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Eslovenia encanta con sus cavernas
En el subsuelo de la ciudad de Postojna existe una cueva con formaciones rocosas de hace 70 millones de años
ESLOVENIA (16/OCT/2011).- Al suroeste de Eslovenia se localiza la ciudad de Postojna. Nadie se podría imaginar que en el subsuelo de esta pequeña localidad se encuentra una caverna con formaciones rocosas de hace 70 millones de años. Para explorarla es necesario invertir hora y media de nuestro tiempo.
La visita por los 20 kilómetros que conforman la cueva se realiza a bordo de un tren, que se adentra dos kilómetros para llegar a la Gruta Antigua, la primera galería de estalactitas y estalagmitas.
Aquí los pasajeros descienden para continuar a pie y sorprenderse con la galería Las Bellas Grutas. Tres salas la componen. Las formaciones rocosas son de color rojo y blanco, gracias a los minerales que alimentan la tierra.
Desde un puente, construido por los prisioneros de guerra rusos durante la Primera Guerra Mundial, se observan las estalactitas y estalagmitas en forma de espaguetis.
Son tan delgadas que, tan sólo con rozarlas con un dedo, se pueden fracturar y a la vez destruir el hogar de especies como escarabajos, peces, ciempiés, arañas y saltamontes que habitan la cueva.
Al final se encuentra la Sala de Conciertos, un espacio con capacidad para 10 mil personas en donde se escucha por 20 minutos música clásica mientras se proyectan imágenes de arqueólogos e ingenieros descubriendo la caverna.
Los recorridos están disponibles de martes a domingo de 9 a 17 horas. Entrada general: nueve euros por persona. Más información en “www.turizem-kras.si”.
PARA SABER
El viaje a la República de Europa central
La República de Eslovenia limita con Italia al Oeste, con el mar Adriático al Suroeste, con Croacia al Sur y al Este, con Hungría al Noreste y con Austria al Norte. Tomar un vuelo mañana lunes de la Ciudad de México hacia Ljubljana, la capital eslovena, tendría un costo que puede variar de entre los mil 250 a más de cinco mil dólares. Todo depende de la aerolínea y del número de escalas que haga el avión. Entre las aerolíneas que viajan del Distrito Federal a Eslovenia se encuantran Delta Airlines, Air Canada, Air France y Lufthansa.
Las cavernas se han convertido en un atractivo que no puede dejar de visitarse. EL UNIVERSAL
La visita por los 20 kilómetros que conforman la cueva se realiza a bordo de un tren, que se adentra dos kilómetros para llegar a la Gruta Antigua, la primera galería de estalactitas y estalagmitas.
Aquí los pasajeros descienden para continuar a pie y sorprenderse con la galería Las Bellas Grutas. Tres salas la componen. Las formaciones rocosas son de color rojo y blanco, gracias a los minerales que alimentan la tierra.
Desde un puente, construido por los prisioneros de guerra rusos durante la Primera Guerra Mundial, se observan las estalactitas y estalagmitas en forma de espaguetis.
Son tan delgadas que, tan sólo con rozarlas con un dedo, se pueden fracturar y a la vez destruir el hogar de especies como escarabajos, peces, ciempiés, arañas y saltamontes que habitan la cueva.
Al final se encuentra la Sala de Conciertos, un espacio con capacidad para 10 mil personas en donde se escucha por 20 minutos música clásica mientras se proyectan imágenes de arqueólogos e ingenieros descubriendo la caverna.
Los recorridos están disponibles de martes a domingo de 9 a 17 horas. Entrada general: nueve euros por persona. Más información en “www.turizem-kras.si”.
PARA SABER
El viaje a la República de Europa central
La República de Eslovenia limita con Italia al Oeste, con el mar Adriático al Suroeste, con Croacia al Sur y al Este, con Hungría al Noreste y con Austria al Norte. Tomar un vuelo mañana lunes de la Ciudad de México hacia Ljubljana, la capital eslovena, tendría un costo que puede variar de entre los mil 250 a más de cinco mil dólares. Todo depende de la aerolínea y del número de escalas que haga el avión. Entre las aerolíneas que viajan del Distrito Federal a Eslovenia se encuantran Delta Airlines, Air Canada, Air France y Lufthansa.
Las cavernas se han convertido en un atractivo que no puede dejar de visitarse. EL UNIVERSAL