juntos una copa de vino espectacular”. Julia y Renata suspiraron.

Por su parte, las dos diseñadoras de moda recordaron una historia que hasta cierto punto nos pareció divertida a todos, y es que Renata comentó: “Hace poco, Julia se encontró un lechón, no se porqué, creo que hasta lo soñaba… (risas), así que después de varios días de pensar en él, decidimos salir a comprar uno. Todos los días fue como un ritual, descongelarlo, prepararlo y cocinarlo. Toda una serie de pasos que culminaron en una de esas reuniones que hacemos en casa con los amigos. Cuando Julia puso el lechón en la mesa, todos lo veíamos raro… (risas de nuevo) para nuestra suerte, el lechón quedó delicioso y corrió el vino. El lechón glaseado se ha vuelto uno de nuestros favoritos”.

La reunión terminó, pagamos la cuenta y cada uno salió del lugar con la satisfacción de haber pasado un momento tan agradable que deberíamos repetirlo, pero con mas invitados. Yo, por mi parte, prometo que pronto les contaré otra más de las reuniones con tapatíos exitosos y amantes de los placeres.

Ficha técnica del vino  
Cabernet Sauvignon
Misiones de Rengo 2006

Un vino joven, sencillo, de color rojo rubí, límpido y brillante. Con aromas intensos y persistentes a frutos rojos, ciruela madura, toques de chocolate y caramelo debido a los cinco meses que pasa en barrica. En sabor, taninos suaves y muestra un final de boca persistente. Ideal para tomarse solo o acompañar carnes asadas, quesos suaves, aves asadas y pastas con salsa de tomate.

Los invitados
• Julia y Renata
Diseñadoras de alta moda
Vino favorito: Vino de piedra
Para ellas, el vino es: un detonador
www.juliayrenata.com  

• Carlos Valenzuela
Director de Vinísfera y Colectivo Guayaba
Vino favorito: Icaro
Para él, el vino es: un vehículo
www.vinisfera.com

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