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Las entrañas de la Ruta Puuc

A través de caminos blanquecinos, el Imperio Maya conecta a sus principales centros ceremoniales

GUADALAJARA, JALISCO (13/MAY/2012).- Al aire corre libre. Con fuerza y frescor. Uxmal brilla en un tono ámbar y la caída del Sol refrenda el acento verde del pasto que rodea a la ostentosa Pirámide del Adivino, donde se respira un halo de misterio y cultura.

El ritual es sencillo, hay que dejarse llevar por la tranquilidad entre las murallas y caminos que abren paso a una ciudad que duerme entre grabados de serpientes emplumadas, cruces y caracoles. Uxmal es uno de los múltiples puntos de partida de la mítica Ruta Puuc en Yucatán, un recorrido que destaca los vestigios prehispánicos más honoríficos de lo que fuera el Imperio Maya.

Son cinco las ciudades del territorio yucatanense que conforman la ruta: Uxmal, Kabáh, Nohpat, Sayil y Labná, que están conectadas entre sí por las llamadas “sacbeob”, una especie de calzadas o caminos que nacen entre el campo abierto en la península.

La magia del adivino


El veloz caminar de las iguanas besuconas anaranjadas se escucha entre los pastizales, son las primeras en dar la bienvenida a Uxmal. El Palacio del Adivino es el protagonista de la región y respira gracias al crujir del aire que envuelve su lisa escalinata forrada de grisáceas y rosadas piedras en su parte delantera.

La leyenda se cuenta una y otra vez. El Palacio del Adivino –también conocido como del Enano o Hechicero– se construyó en un abrir y cerrar de ojos: el hijo de una antigua maga maya ansiaba gobernar a aquella población. Para consolidar su sueño, el aprendiz retó al entonces gobernador de la ciudad para erigir la pirámide en una sola noche, sin la ayuda de nadie, y así adueñarse de aquel campo. El hombre lo hizo, y a la mañana siguiente Uxmal contaba con un monumento que rosaba el cielo con 35 metros de altura y 53.5 metros de anchura.

Como lo rigen los periodos de las civilizaciones prehispánicas en México, Uxmal no huyó a la renovación arquitectónica, pues la pirámide cuenta con cinco estructuras y niveles internos que representan las diferentes épocas del Imperio Maya.

El mosaico de máscaras

Kabáh (a 23 kilómetros de Uxmal) es quizá uno de los asentamientos mayas más inspiradores de Yucatán. Sus edificaciones están atiborradas de símbolos que resaltan la divinidad que reinaba en la cultura.

Las fachadas de sus principales atracciones visuales poseen una serie de máscaras que explotan elementos decorativos únicos en su tipo. El Palacio de los Mascarones llama la atención, sus detalles conservan grecas que indultan a serpientes emplumadas y puntos geométricos triangulados.

Sus alrededores conservan construcciones emblemáticas como el Palacio de Teocalli y la Gran Pirámide. Aquí el visitante es testigo del laberinto formado por diversos “sacbeob” blanquecinos de hasta 20 kilómetros que rematan en arcos piramidales.

La cuna del poder


Sayil –junto a Uxmal– fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Esta ciudad fue de las más cosmopolitas del imperio, pues aquí residían los linajes más poderosos.

Comparado con el resto de los sitios de la ruta, Sayil conserva los vestigios más desmembrados y dañados por el paso del tiempo, aunque eso no limita la belleza que extiende en sus pirámides, montículos y estelas que se mantienen junto a los “chultunes” (cisternas) que hidrataban a toda la población.

El Palacio de El Mirador y la Pirámide de Chaac II son los puntos más atractivos de Sayil; ambas edificaciones nacen sobre diversos caminos que se dirigen a zonas de juegos de pelota y demás construcciones de menor tamaño.

Labná, la madre de la casa

La fama internacional que tiene este lugar se debe primordialmente a la perfección de El Arco, una construcción que valida su mismo nombre con una arquitectura avanzada y fina ornamentación.

Los años de mayor esplendor recaen en el 750 y 1000 d.C; a la fecha se han restaurado cuatro edificios que se conectaban con los chultunes, haciendo uno de los mejores sistemas hidráulicos de su época.

Labná quiere decir “casa vieja o abandonada” en lenguaje maya, lo que pudiera hacer referencia a los pocos habitantes de la zona, pues se cree que llegaron a vivir poco más de tres mil personas.

Nohpat, cuidado permanente

Se localiza a 25 kilómetros de Uxmal y es conocido como uno de los centros ceremoniales más icónicos de esta cultura. La belleza de su entorno trasciende por una pirámide de 50 metros de altura que deslumbra entre las amplias áreas verdes del lugar.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) determinó que este sitio quedaría protegido y en proceso de restauración, luego de los accidentales trabajos de excavación que dañaron algunos de los más de 200 montículos que rodean al centro de Nohpat.

PARA SABER
Alista el recorrido


Lo más recomendable para realizar la Ruta Puuc es comprar un paquete especial en la Central de Autobuses Mérida. La salida es a las 9:00 horas (tres día a la semana), dependiendo de la demanda del viaje. La Central ADO también organiza el viaje. Los costos van de $200 a $500, según la línea. Visita: www.merida.gob.mx

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