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¡Hay de piratas a piratas!
¿Ubican a Drake o a Morgan?... Por supuesto que no, se me olvida que leer no está en la lista de sus prioridades
¿Ubican a Drake o a Morgan?... Por supuesto que no, se me olvida que leer no está en la lista de sus prioridades, en fin, estos tipos fueron navegantes de barcos, usaban una bandera muy singular, se trataba de una bandera negra con dos tibias y una calavera. Exacto, como los piratas del Caribe, esos, me parece que sí los conocen. Bueno, ahora que nos entendemos, cuando niños, veíamos a Luis Manuel Pelayo en su célebre programa el Palo Encebado, los Polivoces y sus inolvidables personajes: el Wash and wear, el sargento Garrison, los hermanos Lelos, Gordolfo Gelatino o Chano y Chon por recordar algunos, no nos perdíamos el premio de los 64 mil pesos, -que aunque eran viejos pesos, de todos modos eran un dineral-, claro, tampoco se acuerdan que le quitamos tres ceros a nuestra moneda para hacer las cuentas mas fáciles. Con ello dejamos de ser millonarios, antes casi cualquier cosa costaba un millón de pesos, aunque en realidad en dinero, un millón de pesos era el equivalente a mil de ahora, pero me cambié de canal, estábamos con los 64 mil. El conductor del programa era Don Pedro Ferriz, ahora el papá del que da las noticias en el radio. Mmmnhh... tampoco escuchan noticieros, bueno el caso es que eran programas de televisión de manufactura mexicana, que vistos hoy y comparados con los actuales, nada que ver, dirían ustedes, pero era lo que pasaban en la tele, pero además de disfrutar las delicias de la pantalla chica, nos daba por leer; entonces leímos a Julio Verne, Alejandro Dumas... -ni al caso que me devane los sesos recordando, seguramente la mayoría no los conoce-, en resumen, leíamos las aventuras de estos legendarios piratas que usaban una pata de palo, tenían a un perico en el hombro y usaban un parche en el ojo... Pues resulta que Drake y Morgan están de vuelta, sólo que en una distinta caracterización, ahora son veinteañeros y los encuentras en el tianguis comprando: películas, programas de cómputo, videojuegos, música y las versiones patito de las marcas más prestigiadas en ropa y accesorios... Por supuesto que encontraron el pretexto perfecto para justificarse a sí mismos, los originales son carísimos, “los fabricantes tienen la culpa por ponerlos tan caros”, rezan para acallar su conciencia. Así que, nos podrán acusar de obsoletos y antediluvianos, pero como generación, los únicos piratas que conocimos fueron célebres personajes de magníficos autores de literatura.