Suplementos

¡Feliz Año Nuevo!

En estos últimos días hemos repetido esa frase una y mil veces, rubricándola con abrazos y besos

En estos últimos días hemos repetido esa frase una y mil veces, rubricándola con abrazos y besos.

Feliz Año Nuevo,  buen deseo que todavía resuena en los oídos, en la mente y en el corazón.

Pero ahora que poco a poco se va apagando la espuma de la euforia, y que nos disponemos a entrar de lleno en la vida rutinaria de todos los días, bien podemos preguntarnos:

¿Qué de nuevo nos trae el 2011?

O mejor dicho, ¿qué de nuevo hemos injertado en nosotros, en nuestros pensamientos, en nuestras palabras o en nuestras actitudes, para que repercuta en la vida y en ese entorno en el cual nos movemos día a día?

Si volvemos al trabajo, a la escuela, a la oficina con el mismo mal humor, con idénticas palabras altisonantes, con las mismas exigencias y con el mismo descontento, nada ha cambiado y no hemos tenido buen inicio de “Año Nuevo”.

Si en la familia los hijos no logran ver un cambio en sus padres; si les hablan a gritos; si el amor de la Navidad no prendió y menos aún va a dar fruto; si en vez de eso, la violencia y los comentarios agrios son los que predominan en la familia, y los vemos reforzados en lo que publican algunos “medios”. esos van a ser los frutos que iremos recogiendo a lo largo de este Año Nuevo que hoy tenemos en las manos, para estrenarlo y darle cada día un toquecito de algo más hermoso y mejor.

Muy hermoso sería que cada familia se reuniera para hacer un propósito en común, que bien podría no quejarse de todo, no ofenderse, no vociferar palabrotas, hacer una oración juntos aunque sea breve, darse los buenos días o las buenas noches.

Antiguamente, teníamos la costumbre de pedir la bendición a papá o a mamá, o a los dos, antes de irnos a dormir, y también durante el día al salir de casa... bendición que iba reforzada con algún abrazo o algún beso. ¡Óptima garantía de bien!

Es un valor que si hemos perdido, deberíamos recuperarlo, porque en toda bendición va adjunta la bendición de Dios.

ORACIÓN

Señor,
estoy comenzando un Nuevo Año,
un año nuevo que recibo de tus manos
porque me lo ofreces como un don,
como la ocasión única que me das
para ser feliz, para ser mejor.

Don de gracia, de alegría y de amor,
don con 365 oportunidades
para realizar lo que deseo,
lo que abrigo en mis horas de insomnio,
para construir con mis manos
aquello que te pido y que sé muy bien
que no va a caerme del cielo
sin mi cooperación y sin mi esfuerzo.

Tú me das luz en la inteligencia,
fuerza en mi voluntad
y mucho amor para construir
lo bueno y lo mejor en mi casa,
en mi familia, en mi comunidad
y en la sociedad en la cual vivo,
porque sé que desde allí
podrá irradiarse al mundo entero.

Te doy gracias, Señor,
porque este Año Nuevo
puede ser mi gran oportunidad,
porque es mi privilegio
y quiero aprovecharlo intensamente,
dando en cada momento lo mejor de mí.

Gracias, Señor,
porque a pesar de todo,
todavía crees en la humanidad,
todavía nos das cada mañana
tu gracia y tu amor,
todavía estás dispuesto a darnos
tu bendición que salva
y que nos llena de felicidad.

     Estos augurios de Año Nuevo los hago para mí, para quienes conviven conmigo y para quienes comparten la vida en el planeta que Dios nos ha dado como casa y hogar.

     No importa todo lo que venga, el cansancio, los sinsabores, las enfermedades, las carencias económicas, los ratos en que nos sentimos angustiados o deprimidos. Nada importa si seguimos repitiendo: ¡Feliz Año Nuevo!

     Porque Dios está a nuestro año, camina con nosotros y con toda la humanidad, desde el día en que Cristo Jesús decidió vivir entre nosotros y compartir la aventura, no siempre fácil, de la vida humana.

     Feliz Año Nuevo que se prolongue todo el 2011, hasta el día en que renovemos la suscripción de ese deseo de felicidad para un año más.

María Belén Sánchez Bustos fsp (Hija de San Pablo)

Temas

Sigue navegando