Suplementos
Guanajuato ancestral
Una forma distinta de conocer la ciudad es a través de sus fincas, un recorrido para revivir la historia
GUADALAJARA, JALISCO (28/NOV/2010).- Dicen que las paredes crujen y que, de vez en cuando, en los días de lluvia, todavía se escucha a la hija de la Señora del Copal caminar por la hacienda. ¿Leyenda o realidad? No sé, pero visitar una propiedad de éstas en Guanajuato, no sólo te hará viajar en el tiempo, también te pondrá la piel de gallina.
Dormir como virrey
El Marqués está incluida en la ruta de las haciendas del Estado. Es la única que funciona como hotel y, de hecho, es la que organiza este recorrido. Otra opción sería hablar a la Casa de Cultura de Irapuato para solicitar las visitas.
La Hacienda El Marqués data de 1557. El relato del guía inicia a la entrada, en una plaza empedrada con una carreta de madera que se utilizaba para transportar el pasto que alimentaba al ganado.
La fachada y el interior se restauraron. El nombre se lo dio Pedro Muñoz Maese de Roa, a quien le donaron estos terrenos, propiedad del segundo virrey de la Nueva España, don Luis de Velazco.
Fue una hacienda ganadera, luego de la Revolución, se vendió a un particular quien la convirtió en un hotel que actualmente cuenta con 28 habitaciones, todas con decoración de la época.
Al llegar a tu habitación encontrarás un librito con más información.
El Copal
La Hacienda El Copal, data de fines del siglo XVI. Dicen que aquí vivió Agustín de Iturbide y que, durante su remodelación en 1873, se descubrieron algunos tramos de los antiguos túneles donde se almacenaba el oro y la plata que se extraían de las minas.
Fue hacienda ganadera y de almacenamiento de minerales.
Su superficie fue de 14 mil 596 hectáreas. Las 160 que se conservan son propiedad de la Universidad de Guanajuato. Conoce su jardín de cactáceas y presta atención a su fachada de nueve arcos de cantera rosa. También se puede visitar su capilla, el patio trasero y algunas de las antiguas habitaciones, cuyos techos miden más de seis metros de alto.
La parte divertida viene cuando el guía pide que subas al torreón, es decir, al techo de la hacienda. Tendrás que caminar hasta el campanario, entrar a la capilla, pero si no logras bajar las escaleras totalmente a oscuras, significa que eres un pecador, eso dicen.
Al terminar la fila de escalones observas unos enormes vitrales y cuadros con la imagen de la Virgen de la Soledad, así como un Cristo de madera.
Finalmente se muestra un antiguo molino de sangre. En ese momento se cuenta la leyenda de la Señora de El Copal: dicen que un día, la hija de la Señora de El Copal, que era una de las mujeres que trabajaba en la hacienda, salió a jugar. Cayó una fuerte tormenta y la encontraron ahogada. Los que viven en los alrededores han visto crecer a esta alma en pena. Ahora es ya una adulta.
De burras a Jaripitio
Para ir de una hacienda a otra no se hacen más de 30 minutos de camino. En cada una la visita dura 40 minutos.
La Hacienda de Jaripitio es la más grande de las cuatro, tanto que se convirtió en un pequeño pueblo del Bajío y en el municipio de Aldana. A los amantes de la historia, seguro les llamará la atención la cabeza de águila que colocó ahí el ejército Insurgente.
De la vieja hacienda se conserva su templo con la torre más alta de la región. Su cúpula es un ejemplo del estilo virreinal por la forma de corona que tiene en su punta. Está dedicado a la Virgen de Guadalupe. Casi en frente se ubica el jardín principal donde se filmó Reboso de la soledad, con Dolores del Río.
Mientras se camina por el jardín, se pueden probar las gorditas de maíz quebrado y, si el tiempo lo permite, el itinerario puede incluir la fábrica de leche de cabra donde se elaboran dulces típicos.
A 20 minutos se localiza la Hacienda de Burras, de vocación agrícola, en la comunidad de San José de Llanos. En este lugar se encuentra el árbol de capulín de más de 200 años en el que el cura Hidalgo ofició su última misa.
Actualmente es un Museo Militar y tiene una colección de objetos resguardados en Irapuato y en la Alhóndiga de Granaditas.
Detalles
Ubicación: carretera Guanajuato-Irapuato, kilómetro 11.
