Suplementos
Galería de arte y buena mesa
Davangari Coffee House ofrece una mezcla de culturas con buen sabor
GUADALAJARA, JALISCO (15/SEP/2013).- Los placeres de la vida son el buen comer y el arte; conjugados, la experiencia puede ser un deleite para cualquiera. No hace falta salir del Estado para alcanzar un “pedacito de cielo” como éste, en el centro de Tlaquepaque se rompe con el cliché de la tradición mexicana con Davangari Coffee House, que después de seis meses de remodelación abre de nuevo sus puertas.
La cultura azteca, así como la china, la egipcia y la hindú convergen en un mismo territorio de 450 metros cuadrados; ahí, se plasma el misticismo y la magia de estas civilizaciones milenarias. Anteriormente este establecimiento tenía un espacio más reducido y a las orillas del Parián, un lugar muy visitado por propios y extraños; ahora el inmueble, propiedad de Javier Ortega, se traslada al corazón de Tlaquepaque, con un plus que le añade el toque “new age”: una galería de arte.
El lugar ha dejado de convertirse en una cafetería convencional para complacer al comensal con una experiencia más enriquecedora desde su entrada al inmueble, donde se pueden percibir cuadros de la Muralla China, la batalla de babilonios contra chinos, figuras egipcias, los dioses Shivá y Ganesha, así como la pirámide de Teotihuacán y los guerreros aztecas.
“El proceso de remodelación fue de seis meses. El proyecto comenzó hace cerca de cuatro años, el producto sólo se limitaba a una cafetería y baguetería, ahora hemos cambiado con una barra de sushis, con más de 25 variaciones, preservando el concepto que son las culturas azteca, china, egipcia e hindú”, explica Javier, quien además destaca que otro de los puntos importantes de este lugar es la barra de café con técnicas de extracción para ofrecer lattes decorados que gustan a muchos de sus clientes.
Menú para todos los gustos
Con Javier trabajan 17 personas entre meseros, cocineros, chefs y baristas, además del área contable. Su esposa Jaqueline, se encarga de la selección del menú que ofrece desde desayunos hasta repostería.
Por las mañanas, de 08:00 a 13:00 horas, hay huevos al gusto, omelettes y chilaquiles; por la tarde, cambia la carta y se continúa con las ensaladas nada convencionales en las que se incluyen aderezos frutales, como el de zarzamora, tepanyaki y la especialidad de la casa, que es el sushi “Quetzalcóatl”, con queso, jalapeño y aguacate, es empanizado por dentro y puede ser de camarón, pulpo o salmón.
En cuanto a las bebidas, se ofrece el café 100% mexicano en sus distintas variantes; también está el té, las tisanas, cerveza, y el sake. Para quienes prefieren los sabores dulces, hay waffles, crepas y pastelillos, el especial es uno hecho a base de guayaba que contiene ate.
“El menú, la decoración y el lugar van de la mano con el servicio y el sabor de los alimentos que son de la calidad”, comparte el propietario.
Con sello artesanal
Para la realización de los cuadros que se encuentran en Davangari —que están a la venta para quien desee adquirir alguno—, Javier Ortega se apoyó del talento de los artesanos de Tlaquepaque, para poder darle este toque especial que quería en su cafetería.
Los artistas Pedro Ayala, Óscar Manríquez y Marco Antonio Muñoz colaboraron con él en esta galería que se encuentra segmentada por las culturas antes mencionadas. Los cuadros son representaciones de las deidades y los recintos más sagrados que Javier tomó como referencia y que estos pintores le dieron la técnica y perspectiva necesaria para que adornen la atmósfera de la cafetería.
El techo del lugar representa el amanecer y el anochecer, para este trabajo Pedro Ayala utilizó pistolas de aire con pintura acrílica, el proceso le tomó cerca de 20 días.
Y esto no es todo, el arte no sólo se concentra en los cuadros, también en el mobiliario del lugar, como las mesas que están intervenidas con la técnica del pirograbado, que se obtiene a través de un trabajo con cautín; en ellas hay figuras chinas, como los tigres que son un simbolismo de esta cultura.
“Agustín Parra fue el artista que enseñó a muchos de estos jóvenes que nunca habían plasmado sus técnicas a partir de este tipo de culturas”, señala Javier. Además este proyecto no queda aquí, el dueño de Davangari planea abrir una galería más amplia con otros estilos y pinturas donde pondrán a la venta muebles y accesorios, todo para seguir impulsando el talento que hay en el municipio de Tlaquepaque.
Toma nota
¡Visítalo!
