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Las leyendas

Leyendas urbanas sobre uno de los autos más famosos del mundo

GUADALAJARA, JALISCO (11/FEB/2012).- Mucho se ha dicho sobre los autos de la famosa marca inglesa, que resulta difícil saber qué
es cierto y qué no. Pero como sea, es muy interesante conocer algo de lo que se habla de la calidad, la exclusividad y el servicio de Rolls Royce.

1. La potencia

Durante mucho tiempo, Rolls Royce no declaró el poder de sus máquinas, que a lo largo de la historia fueron, en su gran mayoría, motores de seis cilindros en línea. Cuando alguien preguntaba al respecto, la respuesta oficial era: “La potencia de un Rolls Royce es
simplemente: suficiente”.

2. Motor sellado


“Un Rolls Royce nunca se descompone”, es algo que se repite con frecuencia. Por esto, algunos piensan que su cofre es sellado. Esto no es cierto, salvo por algunos que participaran en carreras cuyo reglamente exigía que así fuera.

3. El servicio


Aquí es donde probablemente existan más leyendas, o al menos las más interesantes. Un de las historias dice que el escritor Rudyard Kipling, se encontraba en el sur de Francia con su Phantom, en 1932 y tuvo problemas con los frenos. Pudo llegar a un hotel y entonces llamó al distribuidor de Paris para explicarle el problema. A la mañana siguiente salió de su habitación y no vio a nadie trabajando en su coche, por lo que le pidió al director del hotel que volviera a contactar con el distribuidor y protestar por la demora, sólo para escuchar la respuesta: “Caballero, los señores de Rolls-Royce vinieron esta noche y descubrieron que era un fallo sin importancia, que ya ha sido subsanado”.

Kipling interrogó al director del hotel y supo que los mecánicos habían viajado durante toda la noche y repararon el coche antes del amanecer. No avisaron de su llegada para no molestar el descanso del cliente.

Otra cuenta que un diplomático británico estrenaba su Rolls-Royce cruzando los Alpes cuando escuchó un extraño ruido e instantes después, un muelle del amortiguador delantero se rompió. El diplomático llamó al distribuidor de Paris y en menos de lo que esperaba aparecieron tres mecánicos en una avioneta, transportando el recambio para arreglar el muelle roto. Seis meses después, todavía no habían recibido la factura en el domicilio del diplomático británico. Extrañado, aprovechó uno de sus viajes a Paris para ir personalmente a la fábrica y solicitar el importe en persona. Al pedir que buscaran una factura sobre una reparación de un muelle en las montañas de Suiza, recibió una sorpresa. El propio director de la planta le atendió en persona y con una mirada de reproche le explicó: “Debe haber un error, Señor. No tenemos constancia de un muelle roto en ninguno de nuestros Rolls-Royce. Buenos días”.

4. La moneda
 
Se dice que un RR funciona tan suavemente, que es posible poner una moneda parada sobre su motor y ésta no se caerá. Lo más interesante es que ésta no es leyenda, es cierto.

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