Suplementos
Entre la paz y la adrenalina
Tapijulapa ofrece a sus visitantes un paisaje sereno para descansar, con un lado aventurero para los más arriesgados
GUADALAJARA, JALISCO (15/AGO/2010).- Desde hace apenas dos meses, Tapijulapa (Tabasco) forma parte de la lista de Pueblos Mágicos de México, precisamente por tratarse de un poblado que ha conservado su tradición, desde las formas cotidianas de vida hasta su entorno arquitectónico.
El lugar -un sitio ideal para recorrer sin prisas sus calles empedradas- se encuentra rodeado por montañas y valles, con un par de ríos enmarcándolo, en el municipio de Tacotalpa, uno de los más ricos de este Estado, donde la magia y el misticismo se percibe a cada paso.
Para llegar a este sitio hay que ascender por una carretera sinuosa. Ahí comienza la aventura, entre vueltas y vueltas hasta llegar a paisajes excelsos, colmados de enormes árboles, cascadas que tiñen de azul la profundidad del verde combinando con el café y grisáceo de las rocas y cuevas que se encuentran cercanas al lugar. La naturaleza parece hechizar a los visitantes, hasta guiarlos a Tapijulapa.
Ya estando ahí, puede ser que los paseantes se sientan cobijados por la pequeña ciudad, cuyas calles estrechas y adoquinadas parecen abrazar a sus visitantes, al tiempo que las construcciones coloniales, vestidas de rojo y blanco los observan apacibles.
Tapijulapa es de esos lugares que son capaces de llevar a los visitantes en un viaje a través del túnel del tiempo. Seguramente estando ahí, éstos se olvidarán del siglo XXI por un momento para situarse en el XVII y entrar en perfecta comunión con la arquitectura, historia y tradición del rincón que los acoge.
Empieza el recorrido
No importa hacia dónde se vaya primero, Tapijulapa ofrece un regalo a la vista desde cualquier punto.
En la parte más alta del cerro, por ejemplo, se encuentra el templo dominico Santiago Apóstol, una edificación de finales del siglo XVII que brinda a sus visitantes una hermosa vista de este nuevo pueblo mágico, rodeado por los ríos Oxolotán y Amatán, y revestido con la uniformidad y tradicionalismo de su arquitectura.
Hacia abajo de ese punto, una larga escalinata guía a los paseantes al corazón del pueblo, donde se siente la pasión tradicional con el trabajo de artesanos de la zona, quienes se han desarrollado con maestría en el manejo del mimbre, con el cual dan forma a distintas piezas utilitarias, como sillas, mesas, sombreros, lámparas y cestos.
También la madera -que se da en abundancia- se trabaja en Tapijulapa. Los objetos se dejan ver a través de las puertas semiabiertas de los talleres, ofreciendo un sinfín de formas estéticas que atrapan la atención.
Por esas calles estrechas se disfruta la tranquilidad de esta población tabasqueña, aunque de vez en vez es posible encontrarse con un poco del folclór de este tierra, donde el baile y la música reinan.
La Casa de la Cultura de esta pequeña villa ofrece este encuentro con bailes tradicionales que ejecutan bailarines de todas las edades, siendo los niños quizá los que ponen más sabor en el zapateado.
Desde esta misma edificación se puede contemplar, en un hermoso balcón, una vista privilegiada a los dos ríos que enmarcan esta Tierra. La unión de ambos es notoria por la diferencia de colores que cada uno presenta, azul por un lado y verde por el otro. De ahí, quizá haya que pensar en recorrer lops caudales en lancha, un paseo imperdible en la región.
La aventura, tras el paseo sobre estas aguas, continúa para aquellos que quieren liberar adrenalina, con una construcción que se eleva 30 metros sobre el nivel del suelo. En la cima, un cable enorme pende sobre los ríos hasta llegar a la copa de un inmenso árbol. Es hora de lanzarse en tirolesa.
Para no perder de vista
Ya que ha comenzado la acción, vale la pena visitar el centro ecoturístico Kolem Jaá, situado a tres kilómetros de Tapijulapa. Entre cascadas, montañas, cavernas y ríos, el lugar resulta ideal para los amantes de la naturaleza y las emociones fuertes.
