Suplementos
Juan Nepote, Premio Estatal de Divulgación Científica 2008
por: jose langarica
Quizás no haya mejor ejemplo de la inerte sabiduría de la naturaleza como el hacer placentero lo que es útil. Esto es motivo de inspiración para la poetisa norteamericana Diane Ackerman en su libro Una historia natural de los sentidos. O consideremos los fascinantes pasajes de la autobiografía de Helen Keller, describiendo aberturas de una belleza insospechada para alguien desprovisto de la vista y el oído: “... me trajo el sombrero, y por ello supe que iba a salir a la cálida luz del sol. Este pensamiento, si es que una sensación muda puede llamarse así, me hizo saltar de alegría.Bajamos caminando por el sendero que conducía a la caseta del pozo de la casa, atraídas por la fragancia de la madreselva que la cubría. Alguien estaba bombeando agua, y mi instructora me colocó la mano bajo el chorro. Mientras el fresco líquido se derramaba por mi mano, ella me tomó la otra y deletreó allí la palabra agua, primero lentamente y después con viveza. Permanecí inmóvil, concentrando la mente en el movimiento de sus dedos. De repente me asaltó como una vaga conciencia de algo olvidado... la excitación de un pensamiento recobrado, y sin saber muy bien cómo, me fue revelado el misterio del lenguaje. Supe entonces que A-G-U-A correspondía al maravilloso frescor que yo sentía resbalar por mi mano. Aquella palabra viva despertó mi alma, le infundió esperanza, la llenó de luz y de alborozo, ¡la liberó! Cierto es que todavía quedaban obstáculos que salvar, pero eran obstáculos que andando el tiempo podía vencer sin dificultad. Me alejé del pozo con un deseo enorme de aprender. Ahora todo tenía un nombre, y cada nombre alumbraba otra idea. De regreso a la casa todos los objetos que palpaba parecían estremecerse llenos de vida. La causa de ello estaba en que ahora lo veía todo con la extraña y súbita visión que me había poseído”.Keller había unido un pasaje con un concepto. Éste es el placer procurado por el físico Juan Nepote, junto a un equipo del Trompo Mágico, al editar una serie de libros buscando unir en una experiencia multisensorial a los visitantes con el museo: “Cuando te acercas tanto a las cosas, éstas cambian su forma; parece que se descontextualizan y te dan otra impresión”, explica mientras esperamos se inaugurara el flamante jardín botánico del Trompo Mágico.
“Entonces hicimos fotos así. Cuando las ves, es difícil darte cuenta de qué parte del museo corresponden; por ejemplo, hay una con un 11 muy de cerca, es de la estructura del reloj solar, pero como la foto se ve tan de cerca, no lo distingues. De esa manera queríamos mover un poco al lector y no poner una foto obvia. ‘¡Ah, entonces esto es tal cosa!’, sino que digas ‘¡Hey, ¿de qué se trata esto?!’”.Otra elección es el uso de títulos sugerentes: “Por ejemplo, hay uno que se llama El suelo que pisamos. La intención es que este suelo que pisamos también te puede dar pistas sobre cómo fue la tierra antes y cómo podrá ser en un futuro”, explica Nepote. Título, textos, ilustraciones, metáforas y fotografías aderezan esta ilustración premeditadamente sugestiva del museo. Este esfuerzo fue el que lo hizo ganador al premio otorgado por el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología Jalisco (Coecytjal) en la categoría de divulgación científica. Legítimamente modesto como es, Nepote parece casi molesto cuando lo felicito. “Es el trabajo de muchas personas -dice-. Tuvimos el apoyo de Marco Rodríguez, quien nos donó cuatro dibujos para cada una de estas libretas, en total ocho; también colaboró Graciela Leal, estuvo aquí en el museo, ya no está, pero ella también fue parte importante de que se armara esto; Silvia Contreras, más toda la gente del museo, las autoridades (…)”.
Motivaciones
Ciertamente en este mundo están por un lado los estímulos y, por el otro, los estímulos correctos: “Hablando de la economía de eventos deportivos deslumbrantes, George Steinbrenner, el hombre que todos amamos odiar, una vez opinó que ‘todo es sobre llevar aficionados a los asientos’”, reflexionaba el naturalista Stephen Jay Gould en su libro Dinosaurs in a haystack. “Si no tenemos otro objetivo que atraer más cuerpos y extraer más dólares por aficionado, entonces bien y podríamos convertir a los museos en parques temáticos, llenando la tienda de regalos con tazas para café. Pero entonces estaremos verdaderamente perdidos -necesariamente más pequeños y menos prósperos que Disneylandia o Jurassic Park, y desprovistos de alguna definición de integridad propia”.“¿Cómo complementas tu visita al museo una vez que te vas?”, conmemora ahora Nepote sobre su proyecto.” Es todavía mejor si cuando sales del museo tienes todavía más preguntas de las que tenías cuando entraste. Quiere decir que algo pasó. Eso nos gustaría que le pasara a la gente aquí en el museo”. Aclara que ambos libros “no son un catálogo de la exposición. Por una parte te remite a tu experiencia que viviste en el museo. Es una lectura nueva, porque ya no estás con los estímulos de cuando estabas en el museo, sino que estás en tu casa, en tu cuarto, viendo la tele y de pronto lo ojeas, y entonces te salen otras preguntas. Cuando planeamos ese proyecto se nos ocurrió que podría tener texto e imágenes pensando en que la mayoría de quienes lo lean sean niños o jóvenes, textos que no son explicativos; son más bien evocativos, que abordan algún fenómeno de las salas de ciencia, que te aporten más información de eso, pero que no son concluyentes (no se trata de un libro de texto); si te quieres emocionar sobre el movimiento de un trompo de juguete y pensar que tiene un vínculo con la tierra, que nuestro planeta gira semejante a un trompo, que hay una palabra que se llama momentum que tiene algo que ver con esos giros, tanto de la tierra como del trompo, esos cuadernos son el lugar indicado”. Nepote reconoce que quizás su libro está dedicado a demasiadas personas: “Creo que esto era la mejor forma de hacerlo: que el papá te lo pudiera leer, que el niño por sí mismo le interesara leerlo, que un adulto le interesara por el simple hecho de pensar otras ideas. ¿Qué es lo que a mí personalmente me parece relevante? Que es un material de lectura en el mejor sentido de la palabra, gráfico, para públicos que a veces los descuidan para hablar de ciencia. En ese sentido creo que es original”. En hora buena, Juan. Y que coseches muchos éxitos más.
