Suplementos
Engaños y engañados
Buenos actores y una cuidada edición y musicalización, son elementos que distinguen a “Escándalo americano”, cinta que ya está en la cartelera
GUADALAJARA, JALISCO (19/ENE/2014).- Escándalo americano pone un toque de originalidad en el típico letrero inicial. En lugar del ostentoso aviso de autenticidad, se lee: algo de esto sí sucedió. A esas palabras sigue una trama que tiende a observar cómo las cabelleras pueden dar cuenta de la personalidad y de la época, y cómo los éxitos del hit parade pueden evocar con certidumbre histórica la sensibilidad y los afectos. Recreación que, en general, complace y resulta instructiva.
El personaje central es un estafador de bajo perfil, que tras caer en manos de la policía se ve obligado a participar en una operación encubierta que pretende exponer y castigar la corrupción política. Sin mayor explicación previa, la película empieza con esa operación ya avanzada. El guionista entonces revela en retrospectiva, durante la primera parte, la vida del protagonista desde la niñez hasta el momento de arranque.
En el desarrollo la intriga adquiere cualidades laberínticas, debido a la velocidad con que avanza, a la aparición de más personajes, y a la insinuación de segundas y terceras intenciones en todos ellos. Para orientar y aclarar las acciones, la narración se ayuda de la voz interior de los personajes, del montaje y las canciones.
El realizador se resiste a contemplar los incidentes con suspenso o como gran drama, por lo que la intriga se vuelve más bien una comedia de equivocaciones. Incluso ciertos incidentes se valen del más puro ridículo. En un punto determinado hay una conversación telefónica entre el agente del FBI y la amante del protagonista, en la que ambos traen tubos para rizar sus cabellos. También hay una acalorada discusión matrimonial sobre el uso de un horno de microondas que adquiere proporciones de chifladura y evita con eso que se tome en serio la violencia del altercado. Lo absurdo llega a rebasar el ámbito doméstico y personal, para terminar calificando la estrategia policíaca que se lleva a cabo.
Sin embargo, ese tono superficial e hilarante guarda una visión muy peculiar de hasta qué grado las relaciones humanas están cargadas de incertidumbre. Por una parte, la inseguridad respecto de uno mismo, reflejada desde el arranque en la detallada aplicación del bisoñé que será arrancado poco después en gesto de humillación. Por otra, la duda sobre las verdaderas intenciones de los demás, donde los mismos estafadores, acostumbrados a trampear con las apariencias, se muestran incapaces de entender a sus socios, mucho menos a los desconocidos. Así se explica esa escena en que el protagonista reacciona con desconcierto ante un regalo que sólo quiere ser señal de amistad. Con todo y la gran cantidad de artimañas que forman la estructura del relato, o la cuidada edición de las imágenes y musicalización, es de notar que la película se beneficia, sobre todo, del buen desempeño de los actores. • Escándalo americano, EUA, 2013; Dirección: David O. Russell; Guión: Eric Warren Singer, David O. Russell; Actuación: Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner.
El personaje central es un estafador de bajo perfil, que tras caer en manos de la policía se ve obligado a participar en una operación encubierta que pretende exponer y castigar la corrupción política. Sin mayor explicación previa, la película empieza con esa operación ya avanzada. El guionista entonces revela en retrospectiva, durante la primera parte, la vida del protagonista desde la niñez hasta el momento de arranque.
En el desarrollo la intriga adquiere cualidades laberínticas, debido a la velocidad con que avanza, a la aparición de más personajes, y a la insinuación de segundas y terceras intenciones en todos ellos. Para orientar y aclarar las acciones, la narración se ayuda de la voz interior de los personajes, del montaje y las canciones.
El realizador se resiste a contemplar los incidentes con suspenso o como gran drama, por lo que la intriga se vuelve más bien una comedia de equivocaciones. Incluso ciertos incidentes se valen del más puro ridículo. En un punto determinado hay una conversación telefónica entre el agente del FBI y la amante del protagonista, en la que ambos traen tubos para rizar sus cabellos. También hay una acalorada discusión matrimonial sobre el uso de un horno de microondas que adquiere proporciones de chifladura y evita con eso que se tome en serio la violencia del altercado. Lo absurdo llega a rebasar el ámbito doméstico y personal, para terminar calificando la estrategia policíaca que se lleva a cabo.
Sin embargo, ese tono superficial e hilarante guarda una visión muy peculiar de hasta qué grado las relaciones humanas están cargadas de incertidumbre. Por una parte, la inseguridad respecto de uno mismo, reflejada desde el arranque en la detallada aplicación del bisoñé que será arrancado poco después en gesto de humillación. Por otra, la duda sobre las verdaderas intenciones de los demás, donde los mismos estafadores, acostumbrados a trampear con las apariencias, se muestran incapaces de entender a sus socios, mucho menos a los desconocidos. Así se explica esa escena en que el protagonista reacciona con desconcierto ante un regalo que sólo quiere ser señal de amistad. Con todo y la gran cantidad de artimañas que forman la estructura del relato, o la cuidada edición de las imágenes y musicalización, es de notar que la película se beneficia, sobre todo, del buen desempeño de los actores. • Escándalo americano, EUA, 2013; Dirección: David O. Russell; Guión: Eric Warren Singer, David O. Russell; Actuación: Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner.