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Los diez mandamientos no son para todos
Es triste que los papás se preocupen más por el progreso intelectual y científico
En los temas pasados hemos venido diciendo e insistiendo en que los diez mandamientos fueron dados por Dios al pueblo de Israel, como preparación al Nuevo Pueblo de Dios, que instauraría Cristo Jesús al implantar en este mundo el Reino de los cielos.
Pero también insistimos en que el mandamiento de Jesús es solamente uno, y que si alguien no se siente competente o capaz de cumplirlo, entonces tendrá necesariamente que acogerse a los diez mandamientos de la ley de Dios, que serán precisamente aquellos que le preparen para entrar en la órbita de Jesucristo nuestro Señor, y entonces sí podrá vivir la plenitud del amor.
Por tal motivo vamos a analizar brevemente lo que indican e implican los diez mandamientos, y ver si ya pasamos por allí.
Es como los niñosde la escuela: si ya sabes leer, puedes pasar al siguiente grado y continuar con las nociones gramaticales que te ayudarán a dominar la palabra; si conoces los números, puedes continuar con las operaciones aritméticas fundamentales: sumar, restar, multiplicar y dividir, y de allí seguir progresando...
Pero es triste que los papás se preocupen más por el progreso intelectual y científico de sus retoños, y que dejen en el olvido el aspecto espiritual, que en resumidas cuentas es mucho más importante y necesario para una vida feliz.
Y volvemos a nuestro tema: los diez mandamientos no son para todos, son solamente para los que no han pasado el examen en el mandamiento de Jesús, es decir, para aquellos que se encuentran reprobados en el amor.
Podemos hacer nuestro “test” revisando los djiez mandamientos, para ver cómo andamos, y si pasamos la prueba podemos decir que ya no nos obligan.
Primer mandamiento de la Ley
Amar a Dios sobre todas las cosas es el primero de los diez mandamientos.
Amor significa dedicación, entrega, preferencia.
Pero muchos dice que a,am a Dios y en la práctica prefieren otras cosas: su comodidad, sus gustos,su negocio, sus placeres, la exagerada soberbia que les hace creerse mejorque los otros, cuando en realidad los demás tienen también sus aspectos buenos, que no son ni más, ni menos: son los propios.
Pero vamos al grano. Amar a Dios sobre todas las cosas es darle el lugar principal en el corazón, en la casa, en las actividades, en lo que enseñamos a los niños, en lo que se vive cada día.
Amar a Dios sobre todas las cosas y no posponerlo siempre al último lugar, o conservarlo ahí como una empolvada lámpara de Aladino para los casos de emergencia, cuando la necesidad nos urge y tenemos que pedirle algo que necesitamos, ya sea dinero, salud o la solución a algún problema.
Vamos viendo claro. Porque hay quienes se acercan y se acuerdan de Dios sólo cuando lo necesitan, y cuando van a pedirle algo, entonces sí sale del corazón una oración sentida y fervorosa, pero dan la vuelta a la página y luego no son capaces ni siquiera de decirle a Dios gracias por el favor recibido.
Menos aún se nos ocurre darle gracias por lo que nos da gratuitamente, sin que se lo hayamos pedido de antemano.
Esto es la vida, la naturaleza, la familia, el alimento, las grandes y pequeñas alegrías de cada día, los niños y su sonrisa alegre, la inocencia de sus primeros años y los juegos sencillos que les preparan a la vida.
Enseñar a los niños a amar a Dios sobre todas las cosas, es el mejor regalo que podemos hacerles, el mayor tesoro que podemos darles.
Amar a Dios sobre todas las cosas es dedicarle lo mejor y ponerlo por encima de nuestros limitados amores humanos, que al final de cuentas, bien encauzados, saldrán ganando con el amor divino.
Amar a Dios es decirle con frecuencia que le amamos (esto significa la oración de cada mañana y cada noche), que confiamos en Él, que le necesitamos y que somos felices son saberque Él nos ama.
