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El misticismo de Trípoli

Los árabes la ocuparon y la llamaron Tarabulus y se convirtió en una ciudad comerciante que entabló contacto con todos los estados de la cuenca mediterránea.

Se encuentra en el Norte del Líbano, junto al Mar Mediterráneo, cerca de la frontera siria. Es una ciudad muy antigua y su nombre proviene de la confederación de tres ciudades fenicias: Tyr, Sidón y Arados. Por tal razón, los griegos la bautizan como Trípoli, es decir, tres ciudades. Alcanzó gran desarrollo en la Edad Media.

Fue también un gran centro intelectual que atrajo a muchos pensadores y hombres de letras. En la ciudad se construyeron conventos, monasterios y hospitales para tratar a los heridos de las Guerras de las Cruzadas. Como en Biblos, los Cruzados construyeron un inmenso castillo-fortaleza amurallado con pesados bastiones y torretas.

De su rico pasado, Trípoli conserva un maravilloso casco antiguo donde se aprecian casas y edificaciones marcadas por el paso de los siglos pues, afortunadamente, durante los 20 años de guerra religiosa y civil, no registró gran destrucción por lo que los monumentos guardan el esplendor de su pasado.

Lo que no hay que perderse

Casa de los 45 Escalones. Es una antigua casa de arquitectura turca con una escalera muy tortuosa que conduce a una terraza desde donde se aprecia una interesante vista de los techos de la ciudad antigua.

Castillo de Saint Gilles. Data del siglo XII. Servía de base para los ataques de los Caballeros de las Cruzadas. Fue tomado por los mamelucos y reconstruido por Solimán el Magnífico, el mítico sultán de Turquía. Se pueden visitar las murallas, los torreones y los bastiones que servían de defensa, así como las atalayas y las guarniciones. En el interior existe un Museo Lapidario que cuentan con estelas y sarcófagos de las épocas más remotas de la ciudad.

Hammam Izz ed-Dine. Es un baño árabe que toma su nombre del gobernador de Trípoli que ahí se encuentra enterrado. Sus techos están decorados con fondo de botellas lo que le proporciona una luz muy especial y discreta para este tipo de establecimiento. Los baños árabes de todo Líbano están abiertos a los turistas occidentales.

Hammam al-Nouri. Ubicado junto a la Gran Mezquita, es un baño árabe que data del siglo XIII con una sala de vapor de gran tamaño. Los Hammam o saunas árabes forman parte de la cultura y vida diaria de los habitantes de países árabes.

La Gran Mezquita. Se localiza junto a la ciudadela. Fue construida en el siglo XII por el sultán Ashraf Khalil e incluye una fuente para las abluciones o aseo de las personas que van a entrar en la mezquita. No muy lejos de la mezquita, la madrassa o escuela coránica fue construida por el emir Qatar y consta de una fachada que alterna las piedras negras y las piedras color ocre. En el interior se aprecian muros con incrustaciones de marquetería de mármol y un techo decorado con piedras de los más diversos colores.

La Torre de los Leones. Si bien diversas torres y fortificaciones costeras que protegían a Trípoli en tiempos de los mamelucos han desaparecido o han sido invadidos por edificios modernos, esta torre de mediados del siglo XV está muy bien conservada.

Mezquita de Taynal. Es una de las más interesantes de Trípoli con cúpulas diferentes unas de otras, un minarete muy alto con doble escalera que le confiere un encanto muy especial. Su majestuoso portal está decorado con mármol rayado.

Khan al Saboun. Es una caserna muy antigua que se dedica al comercio del jabón. Los jabones de Trípoli y de Aleppo, en Siria, son los más famosos y perfumados del Medio Oriente. Por sus fragancias y calidad, desde la antigüedad han sido muy apreciados en Europa.

Souk de los Joyeros. Ubicado también en el casco antiguo, se dedica solamente al comercio de piedras preciosas y semipreciosas.
Souks (mercados). Los de Trípoli son famosos porque están entre los más antiguos y más grandes del Líbano. Se encuentran al pie del castillo-ciudadela. Al recorrer los souks de la parte antigua, los visitantes hacen una especie de viaje en el tiempo al ver a los comerciantes, bordadores, tapiceros y panaderos elaborando sus mercaderías a la antigua usanza. Por lo menos se debe dedicar media mañana para pasear por las calles laberínticas y poder ver un souk árabe.

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