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Entre cuarentones y veinteañeros
Santa: ¡Actualízate!
La semana pasada recordamos las cartas de Navidad que los cuarentones escribíamos cuando éramos niños. Toca ahora el turno de imaginar la carta que escribirían estos disolutos veinteañeros que se la pasan, como dicen ellos: en “shalalá”. Como es de todos sabido que no les gusta leer y menos aún escribir, asumo el riesgo de equivocarme y me aventuro a redactar la hipotética epístola navideña escrita por una inexistente veinteañera promedio:
Dear Santa:
-Porque por supuesto que ellos, de ninguna manera le escriben al niñito Dios, tampoco creo que hagan promesas de portarse muy bien, ni mucho menos de hacer el mínimo intento de cumplirlas, entonces, parafraseando su acostumbrado caló “de hecho”, pasarían directo a la lista de peticiones-.
Quiero para mi “cris”: una lap nueva porque la que tengo… ¿cómo te explico? Es como “oldie”, además, ya se le llenó el disco duro. También una cámara digital, pero con más megapixeles que la que tengo, porque el “fin” pasado tomé unas fotos en la posada, en el antro, y me salieron bien chafas. No seas mal vibrado te encargo ropa súper fashion porque la que me trajiste el año pasado wey… cero que ver. Un “wii” porque así, mira, invito a mis cuadernos a la casa y mi Ma se queda más tranquila, ya ves que se le sube el PH con cualquier cosa. ¡Ah! Y a ver si me puedes negociar un tatoo con mi “jefe” y un piercing porque en “santa” –no tu tocayo, en spring break para que me entiendas- me quiero ir a “Manza” y son la onda ¿si sabes? A propósito de Manza, “ocupo” un iPod porque ya ves, llegas a la playa y típico, te encuentras unos nacos con una música que aaaash…
Bueno bye.
Ah, y antes de que se me olvide: en buena onda Santa… lánzate al Pilates o al menos tómate unas clasecitas de jazz, porque con esa paaanza pareces conexión de internet, tu cinturón es de banda ancha y si no es mucha molestia, mándame tu mail o tu página web, porque esto de escribir cartas “la né” es súper old fashion. ¿Facebook no tienes verdad? ¡Actualízaaate!.
Para terminar; firmaría con un su nombre en medio de una gran cantidad de signos ortográficos –indescifrables excepto para ellos- y por supuesto una happy face cerrando un ojo, en vez de usar un punto final.
Obvio que omití las faltas de ortografía y las palabras altisonantes, es tarea de cada quien insertarlas donde corresponden, sólo en el ánimo de ser lo más certeros posible. Bromas aparte, mando desde esta trinchera, a cuarentones y veinteañeros por igual, una muy ¡Feliz Navidad!.
Ricardo Santos
Dear Santa:
-Porque por supuesto que ellos, de ninguna manera le escriben al niñito Dios, tampoco creo que hagan promesas de portarse muy bien, ni mucho menos de hacer el mínimo intento de cumplirlas, entonces, parafraseando su acostumbrado caló “de hecho”, pasarían directo a la lista de peticiones-.
Quiero para mi “cris”: una lap nueva porque la que tengo… ¿cómo te explico? Es como “oldie”, además, ya se le llenó el disco duro. También una cámara digital, pero con más megapixeles que la que tengo, porque el “fin” pasado tomé unas fotos en la posada, en el antro, y me salieron bien chafas. No seas mal vibrado te encargo ropa súper fashion porque la que me trajiste el año pasado wey… cero que ver. Un “wii” porque así, mira, invito a mis cuadernos a la casa y mi Ma se queda más tranquila, ya ves que se le sube el PH con cualquier cosa. ¡Ah! Y a ver si me puedes negociar un tatoo con mi “jefe” y un piercing porque en “santa” –no tu tocayo, en spring break para que me entiendas- me quiero ir a “Manza” y son la onda ¿si sabes? A propósito de Manza, “ocupo” un iPod porque ya ves, llegas a la playa y típico, te encuentras unos nacos con una música que aaaash…
Bueno bye.
Ah, y antes de que se me olvide: en buena onda Santa… lánzate al Pilates o al menos tómate unas clasecitas de jazz, porque con esa paaanza pareces conexión de internet, tu cinturón es de banda ancha y si no es mucha molestia, mándame tu mail o tu página web, porque esto de escribir cartas “la né” es súper old fashion. ¿Facebook no tienes verdad? ¡Actualízaaate!.
Para terminar; firmaría con un su nombre en medio de una gran cantidad de signos ortográficos –indescifrables excepto para ellos- y por supuesto una happy face cerrando un ojo, en vez de usar un punto final.
Obvio que omití las faltas de ortografía y las palabras altisonantes, es tarea de cada quien insertarlas donde corresponden, sólo en el ánimo de ser lo más certeros posible. Bromas aparte, mando desde esta trinchera, a cuarentones y veinteañeros por igual, una muy ¡Feliz Navidad!.
Ricardo Santos