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Mirar distinto

El libro de artista

Como en casi todos los asuntos relacionados con las artes plásticas, trátese de la enseñanza, tendencias pictóricas, corrientes ideológicas, vertientes intelectuales, o políticas, etcétera, las opiniones de los críticos y estudiosos suelen variar dependiendo de las épocas y las culturas. En el caso del “libro de artista”, el significado suele ser ambiguo, por lo que resulta conveniente diferenciar éste del “libro objeto”, analizando algunas de las características de ambos.
Los antecedentes de esta contemporánea forma plástica de expresión, podemos encontrarlos en los futuristas italianos, los constructivistas rusos, los dadaístas, los conceptualistas, los minimalistas, aunque no menos importantes fueron las influencias de los artistas De Stijl, de la Bauhaus, así como Duchamp, y los poetas concretos y visuales de los años sesenta, aliados a la ruptura  del texto y de la página convencional.

El libro de artista está también vinculado a movimientos artísticos por su ideología, formato, temática, o por sus técnicas pictóricas. Muchos libros participan de varias posibles clasificaciones y otros no habrá manera de clasificarlos. En general puede considerarse que el libro de artista nace de la idea primaria y de la experiencia directa de quien lo concibe y no como una referencia a la Historia del Arte. Su propósito fundamental en los inicios era hacer llegar a las mayorías la experiencia estética, más allá de los museos y galerías, abarcando un concepto más extenso de cultura, tomando en cuenta que el arte no está sujeto a ninguna función. Desde su nacimiento mucho se trabajó en la idea de democratización y desacralización del arte. La experiencia creativa no consistía en un proceso de investigación inédita, sino más bien, requería de la vivencia del espectador/lector frente al objeto.

El libro de artista funcionaba políticamente en cuanto a que ampliaba la experiencia visual del espectador, más allá del objeto artístico singular que sólo podía estar en un lugar destinado para su preservación. Este libro hecho por el propio artista, intenta transmitir de tú a tú, la vivencia del autor de manera íntima y directa. Las ediciones deben ser limitadas y en el sentido estricto su concepción y elaboración debieran estar en las manos de su inventor de principio a fin, pasando por todos los procesos desde el artesanal hasta su distribución. El libro del artista, no es un catálogo ilustrado sino una creación en sí, un objeto más en el universo visual creado por el hombre. Su carácter interdisciplinario ofrece innumerables posibilidades creativas, tantas como la imaginación pueda concebir. El uso de materiales insospechados y de textos, es una de las características fundamentales.

Este interesante objeto lúdico posee componentes afectivos y se dirige a la utilización de los sentidos para su disfrute. Si es creado en formatos pequeños y medianos puede ser distribuido de manera amplia, llegando a mayor número de personas. Su objetivo primordial no es participar dentro del mercado convencional del arte ni entrar en los terrenos de los proyectos editoriales con tirajes grandes; aunque su participación independiente le ha dado un lugar muy importante en el mundo de las artes plásticas contemporáneas.

El libro de artista podrá ser único o seriado, el primero será cotizado en el mercado con el valor de una pintura original, los seriados podrán ser realizados manualmente por medio de autocopias, formas de reproducción mecánicas o con técnicas de impresión tradicionales, y su valor económico puede ser menor a un ejemplar único. El libro de artista tradicional, debe respetar la forma y estructura del libro común y contar con la participación exclusiva del artista. Cuando la búsqueda es más tendiente al relieve o uso de materiales pesados, nos estaríamos refiriendo al libro objeto cuya característica es el empleo de la imagen del propio libro como elemento simbólico. Generalmente este último no tiene la posibilidad de ser hojeado, renunciando el artista a una mayor capacidad transmisora de información y al factor temporal y participativo en beneficio de potenciar la imagen tridimensional o escultórica.

Entre algunas de las clasificaciones de libro de artista se encuentran: los conceptuales, los minimalistas, inventarios de imágenes, libros intervenidos, los táctiles, los de viaje, los de pintura, los de soporte, los libros de escritura, los libros sobre libros, libros de grabados y muchos más.

La historia del libro de artista se debe a los instigadores: Ruscha en los Estados Unidos, Giguère en Quebec y a la figura del belga Broodthaers... La enorme diversidad del trabajo de Broodthaers en una exposición que incluye libros, ediciones, objetos, proyecciones y pinturas, muchas de ellas jamás vistas anteriormente. Su primera “obra” estuvo expuesta en Broodthaere. El término “obra” es delicado- Pense Bête, realizada en 1964, que condensa su interés por la relación entre forma y lenguaje y por la construcción de significado (artículo publicado con motivo de una exposición retrospectiva en: La Milton Keynes Gallery).

Ruscha hace: Guacamole Airlines and Other Drawings y Twenty six Gasoline Stations, obra realizada en 1962 y publicada un año más tarde. Este pequeño libro de 18 x 14 centímetros, poco grueso e impreso con una maquetación sobria sobre papel ordinario, está constituido por 26 fotografías en blanco y negro de gasolineras.  

Para Roland Giguère, el libro de artista es una obra a la vez intelectual y manual: “Para este joven tipógrafo, el primer objetivo no consistía en hacer ni poesía ni pintura, sino en hacer ‘libro’, es decir, realizar un objeto material, como lo requiere todo trabajo artesanal. Es esta perspectiva, presente desde el principio, que hará de los libros de Giguère, productos donde la dimensión visual y material ocupa un lugar preponderante. El libro deja de ser sólamente un texto y se transforma en objeto”. (Bernier citado en Blouin 2001).  

Destacado: El libro del artista, no es un catálogo ilustrado sino una creación en sí, un objeto más en el universo visual creado por el hombre. Su carácter interdisciplinario ofrece innumerables posibilidades creativas, tantas como la imaginación pueda concebir. El uso de materiales insospechados y de textos, es una de las características fundamentales.

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