“La grandeza del agua”, traducción de Kolem Jaá en lengua chol, cuenta con un territorio de 27 hectáreas, donde conviven más de 200 especies de aves, 500 variedades de plantas tropicales y 300 distintos mamíferos, insectos y reptiles.
Si se desea, es posible sentarse a mirar o recorrer caminando el sitio; aunque también los ansiosos de actividades encontrarán algo qué hacer, pues Kolem Jaá cuenta con un canopy de 480 metros de largo y 35 de alto, y brinda todas las facilidades para practicar ciclismo de montaña, cabalgata, espeleología, descenso en el río Oxolotán, rappel en cascadas, safaris fotográficos, senderismo y tirolesa.
Más allá del límite del centro ecoturístico, a tan sólo 20 minutos, se encuentra la Reserva Ecológica de Villa Luz, considerada por los indios zoques una zona habitada por los espíritus de los dioses de la Naturaleza.
Para llegar a este sitio se debe atravesar un inmenso puente colgante, o si el miedo se ha apoderado de la mente, corazón y pulmones de los usuarios, se puede cruzar a través de un puente convencional que provee más seguridad a los transeúntes.
Ahí,en Villa Luz, se pueden encontrar manantiales sulfurosos que crean interesantes formaciones de yeso y azufre, además de una extraña biodiversidad de peces ciegos; numerosas cascadas, grutas y una exuberante vegetación.
Además, en este lugar se realiza cada año, en Semana Santa, la ceremonia tradicional de la pesca de la sardina, dedicada a Chaac, dios de la lluvia, y guiada por los viejos del pueblo de Tapijulapa.
Testimonio colonial
A 45 minutos de Tapijulapa se encuentra el Exconvento de Oxolotán, probablemente el único testimonio de la época colonial en Tabasco, en el cual se pueden apreciar interesantes detalles arquitectónicos.
Fue construido entre 1550 y 1560 por una orden de dominicos que había llegado de la provincia de los Predicadores de San Vicente de Chiapas. Actualmente en una de sus naves se ha instalado un museo en el que se muestran óleos de la época colonial, escultura de madera estofada y arte-objeto religioso.
Dado que se encuentra enclavado en la sierra, da la idea de que ésta ha empezado a devorarlo, pues entre sus grietas se asoman grandes hierbas, aunque ello no ha demeritado a la belleza de su estructura.
Hacia el desarrollo turístico
Aunque Tapijulapa ya se ha convertido en un importante destino, todavía falta dotarlo de mayor infraestrutura turística. De momento los hoteles tienen cara de posadas y los restaurantes, de pequeños comedores.
Para comer, puede visitarse alguno de los pequeños restaurantes que se han instalado cercanos a la plaza principal de la población.
Frente a la estación de autobuses, un grupo de mujeres tabasqueñas ha abierto su propio restaurant para recibir antes que cualquiera a los visitantes a la región. Ahí, se puede degustar lo más típico de su cocina: tamales de chipilín, pushane y chanchamito; empanadas, caldo de gallina, tortillas de coco, tortas de iguana, pan de plátano, pozol y pejelagarto. El gasto promedio es de 50 pesos por persona.
En cuanto al hospedaje, hay una posada frente a la plaza, cuyas habitaciones tienen vista a uno de los ríos que rodean Tapijulapa. Además hay hoteles comunitarios, una especie de casa de huéspedes en la que se rentan las habitaciones por noche. Los costos, en las diversas opciones, pueden ir de 200 a 500 pesos, según las características del cuarto.
Actividades básicas
• Comprar cestería.
• Probar las tortas de iguana y el pozol (bebida hecha con masa de maíz y cacao molido, que según cuenta la leyenda, somete a un embrujo a quien lo prueba, para regresar a Tabsco con frecuencia).
• Lanzarse en la tirolesa.
• Callejonear de noche.
• Relajarse y disfrutar de la vista de los ríos Amatán y Oxolotán.
¿Cómo llegar?
• Desde la terminal de segunda clase en Villahermosa, cada media hora salen autobuses hacia Tacotalpa, con un costo aproximado de 50 pesos. Después de hora y media de recorrido, el vehículo llega al mercado del municipio, de donde sale otro transporte (camión, cada hora, o van cada media hora) con destino a Tapijulapa. Ambos transportes cuestan alrededor de 20 pesos.
