Suplementos
El centro de las atenciones
Este cupé que renace por segunda ocasión luego de dos cortos periodos de vida, lo transforma de inmediato en una especia de celebridad
¿Está pensando comprar un Dodge Challenger? Prepárese. Porque en el minuto en que usted salga a la calle con él, se convertirá en blanco de las miradas. Y esto es aún más aplicable si el color elegido es el “Naranja Hemi”, como el que tuvimos para prueba. Probablemente ni Brad Pitt caminando en las calles tapatías, hubiera llamado tanto la atención como lo hizo este inmenso juguete, con un poderoso motor y las ganas de quitar el Ford Mustang del trono de “Pony car” favorito entre los estadounidenses, canadienses y mexicanos.
El Challenger fue el último de los “Pony Car” en llegar al mercado. Cuando lo hizo, Mustang y Camaro ya peleaban su lugar en la cima de la lista de auto deportivo preferido en estas latitudes. Tuvo, empero, una corta vida, de 1970 a 1974. Cuatro años más tarde, revivió por primera vez como una versión del Mitsubishi Galant Lambda, o Mitsubishi Sapporo, para volver a salir del mercado en 1983. El año pasado, debido a la continuada popularidad del Mustang, el Challenger “renace” por segunda ocasión.
El coche es, en términos prácticos, la versión de dos puertas del Charger. Esto le confiere algunas de las virtudes de éste, pero también carga consigo algunos de sus problemas.
Lo primero que se ve es también la mayor de las virtudes del Challenger: su diseño. Las formas interpretan con inmensa fortuna el auto de los años 70, modernizándolo sólo al punto de dejarlo adaptado a nuestros días. Pero ahí sigue la silueta de cupé; los faros casi escondidos bajo el cofre y la defensa; los costados limpios y puros; la calavera que ocupa casi toda la tapa de la cajuela y, por supuesto, las franjas oscuras que se hicieron con un adhesivo que imita la fibra de carbón. Me perece que el resultado hubiera sido mejor si fueran simplemente negras, pero ya es cuestión de gusto personal.
El resultado deja la impresión de fuerza, que más tarde comprobamos que sí existe, aunque no en todas las situaciones que quisiéramos.
La base del Challenger es la misma del Charger y del 300C, es decir, es también la misma que fue utilizada por la generación anterior del Mercedes-Benz Clase E. Es una buena base, pero que sufre para manejar tanta fuerza y torque que llegan a las ruedas traseras desde el motor V8 de 6.1 litros y 425 caballos de fuerza. El problema es que esta base es sometida al doble esfuerzo de controlar esa fuerza y un exceso de peso extraordinario, que llega a 1,878 kilogramos. El par motor, de 420 libras-pie; es apenas suficiente para mover el coche con alguna soltura y esto hace que su número de cero a 100 km/h, sea algo decepcionante. El Challenger tardó 7.45 segundos para llegar a los 100 km/h, en el autódromo Guadalajara, a 1,560 metros sobre el nivel del mar. Para llegar a los 400 metros, el famoso “cuarto de milla”, necesitó 15.35 segundos, cuando iba a una velocidad de 148 km/h. No son números que impresionen a nadie y esto fue, sin duda, decepcionante.
Empero el coche se saca la espina en su conducción en las curvas. Ahí, la suspensión independiente en ambos ejes controla muy bien la masa y si bien es cierto que se puede salir de trasera con cierta facilidad, esto es parte de lo que hace del Challenger un auto muy divertido. Su principal competidor, el Mustang, no es tan hábil en la parte sinuosa de un circuito, aun cuando es imbatible en la recta. La suspensión es algo rígida para tramos urbanos, pero algo floja en las curvas. El Challenger se inclina algo más de lo que debería, pero no se transforma en inestable.
La dirección podría ser más comunicativa y esto es uno de los puntos bajos del auto. Los frenos, que están firmados por Brembo, hacen bien su trabajo de detener el auto, es cierto, pero el tacto es horrible. Uno tiene la impresión de estar pisando una esponja. Es como comer una pastilla nutritiva de estas hechas para los astronautas, es decir, resuelve el problema del hambre, pero el placer es inexistente.
En la vida real, el Challenger es más un coche para una conducción tranquila, con uno que otro arranque ocasional que nos deleite con el magnífico sonido del motor. Su interior tiene terminados decentes, pero no sobresalientes. El espacio trasero es adecuado para niños o adultos en trayectos cortos.
Y el nivel de equipamiento es apenas suficiente para un coche que cuesta 579,990 pesos en su precio de lista. Por esa cantidad de dinero, uno ya espera recibir más que el sonido con pantalla táctil; el aire acondicionado y el quemacocos. En el Challenger, ni siquiera el respaldo de los asientos delanteros se ajustan con un control eléctrico.
Pero la gracia mayor es, de verdad, el imán de miradas que es el coche. Andar con él es sentirte sentado en el trono universal, en la cima de la montaña. Tener un Challenger en sus manos es convertirse de inmediato en una estrella de cine o algo por el estilo. Claro que este efecto sobre la gente no va a durar para siempre, pero cuando hablamos de un auto cuyo precio es cercano a los 600 mil pesos, la exclusividad está garantizada. Es cierto que, como producto, hay algunos pequeños detalles que lo alejan de ser un auto perfecto, pero transformarse por momentos en el punto sobre el cual caen todas las miradas, es algo que, definitivamente, no tiene precio.
