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Los siete pecados capitales en el tránsito

Gran parte de los problemas viales de esta urbe se debe a nuestro comportamiento

GUADALAJARA, JALISCO (19/MAY/2012).- Muchos reclamamos del tráfico caótico de las calles de nuestra ciudad, pero se nos “olvida” que somos responsables por ello. Gran parte de los problemas viales de esta urbe se debe a nuestro comportamiento y se puede resumir en siete “pecados capitales”. Si cada uno de nosotros nos proponemos a eliminar de nuestra costumbre personal al menos uno, ya habremos ayudado en mucho a nosotros a los demás.

7.- Sentido contrario. El pretexto más común para esta peligrosísima infracción es “vivo justo a tres casas de la esquina”. No lo haga. Dé la vuelta a la cuadra. Estará bajando el riesgo de un choque y un atropellamiento.

6.- Estacionar en cochera. “No me tardo nada” no es una justificación válida para tapar la salida y/o entrada de un vehículo. Nadie sabe qué tipo de urgencia puede tener el auto que está dentro y su necesidad de salir rápidamente.

5.- No usar la direccional. Dejar que los demás sepan qué vamos hacer en el volante, es fundamental. Muchos dejan de estirar el dedo y poner la direccional “porque no viene otro auto”, olvidándose de los derechos del peatón.

4.- No usar el carril correcto. Muy buena parte de los choques, principalmente los más graves, se debe a que dejamos para última hora para tomar el carril correcto antes de hacer una curva. Si adelantamos ese movimiento, bajamos el riesgo para todos.

3.- Exceso de velocidad. Un coche nuevo, con frenos en buen estado y un conductor preparado, necesita tres metros para frenar cuando viaja a 30 km/h. Son necesarios 12 metros para frenar cuando vamos a 60 km/h. Y tomará 48 metros detenerse desde los 120 km/h. La velocidad es muy, muy peligrosa.

2.- Manejar bajo efecto de alcohol. El alcohol nos pone más “alegres”, “de buenas”, pero reduce nuestra velocidad de reacción y capacidad de juzgar la velocidad de los demás vehículos. No hay que conducir luego de haber tomado no sólo porque está prohibido, sino porque arriesgamos la vida de muchos. Y más, la nuestra.

1.- Pasar el alto. Impresiona la cantidad de automovilistas que toma la luz roja como si fuera una sugerencia, en lugar de una indicación. No detenerse en el semáforo es un crimen. Para nuestra vida, equivale a jugar a la “ruleta rusa”.

El Dato
No invada lugares para minusválidos

Ir a la tienda de conveniencia, a la farmacia, o a un restaurante, muchas veces nos parece tedioso por el límite de lugares para aparcar. Pocos respetan los señalamientos que indican un lugar reservado para personas con limitantes físicas. Hacen falta multas ejemplares para poner orden a esto.

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