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Los portales de Jerez
El Jardín Rafael Páez se pavonea de estar rodeado por bellas casonas y por dos hermosos portales
GUADALAJARA, JALISCO (04/AGO/2013).- El Jardín Rafael Páez se pavonea de estar rodeado por bellas casonas y por dos hermosos portales: “El Portal Inguanzo” y “El Portal Humboldt”. Por 1795, Manuel Díaz Inguanzo y su familia se avecinaron a Jerez, venían de la Hacienda el Maguey, para ello adquirieron la casona de María Josefa Vacilia de Peredo, viuda de la Torre. A Manuel se le ocurrió edificar un portal en su nueva morada y en febrero de 1797 solicitó permiso al Alférez Real, capitán Pantaleón de la Torre, quien lo otorgó con la condición de que no se construyera nada arriba del portal y cobrándose media anata. El señorial portal requirió de tres generaciones para ser terminado: continuó su hijo José María Díaz Inguanzo Ramos (quien compró la Hacienda el Tesoro), y terminó la portería Eulogio D. Inguanzo Castelú, quien falleció en 1893, quedando en la finca su esposa Refugio Amozorrutia e hijos. Cuando estalló la Revolución abandonaron el poblado y los militares tomaron la casona haciéndola cuartel; contaba con caballerizas. Para 1927 el bien fue rematado, en 1954 fue dividido y en los 50 se instaló el “Bar Monterrey”, que fue animado por una primitivo tocadiscos.
Al salir del jardín fuimos atraídos por el Portal Inguanzo, conformado por seis bizarros y altos arcos en medio punto: los dos centrales con escudo en sus claves y los restantes con conchas. Los arcos posan sobre capiteles toscanos, columnas cuadradas y altas basas. Al frente de cada columna luce una media caña con capitel compuesto (jónico y corintio), arriba, un saliente cornisamento con almenas. Apreciamos las esquinas con cuatro columnas y dos vanos entre ellas, el inferior arqueado y el superior circular. En las hojas de la puerta vimos un león en relieve acompañado por el año: 1891.
Recorrimos una cuadra de añejas fincas, cerrada para los paseantes; al final nos sorprendió el Portal Humboldt, compuesto por dos portales. Luis Miguel Berumen nos dice: Originalmente, los portales se conocían como “Portal de los Escobedo” y “Portal de los Berumen”, por ser estas familias quienes tenían ahí su residencia… eran de una sola planta, y es hasta 1818 cuando se comienza a construir un segundo piso. Las porterías son de mediados del siglo XIX… En la víspera del centenario de la Independencia… se instaba a todas las poblaciones para que se le pusiera el nombre de Alexander Humboldt a alguna calle o plaza, en memoria del investigador alemán que estuvo en México más de 100 años antes y realizara valiosos estudios… Fue Andrés Buhr, quien era el soporte técnico de las variadas industrias de los Escobedo el que promovió se le pusiera el nombre de Humboldt al portal, y desde el 13 de abril de 1910 así se le bautizó… bajo el cobijo de los portales estaban “El Puerto de Beirut”, de don Carlos Sabag; “La Nacional”, de don Pancho Ortiz; la botica de don Daniel Román y “El Vapor”, de José Issa.
Admiramos el primer portal, el Escobedo, que inicia con una esquina ochavada o a 45º, con un marco arqueado en su puerta y otro en su segundo nivel, enmarcado por columnas redondas y capiteles jónicos, rematados por un frontón triangular, en su interior leímos: “LA NACIONAL”, le sigue una barbicana con balaustrada y almenas. De la esquina continúa el portal, con cuatro claros dóricos y en el segundo piso corresponden en cada claro, dos puertas con balcón corrido de elaborada forja. Las puertas laterales fueron rematadas por frontones triangulados y las centrales por círculos. El cornisamento es dentado, con vistosos círculos y almenas con volutas. El portal aledaño, el Berumen, nos mostró una fachada colonial con una preciosa arcada de cuatro arcos en medio punto, soportados por columnas cuadradas. En altos apreciamos un romántico balcón corrido sostenido por labradas canteras con volutas; el balcón liga con cuatro puertas, rematadas por alegres y complejos relieves; más arriba, 10 gárgolas y una sencilla cornisa.
Al salir del jardín fuimos atraídos por el Portal Inguanzo, conformado por seis bizarros y altos arcos en medio punto: los dos centrales con escudo en sus claves y los restantes con conchas. Los arcos posan sobre capiteles toscanos, columnas cuadradas y altas basas. Al frente de cada columna luce una media caña con capitel compuesto (jónico y corintio), arriba, un saliente cornisamento con almenas. Apreciamos las esquinas con cuatro columnas y dos vanos entre ellas, el inferior arqueado y el superior circular. En las hojas de la puerta vimos un león en relieve acompañado por el año: 1891.
Recorrimos una cuadra de añejas fincas, cerrada para los paseantes; al final nos sorprendió el Portal Humboldt, compuesto por dos portales. Luis Miguel Berumen nos dice: Originalmente, los portales se conocían como “Portal de los Escobedo” y “Portal de los Berumen”, por ser estas familias quienes tenían ahí su residencia… eran de una sola planta, y es hasta 1818 cuando se comienza a construir un segundo piso. Las porterías son de mediados del siglo XIX… En la víspera del centenario de la Independencia… se instaba a todas las poblaciones para que se le pusiera el nombre de Alexander Humboldt a alguna calle o plaza, en memoria del investigador alemán que estuvo en México más de 100 años antes y realizara valiosos estudios… Fue Andrés Buhr, quien era el soporte técnico de las variadas industrias de los Escobedo el que promovió se le pusiera el nombre de Humboldt al portal, y desde el 13 de abril de 1910 así se le bautizó… bajo el cobijo de los portales estaban “El Puerto de Beirut”, de don Carlos Sabag; “La Nacional”, de don Pancho Ortiz; la botica de don Daniel Román y “El Vapor”, de José Issa.
Admiramos el primer portal, el Escobedo, que inicia con una esquina ochavada o a 45º, con un marco arqueado en su puerta y otro en su segundo nivel, enmarcado por columnas redondas y capiteles jónicos, rematados por un frontón triangular, en su interior leímos: “LA NACIONAL”, le sigue una barbicana con balaustrada y almenas. De la esquina continúa el portal, con cuatro claros dóricos y en el segundo piso corresponden en cada claro, dos puertas con balcón corrido de elaborada forja. Las puertas laterales fueron rematadas por frontones triangulados y las centrales por círculos. El cornisamento es dentado, con vistosos círculos y almenas con volutas. El portal aledaño, el Berumen, nos mostró una fachada colonial con una preciosa arcada de cuatro arcos en medio punto, soportados por columnas cuadradas. En altos apreciamos un romántico balcón corrido sostenido por labradas canteras con volutas; el balcón liga con cuatro puertas, rematadas por alegres y complejos relieves; más arriba, 10 gárgolas y una sencilla cornisa.