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Lugano, la suiza italiana

La ciudad suiza de Lugano ha sido punto de encuentro de culturas, lenguas y gastronomía

Lugano es la ciudad más grande y más conocida del cantón del Ticcino -el único de habla italiana de Suiza- a pesar de que la capital es Bellinzona. La ciudad está situada en la orilla del lago Lugano, también conocido como lago Ceresio, una enorme masa de agua que surge entre otros dos, el Maggiore y el lago di Como.

A tan sólo ocho kilómetros de la frontera italiana, Lugano es uno de los caminos más fáciles para unir Italia, y por ende la Europa Meridional, con la Europa del Norte. Por los pasos alpinos de Lukemanier, de San Gotardo, de Simplon o de San Bernardino, centenas de miles de personas han pasado del frío al calor, del Mediterráneo a la Alta Montaña, a través de esta región.

Un trayecto recorrido desde hace siglos y que no sólo no pierde vigencia, sino que con las nuevas infraestructuras aumenta su valor.
Una de estas nuevas construcciones es el túnel del Gotardo.

El túnel está aún en construcción, y cuando finalice, se convertirá en el túnel más largo del mundo. Compuesto por dos túneles monovías de sentido único de 57 kilómetros, San Gotardo reducirá una hora el trayecto entre Zúrich y Milán, dado que los trenes podrán alcanzar los 250 kilómetros por hora y el recorrido entre ambas ciudades podrá hacerse en 2 horas y 40 minutos.

De hecho, desde tiempos inmemoriales, esta parte del Ticcino se la denomina Vía de la gente por su constante ir y venir de personas y mercancías.

Tierra pobre en recursos naturales, pero rica en agua y en roca, la región tenía una agricultura de subsistencia y una economía ligada a la extracción de la piedra, por lo que el comercio era una actividad esencial. Y donde los recursos son escasos, pero el comercio florece, surge el contrabando.

Según los historiadores, el contrabando fue durante siglos la manera que los lugareños tenían de redondear el sueldo y poder llegar a final de mes. Tan presente fue este fenómeno hasta la década de los años 70 del pasado siglo, que fue creado el Museo de la Aduana.

Este museo, situado frente a Lugano, en la orilla opuesta del lago, muestra las condiciones, los peligros, la fatigas y el ingenio de los contrabandistas, y las artimañas de los agentes de aduanas para atraparlos.

Punto de encuentro

Pero precisamente por ser pasaje entre el Norte y el Sur, Lugano ha sido siempre un lugar de encuentro, de síntesis, del cual se ha beneficiado en todos los planos.

Desde el punto de vista humano, los residentes de la zona son eminentemente latinos: abiertos, acogedores, comunicativos y poco discretos.

Una de las principales ventajas de Lugano, y en general de la región donde se ubica, es su clima extremadamente suave, su paisaje extraordinario y una vegetación exuberante.

Todo es posible: bañarse en las innumerables playas naturales del lago; hacer excursiones; practicar todo tipo de deportes; o simplemente reposar disfrutando del paisaje y de una excelente gastronomía.

Recuadro

Particularidades
• En su panorama gastronómico, abundan las pastas, los risottos, y la buena charcutería (embutidos). También son esenciales las sopas, los cocidos y la polenta.

• Esta ciudad está ‘vigilada' por dos montes, que ejercen de vigías: el Bre y el San Salvador. A sus empinadas cumbres se puede subir andando o con un funicular. Los aficionados a la montaña, también puede ascender al monte Lema, al Tamaro, o al Generoso, algunos de los cuales alcanzan los 6 mil 562 pies.

• Actualmente es la tercera plaza financiera de Suiza, tras Zúrich y Ginebra, esto gracias a la cercanía de la próspera industria del Norte de Italia.

• Su población se ha multiplicado considerablemente en los últimos decenios, hasta alcanzar el máximo actual de 55 mil en Lugano ciudad, y de 100 mil personas en toda la región del lago.

• La llamada Nueva Arquitectura del Ticcino, cuyo máximo exponente es Mario Botta destaca en esta ciudad, que cuenta con varios edificios de este arquitecto reconocido internacionalmente.

• Botta es el más conocido, pero también destacan otros nombres como Rino Tami, Alberto Camezind, Augusto Jäggli y Tita Carloni, entre otros.

• La amplia oferta cultural de Lugano deriva de la presencia de figuras ilustres que residieron algún tiempo en esta ciudad, o en sus alrededores. A saber, el escritor alemán Herman Hesse, quien en 1919, con 42 años, se instaló en Montagnola, uno de los pueblos vecinos a Lugano. Aquí escribió ‘Siddhartha' o ‘El Lobo Estepario', y recibió visitas de otros eminentes escritores como Thomas Mann o Bertol Brecht. En Lugano murió en 1962.

• En el marco de la conmemoración del 120 aniversario del nacimiento
de Hesse, la ciudad levantó un Museo en 1997.

• Músicos como Franz Liszt o Arturo Benedetti Michelangeli, entre otros, también residieron en la ciudad o sus alrededores.

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