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La sobrevivencia de las fondas tapatías

Comer como en casa...

Son parte de la postal urbana, algunas se esconden, otras surgen con varias novedades, pero ahí están… resistiendo el embate económico y luchando por sobrevivir ante una crisis que afecta uno de los sectores más sensibles, el del consumo de alimentos.
Las cocinas económicas ¿son realmente un negocio? ¿Qué hacen para poder cautivar a sus clientes y no enfadarlos con el menú? ¿Se come como en casa?

Un pollito guardado

La frase esa de que “su nombre lo dice todo” no encaja en esta fonda ubicada sobre la calle Frías entre avenida Hidalgo y Morelos. No sólo venden platillos a base de pollo, sino están aquellos de carne de res o puerco, “pero digamos que la preferencia es de pollo, lo que sucede es que antes teníamos un negocio de pollos rostizados y por eso se quedó el nombre”.

Son las palabras que surgen de la señora Ana María Paredes Romero, quien encabeza este negocio familiar desde hace ocho años.
Como miles de empresas que surgen con ideas desde el seno del hogar y refrendando el trabajo que pueden encabezar las mujeres, esta señora disfruta compartir su sazón en su negocio Todo Pollo.

“Sí, casi todos mis hijos trabajan aquí. Me ayudan en la cocina, en la caja y también meserean, no sé hasta cuantos sean, porque a veces, en vacaciones, vienen hasta mis nietos; ellos se acomiden. Pero a veces solo estamos mis dos hijas y yo”.

La casa donde se ubica esta cocina económica es como “las de antes”, cerca del centro de Guadalajara, en una zona donde el vaivén de los carros, camiones y la misma gente, le da un atractivo interesante.

A pesar de ser un lugar con varias décadas encima, el piso se renovó y es nuevo, el pasillo para llegar hasta el patio (en donde se encuentran las mesas) así lo demuestra y el buen trato de la gente que atiende, se hace presente.

Los principales clientes de este negocio son los trabajadores y estudiantes del edificio de la Universidad de Guadalajara, oficinas que están alrededor de la zona y empleados de un banco.

El ajetreo comienza a las nueve de la mañana y termina a las cinco de la tarde.

“De lengua me como ese taco”

A pesar de los guisados, Todo Pollo tiene un producto estrella, quizás como todos los negocios, se defiende con los prácticos, baratos y llenadores lonches, que cuestan 18 pesos y si lo piden bañando en una salsa especial entonces se pagan 22 pesos.
Es martes y el menú ya está preparado, la señora Ana María lo comparte: “Lengua de res en salsa verde, eso es lo que tenemos para hoy, aparte, nunca falta el pollo, lo tenemos disponible empanizado y a la plancha”.
A diferencia de otras cocinas económicas esta mujer está supervisando “que todo esté bien”, más que estar detrás de la estufa, las cazuelas y platos, está al frente, al pendiente de lo que pueda pasar. “Me gusta cocinar pero más bien mis hijas se encargan de la preparación de los alimentos, una hace los guisados y la otra se especializa en preparar los platillos que piden al momento, por la mañana por ejemplo están los chilaquiles, huevos con chorizo, con tocino, revueltos, lo clásico”.
Ana María hija, sonriente, se integra a la plática y comparte lo que le gusta hacer y entre risas dice: “Soy la todóloga, hago de todo, lo que mejor me sale es el chamorro en salsa de birria, las costillitas a la barbicue y la que creo es la especialidad de la casa, la pechuga empanizada… sobre el ambiente se pone padre, a veces, entre mis hermanos peleamos sanamente pero seguimos cocinando, luego estamos córrele para allá, luego para acá, en fin… sobre todo a la hora de la comida”.

Un pollo muy famoso

El guisado diario cuesta 34 pesos y la famosa pechuga se paga en 43, lo que se elija, estará bien acompañado por dos guarniciones a escoger entre arroz, frijoles o ensalada y de una deliciosa agua fresca que cambia dependiendo del día y el menú.
Sobre sus famosos clientes, la líder del negocio se toma su tiempo para pensar y dudosa comenta, “este señor muy famoso, deportista, que jugaba en la selección y lo sacaron….”.
La memoria le fue infiel y su hijo quien estaba hasta el fondo de la cocina escuchando todo lo que su mamá decía, la saca del apuro: “Salvador Carmona mamá”.
Retoma la plática la señora y comenta: “También viene el que dicen que es hermano de Luis Miguel que vive aquí en Guadalajara, viene con su mamá, su esposa y sus hijos”.

Lechuga y fresas: los temidos

Cada negocio tiene sus experiencias particulares, al igual que otras cocinas económicas, y en Todo Pollo siempre tienen presente que la buena imagen de un negocio de esta naturaleza, se verá reflejada en la higiene y limpieza que manejan.
La señora Ana María lo confirma: “Nos conocen, han visto que esta higiénico; yo tengo mucho cuidado de que, desde al entrar se limpie, entre a la cocina y verá que está muy limpia, todo… la lechuga, por ejemplo, de primero los clientes le tenían recelo, pero muchas personas han visto los pomos que tenemos de desinfectantes. Los licuados que hacemos de fresa, las fresas son congeladas; solamente así muere el cisticerco, no solamente desinfectándolo. Y pues tenemos cuidado de que la comida salga limpia”.
La hora de la comida está por comenzar, los clientes llegan –algunos religiosamente- a su cita con los sagrados alimentos, esos que se disfrutan como buen tapatío que uno es.

La casa donde se ubica esta cocina económica es como “las de antes”, cerca del centro de Guadalajara, en una zona donde el vaivén de los carros, camiones y la misma gente, le da un atractivo interesante.

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