Ford Focus
La siguiente generación de este muy buen auto, finalmente cruzará el Atlántico para llegar a Estados Unidos. Mejor para nosotros, que ya lo tenemos
En los años 90, un comercial estadounidense invitaba a los consumidores con la cuestión: “¿Has conducido un Ford últimamente?” Mucho tiempo después de haber pasado más de una semana con un Ford, lo que ocurrió en 2004 con una Lobo, yo hice a mí mismo esa pregunta que la repaso. Si usted, lector, no ha manejado un coche del Óvalo Azul últimamente, debería hacerlo ahora.
En nombre de la precisión, sería mejor añadir a la cuestión del párrafo anterior, que busque manejar un Ford de origen europeo. Esto fue lo que nosotros estuvimos haciendo durante los más recientes 90 días, con este Focus, que resultó mucho, mucho mejor y más satisfactorio de lo que pudiéramos pensar.
Sobre la apariencia del Focus, se puede decir muy poco más de lo que las imágenes en esta página pueden mostrar. Este auto, que fue renovado recientemente, se muestra actual y agradable al seguir las líneas de Ford Europa, llamadas “diseño cinético”. Los cambios que fueron aplicados para este 2008, afectaron más al frente y limpiaron a los costados. El coche se ve mucho más dinámico, atractivo y moderno.
En su interior también mejoraron la calidad de los materiales, manteniendo el buen trabajo que ya se hacía en el modelo anterior con su ensamble. El resultado es un coche en el que es muy agradable estar. Claro que sigue habiendo espacio para mejora. Los plásticos que forran las puertas, por ejemplo, son un área de oportunidad. El nivel de equipamiento en esta versión intermedia que tuvimos para pruebas, es bueno, pero podría ser mejor. Le hace falta por, ejemplo, una entrada USB en el sistema de sonido. Además, el radio presentó un pequeño pero irritante problema: sin más aviso, decidía cambiar la estación que estábamos escuchando. Entonces, íbamos tranquilamente conduciendo por el camino, escuchando un buen jazz, cuando de repente el sistema decide que la señal de una estación de radio que transmite música grupera, era más fuerte. Por más que insistiéramos en volver a la estación anterior, previamente guardada en la memoria del radio, el esfuerzo era inútil. Al radio marca Sony, parecía gustarle más la música grupera que el jazz. Para estar seguros de escuchar lo que queríamos, era necesario insertar un CD, o un aparato reproductor de mp3 cuya entrada auxiliar está, curiosamente, en la guantera.
Este fue, sin embargo, el único problema que tuvimos con el Focus durante estos tres meses de convivencia. En todos los demás momentos el coche fue cumplidor, competente y agradable. Su manejo es uno de sus puntos más fuertes. A pesar de tener una transmisión automática de cuatro velocidades, el arranque inmediato es muy satisfactorio. El coche arranca ante la menor presión sobre el pedal del acelerador. Esto le confiere muy buen agilidad en el tráfico urbano, que es donde lo usamos mucho más a menudo. Si queremos pedirle un desempeño más deportivo, en ese momento el Focus dos va a pedir dos cosas a cambio: tiempo y espacio. Primero porque el auto sólo tiene buen arranque en los primeros metros. Para llegar a 100 km/h, son necesarios más de quince segundos, por lo menos en la altitud de Guadalajara de 1,560 metros sobre el nivel del mar. Y segundo porque si bien es cierto que el coche puede acercarse a los 200 km/h, para esto es necesario mucho espacio.
Como casi todo mundo, conducimos nuestro Focus en la ciudad durante la mayor parte del tiempo. Ahí el coche se portó de una manera impecable. La precisión de su manejo, que incluye dirección, suspensión, frenos y caja de velocidades, es envidiable. El equilibrio que logró Ford en este coche, lo transforma en una de las mejores opciones de su segmento. Aun cuando teníamos más opciones para conducir durante estos 90 días, buscábamos el Focus. Su equilibrio general es notable.
La economía de combustible, medida en la ciudad, fue razonable, pero no ganaría ninguna medalla olímpica por ello. El Focus sedán automático nos arrojó la cifra de 7.52 kilómetros por litro de Premium en promedio. Que no le suena tan elevado este consumo. Los que juran que sus autos hacen 12 ó 13 kilómetros por litro en la ciudad, o tienen vehículos que están en un nivel de equipo y desempeño muy inferior al Focus, o están mintiendo.
Difícilmente se encontrará en el mercado mexicano una opción que ofrezca más por su dinero que el Focus sedán. Desde la versión básica ya cuenta con frenos ABS, lo que es una garantía de seguridad durante la conducción. Si subimos un poco más el presupuesto, vamos encontrando mayor nivel de equipamiento lo que colabora para el confort. Hasta podemos llegar al punto de encontrar la versión ST, un deportivo capaz de desafiar casi a cualquiera.
Con este sedán, tuvimos suficiente. Nunca tuvimos que lamentar nada, más que el radio, durante la prueba. El único problema va a ser no tenerlo a partir de ahora.
Ficha Técnica
Motor: Frontal transversal; cuatro cilindros en línea; 2.0 litros de desplazamiento; DOHC; 16 válvulas; con inyección de combustible secuencial multipunto. Potencia: 145 cv @ 6,000 rpm / Torque: 136 libras-pie @ 4,500 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Automática de cuatro velocidades (4+R).
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de tipo Multilink, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Frenos: De discos ventilados adelante y sólidos atrás, con sistema antibloqueo (ABS), con asistente de frenado de emergencia (BA).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia electro-hidráulica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,481 / 1,839 / 1,497
Distancia entre ejes: 2,640 mm
Peso: 1,362 kilogramos.
Tanque- 55 litros.
Cajuela- 526 litros.
Precio: 216 mil pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración de 0 a 100 km/h: en 15.3 segundos
Frenado de 100 km/h a cero: en 42 metros
Cuarto de milla: 18.1 segundos a 129 km/h
Velocidad máxima observada: 185 km/h