Suplementos
Encarnación y nacimiento
Celebramos llenos de gozo el nacimiento de Jesús niño
En esta sublime fecha en la que celebramos llenos de gozo el nacimiento de Jesús niño, deseamos a todos nuestros lectores que Él renueve en sus corazones la esperanza que vino a traernos a todos los que creemos en Él y le creemos a Él, y con sencillez les compartimos los siguientes versos escritos a propósito.
En mi corazón hoy brincan y brincan,
burbujas de gozo que refulgentes
brillan en las sombras que se afincan,
en sus rincones y viven silentes.
Burbujas que al estallar dimanan
aromas celestiales, exquisitos,
que pronto se esparcen y perfuman
mi ser con ricos efluvios benditos.
Y en mí ya se desborda el gozo,
y siento que mi pecho me impulsa,
para que, como río caudaloso,
fluya la Nueva en forma profusa.
La noticia que cambió el rumbo
de la historia de aciago porvenir,
pues el mundo, en tumbo tras tumbo,
estaba orientado a sucumbir.
Mas, del Cielo recibió al Salvador,
al Único que podría rescatar
al hombre de un destino sin amor,
donde el Sol no volverá a brillar.
Condenado a la eterna muerte,
separado para siempre de Dios,
del Señor omnipotente y fuerte,
quien en él realizó grandes prodigios.
Hasta el fondo del abismo descendió,
a ofrecerle su graciosa salvación,
ahí mismo al hombre le ofreció
participar de la Resurrección.
¡Es tan inmenso este regocijo
que impera hoy en mi existencia!
pues se ha encarnado el Hijo,
y naciendo nos da la trascendencia.
Y un gran júbilo se engrandece
porque en mi vida cotidiana,
Jesús, el Señor, nuevamente nace,
y en mi ser, nueva vida emana.
Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj@yahoo.com.mx
En mi corazón hoy brincan y brincan,
burbujas de gozo que refulgentes
brillan en las sombras que se afincan,
en sus rincones y viven silentes.
Burbujas que al estallar dimanan
aromas celestiales, exquisitos,
que pronto se esparcen y perfuman
mi ser con ricos efluvios benditos.
Y en mí ya se desborda el gozo,
y siento que mi pecho me impulsa,
para que, como río caudaloso,
fluya la Nueva en forma profusa.
La noticia que cambió el rumbo
de la historia de aciago porvenir,
pues el mundo, en tumbo tras tumbo,
estaba orientado a sucumbir.
Mas, del Cielo recibió al Salvador,
al Único que podría rescatar
al hombre de un destino sin amor,
donde el Sol no volverá a brillar.
Condenado a la eterna muerte,
separado para siempre de Dios,
del Señor omnipotente y fuerte,
quien en él realizó grandes prodigios.
Hasta el fondo del abismo descendió,
a ofrecerle su graciosa salvación,
ahí mismo al hombre le ofreció
participar de la Resurrección.
¡Es tan inmenso este regocijo
que impera hoy en mi existencia!
pues se ha encarnado el Hijo,
y naciendo nos da la trascendencia.
Y un gran júbilo se engrandece
porque en mi vida cotidiana,
Jesús, el Señor, nuevamente nace,
y en mi ser, nueva vida emana.
Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj@yahoo.com.mx