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La pasión se ha vuelto amor

La excitación de los primeros días es pasado, pero aún nos encanta convivir con 'Michelle'

GUADALAJARA, JALISCO (08/FEB/2014).- Sí, la luna de miel puede haber terminado desde hace un rato, pero cuando te llevas tan bien el placer de la convivencia simplemente cambia, se vuelve más maduro y, casi siempre, mucho mejor. Esto nos está pasando con el Peugeot 3008 que tenemos de largo plazo y apodamos “Michelle”.

El trabajo nos obliga a una frecuencia casi insana de cambio de autos. Por lo mismo, siempre estamos probando nuevas cosas que nos llegan a un ritmo muchas veces superior a las tres veces por semana. Debido a esto, me quedé cerca de dos meses sin conducir a “Michelle”. Y justo el día que iba por ella en el estacionamiento de EL INFORMADOR venía conduciendo otro de mis consentidos, un Lincoln MKZ.

Durante el camino, pensaba en cuál sería mi sensación al dejar un auto poderoso, con motor V6 y 300 HP,  un gran equipo y un silencio interior espectacular, para volver a un auto, digamos, “más normal”. La sorpresa fue grata, por fortuna.

Entré a la 3008 y de inmediato veo que no estaba exactamente bajando tanto de categoría como mi mente me decía. Los terminados de “Michelle” son excelentes, de un nivel que, al menos con relación a la atención al detalle, es superior al Lincoln. Luego, está la posición alta de manejo, que ayuda mucho en el mar de camionetas que cada vez tenemos más en nuestras ciudades.

Sigo conduciendo y me reencuentro con la suavidad de la suspensión que sin ser excesiva, nos hace convivir de una manera más tranquila con los topes y baches de Guadalajara, que después de este fin de año lluvioso que tuvimos, proliferaron como cucarachas en el drenaje.

Ajusto la temperatura del aire acondicionado a mi gusto, que en esa época fue calefacción, más bien, pero con el aire prendido para evitar que se empañaran los cristales. Mi teléfono ya estaba conectado al auto y el reconocimiento se dio de inmediato, por lo que pude contestar las llamadas entrantes sin miedo de recibir una multa de tránsito.

Luminosidad, confort y sorprendente economía


En los días oscuros de la época de fiestas, el techo panorámico de “Michelle” se la pasó ayudándonos a iluminar el interior y ampliar la sensación de espacio que de por sí ya la tiene, al menos en los asientos delanteros. En los días tranquilos de fin de año, mi esposa y yo salimos con sus padres a algunos restaurantes y la pareja, que no conocía a “Michelle”, quedó encantada: “Los asientos [traseros] son muy cómodos, no vamos sumidos, no hay que brincar para subirse ni agacharse para entrar”; “Está muy buena la cajuela. Me gusta que tenga doble fondo y se abra esa puertita que ayuda a ponerle y quitar cosas”. Les gustó el descansa-brazos central trasero con porta-vasos; les fascinó la cortina lateral que los tapa del sol (aunque no fue el caso en esos días), pero fue el techo panorámico lo que realmente los dejó deslumbrados. “Michelle”, ya lo sabíamos, tiene dos nuevos fanáticos. Es que es justo lo que nos produce esa camioneta. Andar en ella te conquista. Difícilmente un auto nos hace sentirnos tan bien en él, sea al volante o como pasajero. Mi esposa y yo, que siempre tenemos serias “diferencias térmicas”, podíamos ajustar la temperatura en cada lado a nuestro entero gusto.

Luego de una semana, me dispuse a llenar al tanque de combustible. Ya esperaba el consumo tradicional de Michelle, alrededor de 7 km/litro en ciudad, sin cuidar el manejo. Por esto, la sorpresa de ver el consumo en 9.3 km/litro fue de lo más agradable. Tanto, que nos hizo pensar por qué, pero la respuesta no era difícil de encontrar. Con la época de las vacaciones, la ciudad tranquila y sin tráfico permitió lo que el día a día nunca lo permite: velocidades constantes. Ya sabemos, acelerar desde cero es el momento que más exige combustible de los autos y en los motores turbo, esto es muy marcado.

Ahora, dejamos de nuevo a Michelle por unos días. Y como a cada vez, ya sé que la voy a extrañar. Convivir con Michelle ha sido un placer, con muy pocos momentos de disgusto (como ocurre en cualquier convivencia) como cuando tuvimos que cambiar un sensor del ABS (en garantía y sin costo, claro). Sí, ya no hay la emoción de estrenar un auto como la sentimos hace cerca de 10 meses cuando comenzamos esta prueba, pero esa pasión se ha hecho amor.

FICHA TÉCNICA

DATOS TÉCNICOS


Motor: Frontal transversal
Cilindros: Cuatro cilindros en línea; 1.6 litros de desplazamiento
Turbo: 16 válvulas; con inyección directa
Potencia: 163 HP @ 6,000 rpm
Torque: 240 newton-metro @ 1,400  rpm
Tracción: Delantera
Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R), Tiptronic

SUSPENSIÓN

Delantera: Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora
Trasera: Rueda tirada, con elemento torsional, resortes helicoidales y barra estabilizadora

FRENOS

Delanteros: Discos ventilados adelante
Traseros: Discos sólidos atrás. ABS

DIRECCIÓN

De piñón y cremallera, con asistencia electro-hidráulica

DIMENSIONES en milímetros

Largo: 4,365 mm
Ancho: 1,837 mm
Alto: 1,639 mm
Distancia entre ejes: 2,613 mm
Peso: 1,555 kilogramos

CAPACIDAD

Tanque: 60 litros
Cajuela: 1,241 a 435 litros

RESULTADOS EN EL AUTÓDROMO

Aceleración 0 a 100 km/h: 11.05 segundos
Frenado: 100 km/h a 0: 40 metros
Cuarto de milla: 16.68 segundos a 134.8 km/h
Velocidad máxima: 200 km/h

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