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Juan Francisco González o el elogio de la sencillez y la amistad

Quien fuera el primer secretario de Cultura de la Entidad, es también un hombre sabio que comparte su conocimiento

GUADALAJARA, JALISCO (18/MAY/2014).- No le seducen los reconocimientos y homenajes, recién le han distinguido en un evento público por su determinante participación en el proceso de adquisición de la Casa Luis Barragán en la Ciudad de México -hecho que cumple dos décadas- y Juan Francisco González reservó la parte final de su discurso a celebrar la amistad incondicional, aquella que practican los que nos acompañan “en las buenas y las malas”.

No juzga trascendente su reconocimiento, comenta, “lo que pasa es que se acuerdan de los viejitos; y eso es bueno, que la juventud recuerde a tanto viejito brillante que hemos tenido en Jalisco. Ojalá este tipo de actos crezcan y se multipliquen a favor de otros verdaderos talentos y no burócratas como yo, hablo de artistas y creadores a los que se reconoce en otras partes del país o el extranjero y no aquí en el estado”.

La burocracia
Para González Rodríguez es sencillo, ha sido un burócrata “porque recibía un sueldo por parte del estado y lo que hice con él fue intentar realizar lo que se debe en esas condiciones, es decir, yo trabajé en el gobierno y así es; ahora, en eso hay personas que lo hacen mal, otros regular y algunos pueden hacerlo bien. Son los demás los que deben juzgar ese trabajo, que ellos juzguen si estuvo bien o mal lo que hice cuando recibí ese sueldo”.

Con todo, su propia impresión acerca de su labor al frente de distintas instituciones culturales no despega los pies del suelo; afirma que “se pudo mejorar mucho, no creo que haya hecho las cosas de la mejor manera, nunca. Eso sí, me esforcé por hacerlo bien, no sé si lo logré o no”.

Por otra parte, al buscar establecer un comparativo entre su época como funcionario con las condiciones actuales en el ejercicio de la administración de la cultura, el célebre gestor es claro al señalar que “de la actualidad no puede preguntarme mucho; hoy día estoy encerrado en mis lecturas de hace 40 años. Releo a Stendhal o la abadesa de Castro y, créame, a veces ni me asomo al periódico porque estoy mal de los ojos. Salgo poco desde que no puedo manejar, así que mi mujer y mis hijos me llevan con ellos como un bulto, por eso mi opinión sobre la actualidad no puede ser sólida ni garantiza que pueda establecer un juicio; honestamente, me parece indebido opinar”.

Equipo y motivación
En su discurso al recibir el reconocimiento que le hicieron el ITESO y la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán, el promotor hizo encomio de la amistad, destaca la importancia de la labor de equipo en su trabajo, “una sola persona no puede hacer todo lo que en el sector público se necesita; agradezco siempre a los muchos colaboradores que tuve, todos ellos de excelente calidad personal, con una entrega que raya en lo extraordinario. Además, tuve apoyo también de funcionarios de alto rango que confiaron en que yo haría algo importante para Jalisco”.

En este contexto se inscribe el hecho que, hace dos décadas, marcó la adquisición del legado arquitectónico e intelectual de Luis Barragán por parte del gobierno jalisciense, un momento que, en palabras de González Rodríguez, “motivó a mucha gente para darnos cuenta de lo que era y tenía Jalisco de valioso. A partir de eso, ha habido otros que han venido realizando cosas valiosas y positivas en la entidad; eso sí es una satisfacción mía, haber motivado a numerosas personas e instituciones que se han dedicado a preservar y cultivar aquellas actividades que son estrictamente espirituales de una ciudad, un pueblo, una comarca, lo que son el arte y la cultura”.

Tiempos distintos
Para quienes ahora se vinculan al trabajo de promoción de la cultura, González Rodríguez es -lo señaló Juan José Doñán- un ejemplo y un referente, pero el renombrado gestor es enfático al decir que “la neta del planeta, no me lo creo. Me parece que se hizo algo importante, se conjuntó un equipo muy interesante de colaboradores que trabajaron conmigo (Gonzalo Villa, María Fernanda Matus, Alberto Orozco, Diego Santacruz, Alfonso de Alba, en fin, muchos). Fue como un arranque para que muchos se interesaran en las actividades culturales, se generó un ambiente que puede juzgarse como un despertar, peleando a veces”.

Por otra parte, reconoce, aquellos tiempos “eran muy distintos a los de ahora. Ha habido muchos cambios en la ciudad que, como dice la canción, todavía olía a tierra mojada. Para muchas cuestiones -no sólo para la cultura- las instituciones se estaban creando, eran minúsculas y ahora son monstruos para tratar a un estado tan desarrollado y complejo como Jalisco”.

Eficacia y manita de puerco
Ahora bien, dentro de su ejercicio al frente de aquellos nacientes proyectos e instituciones, si algo se destaca de su legado es su “honestidad y eficacia” en el manejo de los recursos; para González Rodríguez es más lo segundo, pues “la eficacia no es más que, al estar en un cargo público, cumplir con el objetivo que dicho cargo -el que sea- tenga; consiste simplemente en hacer rendir cada peso y estirarlo al máximo para cumplir con los objetivos. En aquel entonces los pesos eran pocos y había que estirarlos como resortera. Y aún así se lograron cosas importantes, entre exposiciones y la creación de delegaciones de cultura municipales, por ejemplo”.

Finalmente, como elemento esencial en estos procesos, el diálogo con el poder, con quien está al frente o arriba en la pirámide del ejercicio público; para el reconocido gestor, todo “depende de quien encabece la autoridad. Hay autoridad sensible e insensible. La autoridad puede interesarse o no en las actividades de tal o cual tipo, pero si son insensibles habrá que hacer manita de puerco, como hace 20 años, cuando José Luis Leal Sanabria -entonces Secretario de Gobierno- me ayudó a hacer con Rivera Aceves, el gobernador, para adquirir la Casa Barragán. Eso es, creo, ejemplo de eficacia, porque si te dan a cuidar puercos no hay que permitir que se enfermen, si nos encargan chivos no hay que dejar que topeteen a la gente, en fin... la cosa es simple, hay que utilizar los recursos en objetivos precisos y sacarles el mayor provecho”.

SABER MÁS

Personaje de empuje


> En 1992 Juan Francisco González le dio forma a la actual Secretaría de Cultura de Jalisco, de la que durante un periodo de tres años fue también su primer titular.

> En el ámbito privado, fundó la editorial Hexágono, pequeña y modesta en su equipamiento, pero muy significativa por su catálogo de títulos, en los que nuevamente se dio preferencia a los valores literarios e historiográficos de la región.

> A él se debe también que el gobierno de Jalisco adquiriera, hace más de 40 años, la finca histórica conocida como La Moreña, en la población de La Barca, y que hacia mediados del siglo XIX perteneció al hacendado Francisco Velarde y de la Mora, conocido como “el Burro de Oro”.

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