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La ciudad perfecta de Australia
Esta metrópoli conserva intacta su antigua arquitectura, junto a la ecología y modernismo de sus calles
MELBOURNE (27/MAR/2011).- No por nada le dicen “Melbourne Maravillosa”, y es que es sin duda una de las ciudades más impresionantes y apasionantes del continente Australiano. En 2010 fue calificada por The Economist Intelligence Unit como la segunda mejor ciudad para vivir en el mundo. También es interesante resaltar que Melbourne es la antigua capital nacional y se ha distinguido por tener un largo precedente de rivalidad con Sídney, y es que ambas querían ser la capital del país y de esa forma atraer más turistas y explotar sus economías. Es por ello y para evitar conflictos entre las dos ciudades que, a principios del siglo pasado, los australianos construyeron otra ciudad, Canberra, y la convirtieron en su capital.
Melbourne es una extraña mezcla entre varios mundos. La primera impresión que me dejó fue lo armoniosa y perfecta que podría llegar a ser como metrópoli. Para un tapatío es sin duda algo de otro mundo. Empezando por el transporte, y lo bien que funciona todo, como si fuera una simulación de una ciudad perfecta, se puede apreciar cómo todos son peatones. Los trenes, los trams, los carros, los ciclistas y la gente que prefiere caminar están en absoluta sincronía y todos se respetan, dando lugar a que cualquier medio de transporte sea rápido, seguro y eficiente.
La ciudad consta de un centro donde se encuentran todos los edificios, y de muchos suburbios alrededor, por eso no tienen la necesidad de un metro como el de la Ciudad de México o Nueva York, sino trenes que te transportan de cualquier suburbio hacia el centro de la ciudad y de ahí a otros suburbios fuera del mismo. Dentro del centro, así como a las afueras, corre un sistema de tranvías, muy parecido a aquél que embistió el camión en que viajaba Frida Kahlo aquél 17 de septiembre de 1925. Para ir al centro se toma un tren y para moverse dentro del mismo se utiliza el complejo sistema de tranvías. También hay préstamo gratuito de bicicletas en varios puntos de la ciudad.
Es sorprendente ver a tanta gente de tantas partes del mundo, sobre todo asiáticos. Pero lo más interesante son sus parques y jardines. Melbourne es sin duda ejemplo al mundo de que modernidad no necesariamente se traduce en desequilibrio ambientalni va de la mano de la explotación de recursos ni pérdidas ambientales. Desde mi arribo al continente australiano, no he encontrado un solo árbol talado y mucho menos para dar visibilidad a basura visual como espectaculares. Tampoco permiten el derribo o la tala indiscriminada para dar lugar a la construcción de edificaciones que perjudiquen al medio ambiente y la salud de los ciudadanos. El respeto que aquí tienen por la naturaleza y su altísimo grado de conciencia respecto a la ecología y el cuidado del medio ambiente es invaluable. Gran parte de los espacios públicos son dedicados a parques y jardines, y equivalen a casi la mitad del territorio total que conforma el centro de la ciudad.
En Melbourne nadie se cruza la calle sin que el semáforo peatonal esté en verde. Por más pequeña que ésta sea, o incluso si no vienen carros, esperarán a que el semáforo les de paso. Los ciclistas siempre y en todo momento portan su casco de protección y eso que se pueden apreciar muchos y todo tipo de ellos, desde los deportistas hasta las señoras con su vestido y su perro en la canasta de su bicicleta. Cruzar la calle sin autorización y no portar casco en todo momento equivalen a multas de varios cientos de dólares australianos, aunque la gente no necesita de advertencias pues su buen comportamiento parece ser algo espontáneo en una ciudad tan bien planificada.
En cuanto al cambio de divisas, el dólar australiano vale un poco más que el estadounidense si los compras con dinero americano, pero es más barato que el estadounidense si tienes pesos mexicanos. Australia es un país bastante caro, y Melbourne no es la excepción. Si se compara con otras ciudades similares como Nueva York, Melbourne es definitivamente mucho más costosa, sobre todo por el precio de los servicios, que son carísimos comparados con México. El salario mínimo, sin embargo, es de 15 dólares por hora, drásticamente mayor al mínimo en México.
La arquitectura en Melbourne se podría describir como una mezcla entre ferviente conservadurismo e insaciable modernidad. Aquí encontrarás desde el edificio más moderno y minimalista, hasta la casa, iglesia o edificio más antiguo, y lo increíble es que los verás juntos. La ciudad combina a lo largo de todas sus calles las historias de miles de edificaciones que cuentan una historia sobre un determinado espacio en el tiempo. En algunos casos, verás cómo, para proteger sus edificios y preservar su historia, lo que harán es construir sobre lo antiguo pero cuidando que lo original dentro del mismo quede intacto. Es el extraño caso de un centro comercial que se construyó alrededor de una antigua torre de principios del siglo pasado, la torre fue encapsulada dentro del centro comercial, de tal forma que quedó intacta y adquirió más valor.