Tarifa: 880 pesos por noche en habitación doble, con desayuno continental incluido.
Reserva: con cinco días de anticipación. Tel. (462) 62 680 94. Recorridos una vez al mes. El costo es de 130 pesos por persona.
Dormir como virrey
El Marqués está incluida en la ruta de las haciendas del Estado. Es la única que funciona como hotel y, de hecho, es la que organiza este recorrido. Otra opción sería hablar a la Casa de Cultura de Irapuato para solicitar las visitas.
La Hacienda El Marqués data de 1557. El relato del guía inicia a la entrada, en una plaza empedrada con una carreta de madera que se utilizaba para transportar el pasto que alimentaba al ganado.
La fachada y el interior se restauraron. El nombre se lo dio Pedro Muñoz Maese de Roa, a quien le donaron estos terrenos, propiedad del segundo virrey de la Nueva España, don Luis de Velazco.
Fue una hacienda ganadera, luego de la Revolución, se vendió a un particular quien la convirtió en un hotel que actualmente cuenta con 28 habitaciones, todas con decoración de la época.
Al llegar a tu habitación encontrarás un librito con más información.
El Copal
La Hacienda El Copal, data de fines del siglo XVI. Dicen que aquí vivió Agustín de Iturbide y que, durante su remodelación en 1873, se descubrieron algunos tramos de los antiguos túneles donde se almacenaba el oro y la plata que se extraían de las minas.
Fue hacienda ganadera y de almacenamiento de minerales.
Su superficie fue de 14 mil 596 hectáreas. Las 160 que se conservan son propiedad de la Universidad de Guanajuato. Conoce su jardín de cactáceas y presta atención a su fachada de nueve arcos de cantera rosa. También se puede visitar su capilla, el patio trasero y algunas de las antiguas habitaciones, cuyos techos miden más de seis metros de alto.
La parte divertida viene cuando el guía pide que subas al torreón, es decir, al techo de la hacienda. Tendrás que caminar hasta el campanario, entrar a la capilla, pero si no logras bajar las escaleras totalmente a oscuras, significa que eres un pecador, eso dicen.
Al terminar la fila de escalones observas unos enormes vitrales y cuadros con la imagen de la Virgen de la Soledad, así como un Cristo de madera.
Finalmente se muestra un antiguo molino de sangre. En ese momento se cuenta la leyenda de la Señora de El Copal: dicen que un día, la hija de la Señora de El Copal, que era una de las mujeres que trabajaba en la hacienda, salió a jugar. Cayó una fuerte tormenta y la encontraron ahogada. Los que viven en los alrededores han visto crecer a esta alma en pena. Ahora es ya una adulta.
De burras a Jaripitio
Para ir de una hacienda a otra no se hacen más de 30 minutos de camino. En cada una la visita dura 40 minutos.
La Hacienda de Jaripitio es la más grande de las cuatro, tanto que se convirtió en un pequeño pueblo del Bajío y en el municipio de Aldana. A los amantes de la historia, seguro les llamará la atención la cabeza de águila que colocó ahí el ejército Insurgente.
De la vieja hacienda se conserva su templo con la torre más alta de la región. Su cúpula es un ejemplo del estilo virreinal por la forma de corona que tiene en su punta. Está dedicado a la Virgen de Guadalupe. Casi en frente se ubica el jardín principal donde se filmó Reboso de la soledad, con Dolores del Río.
Mientras se camina por el jardín, se pueden probar las gorditas de maíz quebrado y, si el tiempo lo permite, el itinerario puede incluir la fábrica de leche de cabra donde se elaboran dulces típicos.
A 20 minutos se localiza la Hacienda de Burras, de vocación agrícola, en la comunidad de San José de Llanos. En este lugar se encuentra el árbol de capulín de más de 200 años en el que el cura Hidalgo ofició su última misa.
Actualmente es un Museo Militar y tiene una colección de objetos resguardados en Irapuato y en la Alhóndiga de Granaditas.
Detalles
Ubicación: carretera Guanajuato-Irapuato, kilómetro 11.
Tarifa: 880 pesos por noche en habitación doble, con desayuno continental incluido.
Reserva: con cinco días de anticipación. Tel. (462) 62 680 94. Recorridos una vez al mes. El costo es de 130 pesos por persona.