“Entonces hicimos fotos así. Cuando las ves, es difícil darte cuenta de qué parte del museo corresponden; por ejemplo, hay una con un 11 muy de cerca, es de la estructura del reloj solar, pero como la foto se ve tan de cerca, no lo distingues. De esa manera queríamos mover un poco al lector y no poner una foto obvia. ‘¡Ah, entonces esto es tal cosa!’, sino que digas ‘¡Hey, ¿de qué se trata esto?!’”.Otra elección es el uso de títulos sugerentes: “Por ejemplo, hay uno que se llama El suelo que pisamos. La intención es que este suelo que pisamos también te puede dar pistas sobre cómo fue la tierra antes y cómo podrá ser en un futuro”, explica Nepote. Título, textos, ilustraciones, metáforas y fotografías aderezan esta ilustración premeditadamente sugestiva del museo. Este esfuerzo fue el que lo hizo ganador al premio otorgado por el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología Jalisco (Coecytjal) en la categoría de divulgación científica. Legítimamente modesto como es, Nepote parece casi molesto cuando lo felicito. “Es el trabajo de muchas personas -dice-. Tuvimos el apoyo de Marco Rodríguez, quien nos donó cuatro dibujos para cada una de estas libretas, en total ocho; también colaboró Graciela Leal, estuvo aquí en el museo, ya no está, pero ella también fue parte importante de que se armara esto; Silvia Contreras, más toda la gente del museo, las autoridades (…)”.
Motivaciones
Ciertamente en este mundo están por un lado los estímulos y, por el otro, los estímulos correctos: “Hablando de la economía de eventos deportivos deslumbrantes, George Steinbrenner, el hombre que todos amamos odiar, una vez opinó que ‘todo es sobre llevar aficionados a los asientos’”, reflexionaba el naturalista Stephen Jay Gould en su libro Dinosaurs in a haystack. “Si no tenemos otro objetivo que atraer más cuerpos y extraer más dólares por aficionado, entonces bien y podríamos convertir a los museos en parques temáticos, llenando la tienda de regalos con tazas para café. Pero entonces estaremos verdaderamente perdidos -necesariamente más pequeños y menos prósperos que Disneylandia o Jurassic Park, y desprovistos de alguna definición de integridad propia”.“¿Cómo complementas tu visita al museo una vez que te vas?”, conmemora ahora Nepote sobre su proyecto.” Es todavía mejor si cuando sales del museo tienes todavía más preguntas de las que tenías cuando entraste. Quiere decir que algo pasó. Eso nos gustaría que le pasara a la gente aquí en el museo”. Aclara que ambos libros “no son un catálogo de la exposición. Por una parte te remite a tu experiencia que viviste en el museo. Es una lectura nueva, porque ya no estás con los estímulos de cuando estabas en el museo, sino que estás en tu casa, en tu cuarto, viendo la tele y de pronto lo ojeas, y entonces te salen otras preguntas. Cuando planeamos ese proyecto se nos ocurrió que podría tener texto e imágenes pensando en que la mayoría de quienes lo lean sean niños o jóvenes, textos que no son explicativos; son más bien evocativos, que abordan algún fenómeno de las salas de ciencia, que te aporten más información de eso, pero que no son concluyentes (no se trata de un libro de texto); si te quieres emocionar sobre el movimiento de un trompo de juguete y pensar que tiene un vínculo con la tierra, que nuestro planeta gira semejante a un trompo, que hay una palabra que se llama momentum que tiene algo que ver con esos giros, tanto de la tierra como del trompo, esos cuadernos son el lugar indicado”. Nepote reconoce que quizás su libro está dedicado a demasiadas personas: “Creo que esto era la mejor forma de hacerlo: que el papá te lo pudiera leer, que el niño por sí mismo le interesara leerlo, que un adulto le interesara por el simple hecho de pensar otras ideas. ¿Qué es lo que a mí personalmente me parece relevante? Que es un material de lectura en el mejor sentido de la palabra, gráfico, para públicos que a veces los descuidan para hablar de ciencia. En ese sentido creo que es original”. En hora buena, Juan. Y que coseches muchos éxitos más.