Sitio: Davangari Coffee House
Dirección: Calle Progreso 22, frente al Parián de Tlaquepaque
Horario: Lunes a viernes de 08:00 a 23:00 horas. Fin de semana, de 08:00 a 00:00 horas.
Especialidades: Sushi y Café, ambos en sus distintas variantes.
restaurante Café, sushi y otros placeres
La cultura azteca, así como la china, la egipcia y la hindú convergen en un mismo territorio de 450 metros cuadrados; ahí, se plasma el misticismo y la magia de estas civilizaciones milenarias. Anteriormente este establecimiento tenía un espacio más reducido y a las orillas del Parián, un lugar muy visitado por propios y extraños; ahora el inmueble, propiedad de Javier Ortega, se traslada al corazón de Tlaquepaque, con un plus que le añade el toque “new age”: una galería de arte.
El lugar ha dejado de convertirse en una cafetería convencional para complacer al comensal con una experiencia más enriquecedora desde su entrada al inmueble, donde se pueden percibir cuadros de la Muralla China, la batalla de babilonios contra chinos, figuras egipcias, los dioses Shivá y Ganesha, así como la pirámide de Teotihuacán y los guerreros aztecas.
“El proceso de remodelación fue de seis meses. El proyecto comenzó hace cerca de cuatro años, el producto sólo se limitaba a una cafetería y baguetería, ahora hemos cambiado con una barra de sushis, con más de 25 variaciones, preservando el concepto que son las culturas azteca, china, egipcia e hindú”, explica Javier, quien además destaca que otro de los puntos importantes de este lugar es la barra de café con técnicas de extracción para ofrecer lattes decorados que gustan a muchos de sus clientes.
Menú para todos los gustos
Con Javier trabajan 17 personas entre meseros, cocineros, chefs y baristas, además del área contable. Su esposa Jaqueline, se encarga de la selección del menú que ofrece desde desayunos hasta repostería.
Por las mañanas, de 08:00 a 13:00 horas, hay huevos al gusto, omelettes y chilaquiles; por la tarde, cambia la carta y se continúa con las ensaladas nada convencionales en las que se incluyen aderezos frutales, como el de zarzamora, tepanyaki y la especialidad de la casa, que es el sushi “Quetzalcóatl”, con queso, jalapeño y aguacate, es empanizado por dentro y puede ser de camarón, pulpo o salmón.
En cuanto a las bebidas, se ofrece el café 100% mexicano en sus distintas variantes; también está el té, las tisanas, cerveza, y el sake. Para quienes prefieren los sabores dulces, hay waffles, crepas y pastelillos, el especial es uno hecho a base de guayaba que contiene ate.
“El menú, la decoración y el lugar van de la mano con el servicio y el sabor de los alimentos que son de la calidad”, comparte el propietario.
Con sello artesanal
Para la realización de los cuadros que se encuentran en Davangari —que están a la venta para quien desee adquirir alguno—, Javier Ortega se apoyó del talento de los artesanos de Tlaquepaque, para poder darle este toque especial que quería en su cafetería.
Los artistas Pedro Ayala, Óscar Manríquez y Marco Antonio Muñoz colaboraron con él en esta galería que se encuentra segmentada por las culturas antes mencionadas. Los cuadros son representaciones de las deidades y los recintos más sagrados que Javier tomó como referencia y que estos pintores le dieron la técnica y perspectiva necesaria para que adornen la atmósfera de la cafetería.
El techo del lugar representa el amanecer y el anochecer, para este trabajo Pedro Ayala utilizó pistolas de aire con pintura acrílica, el proceso le tomó cerca de 20 días.
Y esto no es todo, el arte no sólo se concentra en los cuadros, también en el mobiliario del lugar, como las mesas que están intervenidas con la técnica del pirograbado, que se obtiene a través de un trabajo con cautín; en ellas hay figuras chinas, como los tigres que son un simbolismo de esta cultura.
“Agustín Parra fue el artista que enseñó a muchos de estos jóvenes que nunca habían plasmado sus técnicas a partir de este tipo de culturas”, señala Javier. Además este proyecto no queda aquí, el dueño de Davangari planea abrir una galería más amplia con otros estilos y pinturas donde pondrán a la venta muebles y accesorios, todo para seguir impulsando el talento que hay en el municipio de Tlaquepaque.
Toma nota
¡Visítalo!
Sitio: Davangari Coffee House
Dirección: Calle Progreso 22, frente al Parián de Tlaquepaque
Horario: Lunes a viernes de 08:00 a 23:00 horas. Fin de semana, de 08:00 a 00:00 horas.
Especialidades: Sushi y Café, ambos en sus distintas variantes.
restaurante Café, sushi y otros placeres