Es una ciudad que lo tiene todo, y que te recibe con los brazos abiertos. La gente es amable, estéticamente es una ciudad es preciosa y parece haber sido planificada a la perfección. Dotada de multiculturalismo, ofrece gran variedad de atracciones, buenos restaurantes e impresionantes atardeceres que hacen que el viaje hasta el otro lado del mundo haya valido la pena.
Melbourne es una extraña mezcla entre varios mundos. La primera impresión que me dejó fue lo armoniosa y perfecta que podría llegar a ser como metrópoli. Para un tapatío es sin duda algo de otro mundo. Empezando por el transporte, y lo bien que funciona todo, como si fuera una simulación de una ciudad perfecta, se puede apreciar cómo todos son peatones. Los trenes, los trams, los carros, los ciclistas y la gente que prefiere caminar están en absoluta sincronía y todos se respetan, dando lugar a que cualquier medio de transporte sea rápido, seguro y eficiente.
La ciudad consta de un centro donde se encuentran todos los edificios, y de muchos suburbios alrededor, por eso no tienen la necesidad de un metro como el de la Ciudad de México o Nueva York, sino trenes que te transportan de cualquier suburbio hacia el centro de la ciudad y de ahí a otros suburbios fuera del mismo. Dentro del centro, así como a las afueras, corre un sistema de tranvías, muy parecido a aquél que embistió el camión en que viajaba Frida Kahlo aquél 17 de septiembre de 1925. Para ir al centro se toma un tren y para moverse dentro del mismo se utiliza el complejo sistema de tranvías. También hay préstamo gratuito de bicicletas en varios puntos de la ciudad.
Es sorprendente ver a tanta gente de tantas partes del mundo, sobre todo asiáticos. Pero lo más interesante son sus parques y jardines. Melbourne es sin duda ejemplo al mundo de que modernidad no necesariamente se traduce en desequilibrio ambientalni va de la mano de la explotación de recursos ni pérdidas ambientales. Desde mi arribo al continente australiano, no he encontrado un solo árbol talado y mucho menos para dar visibilidad a basura visual como espectaculares. Tampoco permiten el derribo o la tala indiscriminada para dar lugar a la construcción de edificaciones que perjudiquen al medio ambiente y la salud de los ciudadanos. El respeto que aquí tienen por la naturaleza y su altísimo grado de conciencia respecto a la ecología y el cuidado del medio ambiente es invaluable. Gran parte de los espacios públicos son dedicados a parques y jardines, y equivalen a casi la mitad del territorio total que conforma el centro de la ciudad.
En Melbourne nadie se cruza la calle sin que el semáforo peatonal esté en verde. Por más pequeña que ésta sea, o incluso si no vienen carros, esperarán a que el semáforo les de paso. Los ciclistas siempre y en todo momento portan su casco de protección y eso que se pueden apreciar muchos y todo tipo de ellos, desde los deportistas hasta las señoras con su vestido y su perro en la canasta de su bicicleta. Cruzar la calle sin autorización y no portar casco en todo momento equivalen a multas de varios cientos de dólares australianos, aunque la gente no necesita de advertencias pues su buen comportamiento parece ser algo espontáneo en una ciudad tan bien planificada.
En cuanto al cambio de divisas, el dólar australiano vale un poco más que el estadounidense si los compras con dinero americano, pero es más barato que el estadounidense si tienes pesos mexicanos. Australia es un país bastante caro, y Melbourne no es la excepción. Si se compara con otras ciudades similares como Nueva York, Melbourne es definitivamente mucho más costosa, sobre todo por el precio de los servicios, que son carísimos comparados con México. El salario mínimo, sin embargo, es de 15 dólares por hora, drásticamente mayor al mínimo en México.
La arquitectura en Melbourne se podría describir como una mezcla entre ferviente conservadurismo e insaciable modernidad. Aquí encontrarás desde el edificio más moderno y minimalista, hasta la casa, iglesia o edificio más antiguo, y lo increíble es que los verás juntos. La ciudad combina a lo largo de todas sus calles las historias de miles de edificaciones que cuentan una historia sobre un determinado espacio en el tiempo. En algunos casos, verás cómo, para proteger sus edificios y preservar su historia, lo que harán es construir sobre lo antiguo pero cuidando que lo original dentro del mismo quede intacto. Es el extraño caso de un centro comercial que se construyó alrededor de una antigua torre de principios del siglo pasado, la torre fue encapsulada dentro del centro comercial, de tal forma que quedó intacta y adquirió más valor.
Es una ciudad que lo tiene todo, y que te recibe con los brazos abiertos. La gente es amable, estéticamente es una ciudad es preciosa y parece haber sido planificada a la perfección. Dotada de multiculturalismo, ofrece gran variedad de atracciones, buenos restaurantes e impresionantes atardeceres que hacen que el viaje hasta el otro lado del mundo haya valido la pena.