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El sorprendente Río Amazonas

Uno de los brazos de agua más impresionantes del planeta le revela sus maravillas a nuestro intrépido viajero

GUADALAJARA, JALISCO (29/NOV/2015).- La cuenca misma del Río Amazonas, junto con las subcuencas que le rodean, son quienes contribuyen a engrosar los enormes torrentes de lo que se considera el río más caudaloso y más largo del mundo. Para evaluar a nuestro húmedo personaje, debemos mencionar que si pudiéramos juntar las aguas del Río Nilo en África, del Yang Tsé en China, y del enorme Missisipi en Estados Unidos… juntos no llegarían a reunir los caudales de nuestro formidable Amazonas.

Ahora que si hablamos de su longitud, los últimos estudios —avalados por las más valiosas y actualizadas autoridades— nos dicen que su longitud es de nada menos que siete mil 062 kilómetros, contados desde su nacimiento en las faldas del Volcán Mismi en los Andes peruanos, hasta su desembocadura en el Océano Atlántico. O sea que es 40 kilómetros más largo que el famoso Nilo africano.

En cuanto a la anchura de su cauce, habremos de mencionar que en la mayor parte de su larga carrera al mar, mide entre los 3 y los 10 Km de ancho, llegando en ciertas ocasiones hasta los 50 kilómetros de orilla a orilla. Su desembocadura de 350 kilómetros perfectamente navegables, dan la bienvenida a las saladas aguas del bastísimo Atlántico.

Estas aguas que calmada pero abundantemente fluyen al mar, son de tales proporciones que, navegando hacia el oriente, y ya perdida de vista la tierra, aún podemos encontrar dominante, el agua dulce del río.

No obstante; y como si fuera una lucha de poderes… en ocasiones la marea del Atlántico llega a subir de tal modo que literalmente se mete sobre las aguas amazónicas haciendo una enorme ola llamada “macareo” o “pororoca”, que llega a medir hasta cuatro metros de altura; logrando en ocasiones, impresionantes velocidades de hasta 25 kilómetros por hora en medio de un ruido y poder aterrador que sube a contracorriente muchas decenas de kilómetros.

Imposible es dejar de mencionar que algunos valientes surfistas han logrado correr en la cresta de esa ola hasta por una increíble ¡media hora! teniendo que esperar 12 o 24 horas para la siguiente —si acaso viene— para tener la oportunidad de experimentar de nuevo esta única y sin igual experiencia.

El río es tan sorprendente, y tiene tantas cosas para platicar sobre él, que tendremos que dejar para la próxima ocasión la descripción de la Amazonía en si misma. Pero siguiendo con el Amazonas… debemos mencionar que es tan impresionante que en el año de 1911 se decidió nombrarlo como una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo: por algo será.

Parece ser que, al desprenderse este naciente continente americano de las tierras africanas, comenzaron a crecer las altas cordilleras de los Andes con ímpetus volcánicos, separando con esto a las aguas del Pacífico de las del gran golfo plano amazónico que ya surgía —extenso y plano— desplazando a las aguas del Atlántico.

Al chocar con las corrientes frías de las alturas de las recién nacidas montañas andinas, con la evaporación que emanaban estas nuevas tierras, provocaron que las lluvias incesantes que escurrían por grietas y cañadas, dieran lugar al nacimiento de este enorme río que, si en sus comienzos en las faldas de los volcanes corre muy rápido y violento, en las tierras bajas, al unírsele sus afluentes Marañón y Ucayali, comienza a transcurrir lento y calmado, aunque su caudal vaya aumentando grandemente al recoger las aguas de los cientos de pequeños y grandes tributarios.

El Río Negro, que desemboca cerca de la ciudad de Manaus, con sus aguas teñidas de ese color debido a los taninos que le aporta la vegetación por donde corre, es uno de sus más grandes contribuyentes. Este singular río, tiene la particularidad de unirse allá en el norte, nada menos que con el enorme Orinoco a través de un extraño… ¿canal? ¿río?... llamado Casiquiare. Humboldt y Bonpland, a principios de los 1800, valientemente lo navegaron (y padecieron sus terribles plagas y mosquitos) para demostrar que esta misteriosa unión efectivamente era realidad.           

A estos singulares fenómenos geológicos del Amazonas, debemos agregarle que… debajo de él, y a unos cuatro mil metros de profundidad, se ha descubierto que transcurre otro insólito río llamado Hamza, que lentamente y entre los subsuelos porosos, va recogiendo las aguas filtradas de toda la cuenca para tirarlas al mar del mismo modo que las que corren por la superficie.

Todo este sistema ripario, lógicamente ha dado lugar a que en sus alrededores surja la selva tropical,”el pulmón de vida más importante del planeta”, que a toda costa debemos de proteger, teniendo en cuenta que de ella depende la sobrevivencia de la especie humana, y de muchas otras, de las que nosotros los “homos sapiens”, somos responsables y estamos estropeando irresponsablemente.

Cuidemos entonces... ¡A la especie humana! que ya está en peligro de extinción, y no “al planeta” que estamos seguros que sobrevivirá por millones de años ya sin la plaga de los humanos.

Pedro Fernández Somellera
vya@informador.com.mx

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