Con información de www.mexicodesconocido.com.mx y www.trotamexico.com
El lugar -un sitio ideal para recorrer sin prisas sus calles empedradas- se encuentra rodeado por montañas y valles, con un par de ríos enmarcándolo, en el municipio de Tacotalpa, uno de los más ricos de este Estado, donde la magia y el misticismo se percibe a cada paso.
Para llegar a este sitio hay que ascender por una carretera sinuosa. Ahí comienza la aventura, entre vueltas y vueltas hasta llegar a paisajes excelsos, colmados de enormes árboles, cascadas que tiñen de azul la profundidad del verde combinando con el café y grisáceo de las rocas y cuevas que se encuentran cercanas al lugar. La naturaleza parece hechizar a los visitantes, hasta guiarlos a Tapijulapa.
Ya estando ahí, puede ser que los paseantes se sientan cobijados por la pequeña ciudad, cuyas calles estrechas y adoquinadas parecen abrazar a sus visitantes, al tiempo que las construcciones coloniales, vestidas de rojo y blanco los observan apacibles.
Tapijulapa es de esos lugares que son capaces de llevar a los visitantes en un viaje a través del túnel del tiempo. Seguramente estando ahí, éstos se olvidarán del siglo XXI por un momento para situarse en el XVII y entrar en perfecta comunión con la arquitectura, historia y tradición del rincón que los acoge.
Empieza el recorrido
No importa hacia dónde se vaya primero, Tapijulapa ofrece un regalo a la vista desde cualquier punto.
En la parte más alta del cerro, por ejemplo, se encuentra el templo dominico Santiago Apóstol, una edificación de finales del siglo XVII que brinda a sus visitantes una hermosa vista de este nuevo pueblo mágico, rodeado por los ríos Oxolotán y Amatán, y revestido con la uniformidad y tradicionalismo de su arquitectura.
Hacia abajo de ese punto, una larga escalinata guía a los paseantes al corazón del pueblo, donde se siente la pasión tradicional con el trabajo de artesanos de la zona, quienes se han desarrollado con maestría en el manejo del mimbre, con el cual dan forma a distintas piezas utilitarias, como sillas, mesas, sombreros, lámparas y cestos.
También la madera -que se da en abundancia- se trabaja en Tapijulapa. Los objetos se dejan ver a través de las puertas semiabiertas de los talleres, ofreciendo un sinfín de formas estéticas que atrapan la atención.
Por esas calles estrechas se disfruta la tranquilidad de esta población tabasqueña, aunque de vez en vez es posible encontrarse con un poco del folclór de este tierra, donde el baile y la música reinan.
La Casa de la Cultura de esta pequeña villa ofrece este encuentro con bailes tradicionales que ejecutan bailarines de todas las edades, siendo los niños quizá los que ponen más sabor en el zapateado.
Desde esta misma edificación se puede contemplar, en un hermoso balcón, una vista privilegiada a los dos ríos que enmarcan esta Tierra. La unión de ambos es notoria por la diferencia de colores que cada uno presenta, azul por un lado y verde por el otro. De ahí, quizá haya que pensar en recorrer lops caudales en lancha, un paseo imperdible en la región.
La aventura, tras el paseo sobre estas aguas, continúa para aquellos que quieren liberar adrenalina, con una construcción que se eleva 30 metros sobre el nivel del suelo. En la cima, un cable enorme pende sobre los ríos hasta llegar a la copa de un inmenso árbol. Es hora de lanzarse en tirolesa.
Para no perder de vista
Ya que ha comenzado la acción, vale la pena visitar el centro ecoturístico Kolem Jaá, situado a tres kilómetros de Tapijulapa. Entre cascadas, montañas, cavernas y ríos, el lugar resulta ideal para los amantes de la naturaleza y las emociones fuertes.
“La grandeza del agua”, traducción de Kolem Jaá en lengua chol, cuenta con un territorio de 27 hectáreas, donde conviven más de 200 especies de aves, 500 variedades de plantas tropicales y 300 distintos mamíferos, insectos y reptiles.
