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Humanos responsables, mascotas felices

Tener una mascota requiere de compromiso y amor

GUADALAJARA, JALISCO (28/JUN/2013).-Llevar mascotas a casa es una decisión que puede dar un giro positivo tanto a la vida de los humanos como a la del propio animal; en la medida en que los primeros le ofrezcan todo lo necesario para su sano desarrollo: el bienestar de uno será el del otro, porque formará parte de la familia.

Sin embargo, los animales son vidas que no pueden estar confinadas a una jaula, una pecera, cuatro paredes o expuestos en la azotea, pues sería lo equivalente a mantener a un ser humano recluido en un cuarto, recibiendo comida y afecto, pero sin derecho a disfrutar la vida en el exterior.

Por ello, no es suficiente contar con espacio en la casa para llevar a un nuevo integrante a la familia, pues la tenencia responsable de mascotas implica una serie de atenciones hacia ellas que, al final del día, se verán reflejadas en la calidad de vida del animal y  en las experiencias agradables que compartirá con los humanos que lo cuidan.

No importa que tan joven o vieja sea la mascota, en cualquier etapa de su vida requiere atenciones que está al alcance de sus cuidadores.

Libertad para perros y gatos

En la Zona Metropolitana de Guadalajara hay alrededor de 300 mil perros callejeros, según la organización no gubernamental PetHelp, situación que es considerada un problema de salud pública debido a que implica miles de kilos de excremento y orines al día que terminamos respirando. Además, estos animales están expuestos al sufrimiento en la calle, sin hogar ni suministro de alimentos, expuestos a enfermedades, accidentes, entre otros.

Por ello, la esterilización de los perros y gatos propios, en edades tempranas, es una práctica de responsabilidad, ya que es la mejor manera de contribuir a que no crezca la cifra de mascotas que terminan abandonadas en la calle, y al mismo tiempo se beneficia la salud del animal, pues al retirarles su aparato reproductor se evita que padezcan enfermedades asociadas al celo y la monta, tanto perros y perras, como gatas y gatos.

Los municipios metropolitanos cuentan con campañas permanentes de esterilización en sus Centros de Control Animal, basta con ubicar el más cercano, hacer cita y pagar gastos mínimos de recuperación en medicamento, pues el servicio es gratis. Su obligación es controlar la población animal, por lo que no se pueden negar a dar el servicio, aunque también en veterinarias particulares es posible hacerlo, pero con un costo mayor.

Otra práctica de tenencia responsable de mascotas es la de procurar su esparcimiento. En el caso de los perros, es necesario pasearlos a diario por lo menos media hora, para que hagan sus necesidades (mismas que se recogen de la vía pública con bolsas plásticas y se tiran en botes), socialicen y quemen energía; de lo contrario, lo que se conseguirá es un perro frustrado que se desahoga con mal comportamiento, ladrando en casa o rompiendo cosas, entre otras acciones.

Además, es ideal llevarlos por lo menos una vez a la semana a un lugar abierto para que corran y socialicen por varias horas, mientras sus responsables disfrutan un día de campo, por ejemplo.

En caso de no tener tiempo de sacarlo, hay personas que ofrecen el servicio, como Nelli Alicia Conte, que cobra 50 pesos por una hora de paseo, además de enseñarlos a andar en la calle en grupo y sin ansiedad. Para más informes ingresa a la cuenta de Facebook Dog Walker Guadalajara o llama al celular  331-365-4289.

El mundo no es una pecera


Las tortugas acuáticas son la clase de especies que suelen ser abandonadas y desatendidas en peceras por quienes las adquieren, pensando que no requieren mayores cuidados. Es un grave error. El hecho de que se adquieran cuando son pequeñas no significa que no requieran espacio, al contrario, hay que facilitarles un área más amplia donde puedan nadar, pero también caminar en un lugar seco.

En ocasiones, mantienen a las tortugas acuáticas en peceras de vidrio llenas de agua y sin acceso a una superficie para descansar y caminar, lo cual es incorrecto, pues no son peces, sino que necesitan caminar y asolearse.

Una opción es proporcionarles un recipiente de media profundidad donde puedan nadar y descansar en una superficie cuando lo deseen, y por la tarde, sacarlas al jardín o patio para que caminen y reciban directamente los rayos del Sol, pues lo disfrutan mucho, sin olvidar que tienen que regresar a un lugar seguro y húmedo.

En cuanto a la alimentación, hay que procurarles una dieta omnívora que incluya vegetales como lechuga, acelga, zanahoria, manzana; alimento vivo, como lombrices de tierra, pequeños peces comerciales o carne de pollo, así como alimento comercial para tortuga.

Tienen una esperanza de vida de hasta 30 años, por lo que adquirir una implica pensar en su tenencia a largo plazo, vigilar que no presente anomalías en su cuerpo o comportamiento para mantenerla sana (de lo contrario, llevarla al veterinario), y así disfrutar su belleza y compañía durante muchos años.

Vida plena en una espaciosa casa


Los hámsters son animales muy activos pero también muy frágiles, por lo que no son recomendados para niños pequeños, pues como todos los animales, requieren un compromiso de responsabilidad.

Es recomendable adquirir junto con el roedor la jaula más grande que se pueda, una con pasadizos, túneles, toboganes y rueda será la mejor opción, pues podrá estar en continuo movimiento. Es necesario también que el fondo de su jaula cuente con suficiente viruta, un material absorbente que le permitirá mantenerse fresco, pues no les gusta sentirse mojados, eso podría enfermarlos y matarlos.

Siempre deben estar en un lugar donde no lleguen corrientes de aire ni los rayos directos del Sol, pues también podría ser letal. Al sacarlos a que corran hay que vigilarlos para que no coman cosas que se encuentren tiradas, así como para que no se lastimen, pues un golpe o una caída, por ejemplo de la cama, son suficientes para terminar con ellos.

Hay que procurarles alimento variado. Comida comercial para hámsters es una buena opción, así como semillas de girasol, dos veces por semana; también frutas frescas, excepto las cítricas, son bien aceptadas por ellos, sólo que si no las comen hay que retirarlas pronto, pues humedecerán el ambiente y no se sentirán cómodos.

Son animales nocturnos, por lo que es normal escucharlos girar en su rueda a media noche y dormir en el día. Si son bien cuidados, vivirán dos o tres años junto a su cuidador, quien se verá recompensado con haber acompañado el curioso comportamiento del hámster en su corta pero plena vida.

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