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Esdrujulario: El tesoro de don Felipe
Los energéticos bonos ciudadanos no engranan en la mecánica popular, pues su gramática es otra al pensar que el petróleo es de los paisanos.
Por: Carlos Lara
Lázaro, ¡levántate y ándale!
Indómitas arengas petrolíficas las de la política energética,
para vivir mejor dice el oráculo en Los Pinos,
para plutócratas, según pejistas adivinos
que a nivel nacional convocan a una polémica dialéctica.
¡Pemex no se vende!, bramático el Peje en el zócalo
cimbra los oligárquicos círculos de la iniciativa depravada,
y encolerizado su ejército ciudadano en parvada
gritándonos van ¡No se vende, sépanlo!
Los energéticos bonos ciudadanos
no engranan en la mecánica popular,
pues su gramática es otra al pensar
que el petróleo es de los paisanos.
Lázaro Cárdenas del Río, tu paisano dragar quiere el mar,
petróleo quiere sacar con publicidad estilo KP.
Al costo te la paso, pues el 18 de marzo es deseo de la IP,
patrióticos ya ves, para obtener El Tesoro de don Felipe.
De Juárez a Zapata y de ahí a Cárdenas del Río
transita la izquierda mexicana sin recule,
aunque su crisis interna no calcule la opacidad de su brío.
Mientras tanto, los publívoros desinforman
y los inversores exánimes las manos frotan
ante el andropáusico Estado con el que la moral rotan.
Lázaro, ¡levántate y ándale!
Indómitas arengas petrolíficas las de la política energética,
para vivir mejor dice el oráculo en Los Pinos,
para plutócratas, según pejistas adivinos
que a nivel nacional convocan a una polémica dialéctica.
¡Pemex no se vende!, bramático el Peje en el zócalo
cimbra los oligárquicos círculos de la iniciativa depravada,
y encolerizado su ejército ciudadano en parvada
gritándonos van ¡No se vende, sépanlo!
Los energéticos bonos ciudadanos
no engranan en la mecánica popular,
pues su gramática es otra al pensar
que el petróleo es de los paisanos.
Lázaro Cárdenas del Río, tu paisano dragar quiere el mar,
petróleo quiere sacar con publicidad estilo KP.
Al costo te la paso, pues el 18 de marzo es deseo de la IP,
patrióticos ya ves, para obtener El Tesoro de don Felipe.
De Juárez a Zapata y de ahí a Cárdenas del Río
transita la izquierda mexicana sin recule,
aunque su crisis interna no calcule la opacidad de su brío.
Mientras tanto, los publívoros desinforman
y los inversores exánimes las manos frotan
ante el andropáusico Estado con el que la moral rotan.