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Lactancia, contra la obesidad infantil
Con la leche materna llega al organismo la leptina, una hormona que reduce el apetito y aumenta el gasto energético
GUADALAJARA, JALISCO (19/OCT/2012).- El fenómeno de la obesidad no sólo corresponde a la pésima calidad alimentaria del individuo. Recientes estudios han demostrado que existen múltiples factores que influyen en gran medida sobre el control de peso desde el momento del nacimiento, como lo es el tipo de parto que decide la madre, ya sea de vía natural (vaginal) o cesárea, o la lactancia que se brinda durante los seis primeros meses de vida.
Y es justo éste último punto el que destaca Édgar Vázquez Garibay, director del Instituto de Nutrición Humana de la Universidad de Guadalajara (UdeG), al señalar que la lactancia es una característica primordial para evitar la obesidad en un futuro, ya que los nutrientes de la leche proporcionan bacterias benéficas.
“Los niños que reciben la leche materna tienen un efecto protector. También se ha visto que los bebés que nacen por vía cesárea tienen dos veces mayor riesgo de presentar obesidad alrededor de los tres años”.
El experto señala que el 90% de las madres es capaz de amamantar, según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS); sin embargo, la desorientación y falta de información ha provocado que algunas mujeres jóvenes eviten la lactancia natural.
La Sociedad Americana de Nutrición explica que el riesgo de presentar obesidad está marcado por las condiciones de los primeros días del nacimiento. Recientemente se demostró que las bífido-bacterias que influyen en el desarrollo de la flora intestinal durante el primer año de vida, se encuentran en mayor cantidad en niños que tienen un peso promedio, que en aquellos con sobrepeso.
Las bífidobacterias (probióticos) y oligosacáridos presentes en la leche humana favorecen el desarrollo de la flora intestinal del niño, de la cual entre 60 y 90% influye favorablemente en la actividad metabólica. La leche materna contiene receptores de reconocimiento de patrones (PRR, por sus siglas en inglés) que identifican los microbios en la flora intestinal y, de ese modo, regulan la activación del sistema inmune innato.
Además, es a través de la leche que se transmite a los pequeños la leptina, una hormona que reduce el apetito y aumenta el gasto energético del organismo, lo que la convierte en fundamental a la hora de controlar nuestro peso. Las personas que padecen obesidad no contienen buenas cantidades de esta hormona, haciendo que su organismo no esté preparado para afrontar una dieta rica en calorías.
En teoría, el organismo de la madre genera esta sustancia para prevenir al hijo y prepararlo para una dieta rica en calorías. Por ello es importante que las madres tengan presente dar el pecho a su hijo.
Nacimiento natural
En lo que respecta a las diferentes vías de parto, Vázquez Garibay detalla que el nacimiento por el método natural permite entregar al niño bacterias benéficas directas a su organismo, de modo que la flora intestinal de la madre –ubicada en la zona perianal–, además de prevenir el problema de peso, protege al bebé de alergias, infecciones respiratorias y digestivas.
Mientras que los que nacen a través de cesárea son más propensos a desarrollar enfermedades respiratorias, asma y alergias, y aumentar hasta dos veces el riesgo de presentar obesidad, ya que esta técnica afecta la asimilación de energía y nutrimentos ingeridos en la dieta, así como resistencia a la insulina, la inflamación y acumulación de grasa.
“Se necesita fomentar que el niño nazca por vía vaginal, porque estamos excediéndonos en la frecuencia de cesárea más allá de lo establecido por la OMS”.
PARA SABER
Información de peso
La Secretaría de Salud ha señalado que México ocupa el primer lugar en obesidad infantil a nivel mundial. En el país, uno de cada cuatro niños (26%) y uno de cada tres adolescentes (31%), presentan sobrepeso u obesidad.
Y es justo éste último punto el que destaca Édgar Vázquez Garibay, director del Instituto de Nutrición Humana de la Universidad de Guadalajara (UdeG), al señalar que la lactancia es una característica primordial para evitar la obesidad en un futuro, ya que los nutrientes de la leche proporcionan bacterias benéficas.
“Los niños que reciben la leche materna tienen un efecto protector. También se ha visto que los bebés que nacen por vía cesárea tienen dos veces mayor riesgo de presentar obesidad alrededor de los tres años”.
El experto señala que el 90% de las madres es capaz de amamantar, según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS); sin embargo, la desorientación y falta de información ha provocado que algunas mujeres jóvenes eviten la lactancia natural.
La Sociedad Americana de Nutrición explica que el riesgo de presentar obesidad está marcado por las condiciones de los primeros días del nacimiento. Recientemente se demostró que las bífido-bacterias que influyen en el desarrollo de la flora intestinal durante el primer año de vida, se encuentran en mayor cantidad en niños que tienen un peso promedio, que en aquellos con sobrepeso.
Las bífidobacterias (probióticos) y oligosacáridos presentes en la leche humana favorecen el desarrollo de la flora intestinal del niño, de la cual entre 60 y 90% influye favorablemente en la actividad metabólica. La leche materna contiene receptores de reconocimiento de patrones (PRR, por sus siglas en inglés) que identifican los microbios en la flora intestinal y, de ese modo, regulan la activación del sistema inmune innato.
Además, es a través de la leche que se transmite a los pequeños la leptina, una hormona que reduce el apetito y aumenta el gasto energético del organismo, lo que la convierte en fundamental a la hora de controlar nuestro peso. Las personas que padecen obesidad no contienen buenas cantidades de esta hormona, haciendo que su organismo no esté preparado para afrontar una dieta rica en calorías.
En teoría, el organismo de la madre genera esta sustancia para prevenir al hijo y prepararlo para una dieta rica en calorías. Por ello es importante que las madres tengan presente dar el pecho a su hijo.
Nacimiento natural
En lo que respecta a las diferentes vías de parto, Vázquez Garibay detalla que el nacimiento por el método natural permite entregar al niño bacterias benéficas directas a su organismo, de modo que la flora intestinal de la madre –ubicada en la zona perianal–, además de prevenir el problema de peso, protege al bebé de alergias, infecciones respiratorias y digestivas.
Mientras que los que nacen a través de cesárea son más propensos a desarrollar enfermedades respiratorias, asma y alergias, y aumentar hasta dos veces el riesgo de presentar obesidad, ya que esta técnica afecta la asimilación de energía y nutrimentos ingeridos en la dieta, así como resistencia a la insulina, la inflamación y acumulación de grasa.
“Se necesita fomentar que el niño nazca por vía vaginal, porque estamos excediéndonos en la frecuencia de cesárea más allá de lo establecido por la OMS”.
PARA SABER
Información de peso
La Secretaría de Salud ha señalado que México ocupa el primer lugar en obesidad infantil a nivel mundial. En el país, uno de cada cuatro niños (26%) y uno de cada tres adolescentes (31%), presentan sobrepeso u obesidad.