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Explorando el mundo
Déjame ir papá
Muchos jóvenes tienen la dificultad de convencer a sus papás de que les den permiso para ir con sus amigos de viaje. Es evidente la razón de los adultos, no hay garantías suficientes para sentirse seguros de que no hay peligros.
Viajar siempre conlleva riesgos, eso sí es una realidad. Desde los peligros en las carreteras hasta los muy ocasionales accidentes aéreos. Pero los que más preocupan a los padres de familia, son los que tienen qué ver con las bebidas y las drogas.
Ciertamente hay muchachos, que cuando finalmente tienen la oportunidad para salir solos, efectivamente sienten que es un momento de soltarse las riendas y acaban por ponerse unas borracheras increíbles.
Algo tienen los viajes que invitan a beber más de lo debido, como que es una oportunidad de hacer lo que no se acostumbra durante la semana.
La Señora Gómez, de plano ya no le presta a su hijo el departamento familiar de Puerto Vallarta, porque cada vez que se va con sus amigos acaban los muebles del jardín hasta en la alberca, y todo porque el alcohol hace estragos en la mente de los jóvenes.
Tenemos que enseñar a los adolescentes, que viajar no es una oportunidad de beber, y mientras no lo aprendan sí va a ser muy difícil que los papás les den permiso para irse de viaje solos.
Hay que convencernos de que es cierto que se ha hecho una asociación entre viajar y beber. De hecho, en muchos vuelos se llega a ofrecer la bebida alcohólica que se desee, y ese es uno de los privilegios de hacerlo en primera. Pero sigue siendo una realidad, viajar está asociado con beber.
Y claro, así es difícil que los jóvenes tengan permiso de viajar, si se sabe que lo primero que harán es beber.
Para conseguir los permisos se tiene que demostrar que el alcohol ya no es un problema, mientras esto no se compruebe, más vale quedarse en casa.
Viajar debe de ser algo mucho más positivo para todos, no un temor para los que se quedan.
¿Usted qué opina?
Viajar siempre conlleva riesgos, eso sí es una realidad. Desde los peligros en las carreteras hasta los muy ocasionales accidentes aéreos. Pero los que más preocupan a los padres de familia, son los que tienen qué ver con las bebidas y las drogas.
Ciertamente hay muchachos, que cuando finalmente tienen la oportunidad para salir solos, efectivamente sienten que es un momento de soltarse las riendas y acaban por ponerse unas borracheras increíbles.
Algo tienen los viajes que invitan a beber más de lo debido, como que es una oportunidad de hacer lo que no se acostumbra durante la semana.
La Señora Gómez, de plano ya no le presta a su hijo el departamento familiar de Puerto Vallarta, porque cada vez que se va con sus amigos acaban los muebles del jardín hasta en la alberca, y todo porque el alcohol hace estragos en la mente de los jóvenes.
Tenemos que enseñar a los adolescentes, que viajar no es una oportunidad de beber, y mientras no lo aprendan sí va a ser muy difícil que los papás les den permiso para irse de viaje solos.
Hay que convencernos de que es cierto que se ha hecho una asociación entre viajar y beber. De hecho, en muchos vuelos se llega a ofrecer la bebida alcohólica que se desee, y ese es uno de los privilegios de hacerlo en primera. Pero sigue siendo una realidad, viajar está asociado con beber.
Y claro, así es difícil que los jóvenes tengan permiso de viajar, si se sabe que lo primero que harán es beber.
Para conseguir los permisos se tiene que demostrar que el alcohol ya no es un problema, mientras esto no se compruebe, más vale quedarse en casa.
Viajar debe de ser algo mucho más positivo para todos, no un temor para los que se quedan.
¿Usted qué opina?