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Entre las cuevas de San Jerónimo
Este rincón de Cuernavaca te espera con aguas llenas de adrenalina y una comida subterránea
CIUDAD DE MÉXICO (13/MAR/2011).- Dijimos que sí. Queríamos saber qué era eso del espeleísmo (exploración de cuevas con equipo de descenso), aunque fuese sólo a nivel de principiantes. César, el guía, nos preguntó antes de reservar si estábamos seguros de hacerlo, que la excursión no era para cualquier persona y que en total se recorrerían unos cinco kilómetros nadando y caminando.
Por correo electrónico nos enviaron un mapa con la dirección del lugar al que debíamos llegar en Cuernavaca. La cita fue a las 7:45 horas de la mañana.
Al llegar nos entregaron el equipo: casco, lámpara, chaleco inflable y agua para iniciar una caminata de 40 minutos que nos llevaría hasta la orilla del Río San Jerónimo.
El camino es agreste, por eso es indispensable usar zapatos de montaña.
Seguimos de bajada por una vereda. Otro de los guías dice que estamos en un ecosistema de selva baja. Lo podemos identificar porque durante el invierno todos los árboles pierden sus hojas de color café.
Entramos a la cueva donde también inicia el río. Su corriente es tranquila, no hay de qué preocuparse salvo por el agua fría que a muchos no les gusta. Guardamos nuestras botas y calcetas. El agua nos cubre las rodillas. Nos advierten que en el algún momento tendremos que sumergir todo el cuerpo.
Esta cueva es de tipo kárstica porque se forma entre las montañas, generalmente por donde pasa un río. Sus paredes miden 40 metros de altura y sus formas parecen olas petrificadas. Aunque está oscuro, podemos ver gracias a las linternas que llevamos.
Caminamos a oscuras durante un rato más y, aunque a otros más tampoco nos guste la sensación de traer tierra entre los dedos, confieso que es más grande la emoción de la aventura.
El Río San Jerónimo baja desde el Nevado de Toluca. En temporada de lluvias no es recomendable hacer este recorrido porque de un momento a otro puede venir una corriente fuerte de agua y provocar un accidente. Lo mejor es venir durante los meses de marzo y mayo.
Estamos a la mitad del camino. Es hora de descansar y comer, hay pasta y ensalada. Todo está montado en un área firme dentro de la cueva.
Mientras recuperamos fuerza, los guías se turnan para contarnos más sobre esta maravilla natural, el ecosistema que la habita y el tipo de minerales con el que se formaron sus paredes.
Lo que nos resta para terminar es nadar un par de kilómetros más, caminar hasta salir al poblado de Dos Bocas, cerca del Río Amacuzac; subir más de 100 escaleras, y llegar al automóvil que nos trajo al lugar.
Para echarse un chapuzón
¿Quién te lleva? El grupo Terra3 Expediciones, se especialista en espeleología en el Río San Jerónimo.
El costo es de 857 pesos por persona. Incluye comida, agua, equipo y transporte desde la ciudad de Cuernavaca.
Más información: www.terra3expediciones.com
PARA SABER
El recorrido no es apto para mujeres embarazadas, personas con problemas respiratorios o lesiones en las rodillas. El ingreso a las cuevas es sólo para mayores de 14 años.
Por correo electrónico nos enviaron un mapa con la dirección del lugar al que debíamos llegar en Cuernavaca. La cita fue a las 7:45 horas de la mañana.
Al llegar nos entregaron el equipo: casco, lámpara, chaleco inflable y agua para iniciar una caminata de 40 minutos que nos llevaría hasta la orilla del Río San Jerónimo.
El camino es agreste, por eso es indispensable usar zapatos de montaña.
Seguimos de bajada por una vereda. Otro de los guías dice que estamos en un ecosistema de selva baja. Lo podemos identificar porque durante el invierno todos los árboles pierden sus hojas de color café.
Entramos a la cueva donde también inicia el río. Su corriente es tranquila, no hay de qué preocuparse salvo por el agua fría que a muchos no les gusta. Guardamos nuestras botas y calcetas. El agua nos cubre las rodillas. Nos advierten que en el algún momento tendremos que sumergir todo el cuerpo.
Esta cueva es de tipo kárstica porque se forma entre las montañas, generalmente por donde pasa un río. Sus paredes miden 40 metros de altura y sus formas parecen olas petrificadas. Aunque está oscuro, podemos ver gracias a las linternas que llevamos.
Caminamos a oscuras durante un rato más y, aunque a otros más tampoco nos guste la sensación de traer tierra entre los dedos, confieso que es más grande la emoción de la aventura.
El Río San Jerónimo baja desde el Nevado de Toluca. En temporada de lluvias no es recomendable hacer este recorrido porque de un momento a otro puede venir una corriente fuerte de agua y provocar un accidente. Lo mejor es venir durante los meses de marzo y mayo.
Estamos a la mitad del camino. Es hora de descansar y comer, hay pasta y ensalada. Todo está montado en un área firme dentro de la cueva.
Mientras recuperamos fuerza, los guías se turnan para contarnos más sobre esta maravilla natural, el ecosistema que la habita y el tipo de minerales con el que se formaron sus paredes.
Lo que nos resta para terminar es nadar un par de kilómetros más, caminar hasta salir al poblado de Dos Bocas, cerca del Río Amacuzac; subir más de 100 escaleras, y llegar al automóvil que nos trajo al lugar.
Para echarse un chapuzón
¿Quién te lleva? El grupo Terra3 Expediciones, se especialista en espeleología en el Río San Jerónimo.
El costo es de 857 pesos por persona. Incluye comida, agua, equipo y transporte desde la ciudad de Cuernavaca.
Más información: www.terra3expediciones.com
PARA SABER
El recorrido no es apto para mujeres embarazadas, personas con problemas respiratorios o lesiones en las rodillas. El ingreso a las cuevas es sólo para mayores de 14 años.