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Los murciélagos... ¿Qué haríamos sin ellos?

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Como espeleólogos, algo que obviamente nos ha interesado muchísimo es la fauna dentro de las cuevas. Los habitantes más comunes, como todos sabemos, son los murciélagos;  y tratar de entenderlos ha sido una de las aventuras más fascinantes que hemos vivido. Muy pronto, por ejemplo, nos dimos cuenta de que los mitos que les habían inventado, eran sólo eso: mitos. La verdad es que son animales muy tímidos. Huyen en desbandada si intentas acercárteles. Cierto es, que pronto entendimos también que sí existen esos que dieron lugar a leyendas absurdas como Drácula (¡cuando en Transilvania no hay vampiros!). Y sí, es cierto que estos murciélagos, es decir los hematófagos, existen, también es verdad que el porcentaje de ellos es mínimo: de las aproximadamente mil 100 especies, hasta ahora identificadas, sólo tres son hematófagos, es decir vampiros desmodus rotundus, desmodus youngi y dyphylla ecaudata, que realmente prefieren la sangre de ganado, aves de corral y algunos animales silvestres. (Aunque si acampas cerca de una cueva, mejor que sea dentro de tu tienda de campaña, pues si anda por ahí algún vampirillo despistado... ¡no sea que te confunda!).
Y bueno, aparte de éstos, ¿qué podemos decir de esas otras especies fantásticas dentro de la gran familia de quirópteros?

La gran mayoría son insectívoros


Un 70% son insectívoros, aunque también los hay frugívoros, nectarívoros, y unos pocos se alimentan de pequeños peces y ranas. Los primeros se encargan de dar buena cuenta de millones de mosquitos, jejenes y muchísimos otros bichos molestos que deambulan por la noche. Se alimentan también de bichos como alacranes y otros que llegan a convertirse en plagas dañinas a la agricultura, tales como saltamontes, grillos, escarabajos de la papa, etcétera. En otras palabras, estos murciélagos, a la vez que se alimentan, actúan como un fanástico e inofensivo insecticida natural. Haciendo bien cuentas, imaginen esto: una colonia de 20 millones de murciélagos mexicanos de cola libre (tadarida brasiliensis) consume en una sola noche ¡el equivalente al peso de 23 elefantes asiáticos! Y aunque hay gente ignorante que los confunde con hematófagos y se dedica a quemar o cerrar sus cuevas, afortunadamente muchísimos son tan listos que logran escapar.

Los frugívoros y su efecto ecológico

Estos juegan un papel importantísimo en el equilibrio ecológico, ya que ellos diseminan en el vuelo las semillas de los frutos que consumen (los pájaros normamente lo hacen mientras están posados). Para que esas semillas puedan germinar, tienen que pasar por el aparato digestivo del animal. Como pueden cubrir distancias de hasta 50 kilómetros en una noche, las áreas que habían sido devastadas por incendios u otras causas, fácilmente vuelven a  reforestarse. Importante también es mencionar que estos murciélagos sólo se alimentan de frutos ya muy maduros; es decir que no es verdad que sean ladronzuelos de frutas, lo cual quiere también decir que gracias a ellos se evitan plagas por demás desagradables, como la mosca de la fruta.

Los nectarívoros y su importancia en Jalisco

Estos hermosísimos murciélagos son los únicos polinizadores de las flores, en especial las cactáceas, que abren por la noche (la flor del baobab, en África, es también polinizada por estos murciélagos). Y ya que hablamos de “agaves”, la flor de nuestro agave tequilana en su ambiente natural, es también polinizada por un murciélago nectarívoro: el leptonycteris curosoae. Para producir el tequila hoy en día, recurrimos sin embargo a métodos en los que la polinización no es necesaria, como todos sabemos; aunque, existe la ley de la posibilidad. Y aquí nos referimos a que si algún día nos viésemos obligados a reproducir este importantísimo agave en su ambiente natural, tendríamos forzosamente que recurrir a estos murciélagos, sólo que... pues ojalá todavia existieran en ese momento, ya que esta especie está en serio riesgo de extinción.

¿Cómo la ven?

De estas especies (que no incluye a los hematófagos), podemos también mencionar que su guano es un fertilizante muy apreciado. Y, así, podríamos pasar horas hablándoles de las maravillas de estos inteligentísimos amigos voladores, de hecho, tal vez los más incomprendidos del reino animal. Quizá  porque viven en cuevas y lugares oscuros y se mueven en la oscuridad y de ahí se ha valido Hollywood, y otros más, para etiquetarlos como lo han hecho. ¡Quién sabe! Lo cierto es que fácilmente dejamos que nos atiborren de ideas sin sentido, de modo que llega un momento en el que simplemente dejamos que otros piensen, sientan y decidan por nosotros.
La ecolocación

Los murciélagos utilizan la ecolocación para navegar dentro de su entorno. Aunque definitvamente no son ciegos, ellos hacen uso de la ecolocación justamente para así poder volar libremente. Si no contaran con esto, al igual que tú o yo, no podrían ver absolutamente nada. Y mientras nosotros necesitaríamos una o más linternas para poder movernos en un ambiente así, ellos tienen la suerte de contar con ese don que, además, les permite conseguir alimento en pleno vuelo... ¡y en plena oscuridad! La ecolocación consiste entonces en calcular la distancia hacia un cierto objeto. Hablemos, por ejemplo, de una palomilla nocturna. Para localizarla, el murciélago emite un sonido el cual, al rebotar, le da una idea precisa del lugar en donde se encuentra la palomilla. Este fenómeno dio lugar a la invención del radar.

En suma...

Esperamos haberles dado una pequeña idea del importantísimo papel que los murciélagos juegan no sólo en el equilibrio ecológico... y la suerte que tenemos de tenerlos todavía entre nosotros. En serio... ¿qué haríamos sin ellos?

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