Porque ciertamente en esto se fundamenta la obligaciónde amarle que viene implícita en este primer mandamiento:
Todo amor obliga, y nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero.
María Belén Sánchez fsp
Pero también insistimos en que el mandamiento de Jesús es solamente uno, y que si alguien no se siente competente o capaz de cumplirlo, entonces tendrá necesariamente que acogerse a los diez mandamientos de la ley de Dios, que serán precisamente aquellos que le preparen para entrar en la órbita de Jesucristo nuestro Señor, y entonces sí podrá vivir la plenitud del amor.
Por tal motivo vamos a analizar brevemente lo que indican e implican los diez mandamientos, y ver si ya pasamos por allí.
Es como los niñosde la escuela: si ya sabes leer, puedes pasar al siguiente grado y continuar con las nociones gramaticales que te ayudarán a dominar la palabra; si conoces los números, puedes continuar con las operaciones aritméticas fundamentales: sumar, restar, multiplicar y dividir, y de allí seguir progresando...
Pero es triste que los papás se preocupen más por el progreso intelectual y científico de sus retoños, y que dejen en el olvido el aspecto espiritual, que en resumidas cuentas es mucho más importante y necesario para una vida feliz.
Y volvemos a nuestro tema: los diez mandamientos no son para todos, son solamente para los que no han pasado el examen en el mandamiento de Jesús, es decir, para aquellos que se encuentran reprobados en el amor.
Podemos hacer nuestro “test” revisando los djiez mandamientos, para ver cómo andamos, y si pasamos la prueba podemos decir que ya no nos obligan.
Primer mandamiento de la Ley
Amar a Dios sobre todas las cosas es el primero de los diez mandamientos.
Amor significa dedicación, entrega, preferencia.
Pero muchos dice que a,am a Dios y en la práctica prefieren otras cosas: su comodidad, sus gustos,su negocio, sus placeres, la exagerada soberbia que les hace creerse mejorque los otros, cuando en realidad los demás tienen también sus aspectos buenos, que no son ni más, ni menos: son los propios.
Pero vamos al grano. Amar a Dios sobre todas las cosas es darle el lugar principal en el corazón, en la casa, en las actividades, en lo que enseñamos a los niños, en lo que se vive cada día.
Amar a Dios sobre todas las cosas y no posponerlo siempre al último lugar, o conservarlo ahí como una empolvada lámpara de Aladino para los casos de emergencia, cuando la necesidad nos urge y tenemos que pedirle algo que necesitamos, ya sea dinero, salud o la solución a algún problema.
Vamos viendo claro. Porque hay quienes se acercan y se acuerdan de Dios sólo cuando lo necesitan, y cuando van a pedirle algo, entonces sí sale del corazón una oración sentida y fervorosa, pero dan la vuelta a la página y luego no son capaces ni siquiera de decirle a Dios gracias por el favor recibido.
Menos aún se nos ocurre darle gracias por lo que nos da gratuitamente, sin que se lo hayamos pedido de antemano.
Esto es la vida, la naturaleza, la familia, el alimento, las grandes y pequeñas alegrías de cada día, los niños y su sonrisa alegre, la inocencia de sus primeros años y los juegos sencillos que les preparan a la vida.
Enseñar a los niños a amar a Dios sobre todas las cosas, es el mejor regalo que podemos hacerles, el mayor tesoro que podemos darles.
Amar a Dios sobre todas las cosas es dedicarle lo mejor y ponerlo por encima de nuestros limitados amores humanos, que al final de cuentas, bien encauzados, saldrán ganando con el amor divino.
Amar a Dios es decirle con frecuencia que le amamos (esto significa la oración de cada mañana y cada noche), que confiamos en Él, que le necesitamos y que somos felices son saberque Él nos ama.
Porque ciertamente en esto se fundamenta la obligaciónde amarle que viene implícita en este primer mandamiento:
Todo amor obliga, y nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero.
María Belén Sánchez fsp