Si se desea, es posible sentarse a mirar o recorrer caminando el sitio; aunque también los ansiosos de actividades encontrarán algo qué hacer, pues Kolem Jaá cuenta con un canopy de 480 metros de largo y 35 de alto, y brinda todas las facilidades para practicar ciclismo de montaña, cabalgata, espeleología, descenso en el río Oxolotán, rappel en cascadas, safaris fotográficos, senderismo y tirolesa.
Más allá del límite del centro ecoturístico, a tan sólo 20 minutos, se encuentra la Reserva Ecológica de Villa Luz, considerada por los indios zoques una zona habitada por los espíritus de los dioses de la Naturaleza.
Para llegar a este sitio se debe atravesar un inmenso puente colgante, o si el miedo se ha apoderado de la mente, corazón y pulmones de los usuarios, se puede cruzar a través de un puente convencional que provee más seguridad a los transeúntes.
Ahí,en Villa Luz, se pueden encontrar manantiales sulfurosos que crean interesantes formaciones de yeso y azufre, además de una extraña biodiversidad de peces ciegos; numerosas cascadas, grutas y una exuberante vegetación.
Además, en este lugar se realiza cada año, en Semana Santa, la ceremonia tradicional de la pesca de la sardina, dedicada a Chaac, dios de la lluvia, y guiada por los viejos del pueblo de Tapijulapa.
Testimonio colonial
A 45 minutos de Tapijulapa se encuentra el Exconvento de Oxolotán, probablemente el único testimonio de la época colonial en Tabasco, en el cual se pueden apreciar interesantes detalles arquitectónicos.
Fue construido entre 1550 y 1560 por una orden de dominicos que había llegado de la provincia de los Predicadores de San Vicente de Chiapas. Actualmente en una de sus naves se ha instalado un museo en el que se muestran óleos de la época colonial, escultura de madera estofada y arte-objeto religioso.
Dado que se encuentra enclavado en la sierra, da la idea de que ésta ha empezado a devorarlo, pues entre sus grietas se asoman grandes hierbas, aunque ello no ha demeritado a la belleza de su estructura.
Hacia el desarrollo turístico
Aunque Tapijulapa ya se ha convertido en un importante destino, todavía falta dotarlo de mayor infraestrutura turística. De momento los hoteles tienen cara de posadas y los restaurantes, de pequeños comedores.
Para comer, puede visitarse alguno de los pequeños restaurantes que se han instalado cercanos a la plaza principal de la población.
Frente a la estación de autobuses, un grupo de mujeres tabasqueñas ha abierto su propio restaurant para recibir antes que cualquiera a los visitantes a la región. Ahí, se puede degustar lo más típico de su cocina: tamales de chipilín, pushane y chanchamito; empanadas, caldo de gallina, tortillas de coco, tortas de iguana, pan de plátano, pozol y pejelagarto. El gasto promedio es de 50 pesos por persona.
En cuanto al hospedaje, hay una posada frente a la plaza, cuyas habitaciones tienen vista a uno de los ríos que rodean Tapijulapa. Además hay hoteles comunitarios, una especie de casa de huéspedes en la que se rentan las habitaciones por noche. Los costos, en las diversas opciones, pueden ir de 200 a 500 pesos, según las características del cuarto.
Actividades básicas
• Comprar cestería.
• Probar las tortas de iguana y el pozol (bebida hecha con masa de maíz y cacao molido, que según cuenta la leyenda, somete a un embrujo a quien lo prueba, para regresar a Tabsco con frecuencia).
• Lanzarse en la tirolesa.
• Callejonear de noche.
• Relajarse y disfrutar de la vista de los ríos Amatán y Oxolotán.
¿Cómo llegar?
• Desde la terminal de segunda clase en Villahermosa, cada media hora salen autobuses hacia Tacotalpa, con un costo aproximado de 50 pesos. Después de hora y media de recorrido, el vehículo llega al mercado del municipio, de donde sale otro transporte (camión, cada hora, o van cada media hora) con destino a Tapijulapa. Ambos transportes cuestan alrededor de 20 pesos.
Con información de www.mexicodesconocido.com.mx y www.trotamexico.com