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La ventaja de atravesar décadas
Aunque los veinteañeros opinen lo contrario, no es que estemos rucos, es que vamos demasiado aprisa
GUADALAJARA, JALISCO.- Aunque los veinteañeros opinen lo contrario, no es que estemos rucos, es que vamos demasiado aprisa, vimos cambiar la televisión de bulbos por el sistema Trinitron, luego por las pantallas de plasma y ahora las LCD en el mismo tiempo que ellos pasaron de ser niños a jóvenes universitarios o profesionales recién graduados. Celebramos la llegada del fax y justo cuando aprendimos a utilizarlo, está próximo a extinguirse, hemos visto entrar y salir de nuestras casas todas las generaciones de electrodomésticos: del horno de gas al de microondas, del patio para tender la ropa a la secadora, de las cacerolas de peltre al teflón, del tocadiscos a la grabadora de cassette, de ahí al CD y en un instante al MP3, en esa línea todo parece cambiar para ser mejor, más eficiente, más barato; sin embargo, no todos los cambios son para mejorar... Antes los hombres no usaban aretes y los tatuajes eran para marineros o delincuentes, hoy es extraño encontrar un veinteañero que opine lo mismo. En la secundaria nos enseñaron la diferencia entre los sexos, pero nos conformábamos con el que nos tocó de nacimiento, hoy ya no se puede confiar que lo que vemos caminando por la calle sea auténtico; reconozco que no teníamos computadoras, pero antes, los virus eran unos bichos invisibles que contagiaban la viruela o la hepatitis, ahora vivimos con el eterno temor que un correo nos borre toda la información del disco duro que antes un “disco duro” sería una especie de comal de barro o de lámina. La hierba era una maleza que había que podar de cuando en cuando en nuestro jardín, hoy muchos se la fuman; la coca era un refresco de cola y se tomaba por la boca no por la nariz, el crack era un término para referirse a una baja considerable en la bolsa de valores y las tachas eran manchas en nuestras tareas porque no existía el liquid paper. La salsa se le ponía a los tacos, ahora se baila; una comida rápida era no tomar siesta a medio día, ahora es comer una ensalada de atún en caja de plástico sobre el teclado de la computadora varias veces por semana; claro, tampoco existía el sexo cibernético pero les informo que tampoco el sida. Como ven, aunque de repente les parecemos anticuados y es posible que así sea, ustedes se perdieron muchas cosas que realmente valían la pena, mientras que a nosotros nos ha tocado tanto ver luciérnagas en los jardines de nuestros abuelos hasta las mejores series de televisión en pantalla de plasma con palomitas del micro... ¿Eeeeeeeeeh?.
Ricardo santos
Ricardo santos