Sergio Oliveira
Ficha Técnica
Dodge Challenger SRT8
Motor: Frontal longitudinal; ocho cilindros en V; 6.1 litros de desplazamiento; HEMI; 16 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 425 cv @ 6,000 rpm / Torque: 420 libras-pie @ 4,800 rpm.
Tracción: Trasera.
Transmisión: Automática de cinco velocidades (5+R), con modo manual.
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo SLA, de alto desempeño, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de cinco brazos, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Frenos: De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS) y asistencia de frenado de emergencia (BAS).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
5,023 / 1,923 / 1,449
Distancia entre ejes: 2,946 mm
Peso: 1,878 kilogramos.
Tanque- 72 litros.
Cajuela- 458 litros.
Precio: 589,900 pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración 0 a 100 km/h en 7.45 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en 41 metros
Cuarto de milla en 15.35 segundos a 148.5 km/h
Velocidad máxima observada: 240 km/h
El Challenger fue el último de los “Pony Car” en llegar al mercado. Cuando lo hizo, Mustang y Camaro ya peleaban su lugar en la cima de la lista de auto deportivo preferido en estas latitudes. Tuvo, empero, una corta vida, de 1970 a 1974. Cuatro años más tarde, revivió por primera vez como una versión del Mitsubishi Galant Lambda, o Mitsubishi Sapporo, para volver a salir del mercado en 1983. El año pasado, debido a la continuada popularidad del Mustang, el Challenger “renace” por segunda ocasión.
El coche es, en términos prácticos, la versión de dos puertas del Charger. Esto le confiere algunas de las virtudes de éste, pero también carga consigo algunos de sus problemas.
Lo primero que se ve es también la mayor de las virtudes del Challenger: su diseño. Las formas interpretan con inmensa fortuna el auto de los años 70, modernizándolo sólo al punto de dejarlo adaptado a nuestros días. Pero ahí sigue la silueta de cupé; los faros casi escondidos bajo el cofre y la defensa; los costados limpios y puros; la calavera que ocupa casi toda la tapa de la cajuela y, por supuesto, las franjas oscuras que se hicieron con un adhesivo que imita la fibra de carbón. Me perece que el resultado hubiera sido mejor si fueran simplemente negras, pero ya es cuestión de gusto personal.
El resultado deja la impresión de fuerza, que más tarde comprobamos que sí existe, aunque no en todas las situaciones que quisiéramos.
La base del Challenger es la misma del Charger y del 300C, es decir, es también la misma que fue utilizada por la generación anterior del Mercedes-Benz Clase E. Es una buena base, pero que sufre para manejar tanta fuerza y torque que llegan a las ruedas traseras desde el motor V8 de 6.1 litros y 425 caballos de fuerza. El problema es que esta base es sometida al doble esfuerzo de controlar esa fuerza y un exceso de peso extraordinario, que llega a 1,878 kilogramos. El par motor, de 420 libras-pie; es apenas suficiente para mover el coche con alguna soltura y esto hace que su número de cero a 100 km/h, sea algo decepcionante. El Challenger tardó 7.45 segundos para llegar a los 100 km/h, en el autódromo Guadalajara, a 1,560 metros sobre el nivel del mar. Para llegar a los 400 metros, el famoso “cuarto de milla”, necesitó 15.35 segundos, cuando iba a una velocidad de 148 km/h. No son números que impresionen a nadie y esto fue, sin duda, decepcionante.
Empero el coche se saca la espina en su conducción en las curvas. Ahí, la suspensión independiente en ambos ejes controla muy bien la masa y si bien es cierto que se puede salir de trasera con cierta facilidad, esto es parte de lo que hace del Challenger un auto muy divertido. Su principal competidor, el Mustang, no es tan hábil en la parte sinuosa de un circuito, aun cuando es imbatible en la recta. La suspensión es algo rígida para tramos urbanos, pero algo floja en las curvas. El Challenger se inclina algo más de lo que debería, pero no se transforma en inestable.
La dirección podría ser más comunicativa y esto es uno de los puntos bajos del auto. Los frenos, que están firmados por Brembo, hacen bien su trabajo de detener el auto, es cierto, pero el tacto es horrible. Uno tiene la impresión de estar pisando una esponja. Es como comer una pastilla nutritiva de estas hechas para los astronautas, es decir, resuelve el problema del hambre, pero el placer es inexistente.
En la vida real, el Challenger es más un coche para una conducción tranquila, con uno que otro arranque ocasional que nos deleite con el magnífico sonido del motor. Su interior tiene terminados decentes, pero no sobresalientes. El espacio trasero es adecuado para niños o adultos en trayectos cortos.
Y el nivel de equipamiento es apenas suficiente para un coche que cuesta 579,990 pesos en su precio de lista. Por esa cantidad de dinero, uno ya espera recibir más que el sonido con pantalla táctil; el aire acondicionado y el quemacocos. En el Challenger, ni siquiera el respaldo de los asientos delanteros se ajustan con un control eléctrico.
Pero la gracia mayor es, de verdad, el imán de miradas que es el coche. Andar con él es sentirte sentado en el trono universal, en la cima de la montaña. Tener un Challenger en sus manos es convertirse de inmediato en una estrella de cine o algo por el estilo. Claro que este efecto sobre la gente no va a durar para siempre, pero cuando hablamos de un auto cuyo precio es cercano a los 600 mil pesos, la exclusividad está garantizada. Es cierto que, como producto, hay algunos pequeños detalles que lo alejan de ser un auto perfecto, pero transformarse por momentos en el punto sobre el cual caen todas las miradas, es algo que, definitivamente, no tiene precio.
Sergio Oliveira
Ficha Técnica
Dodge Challenger SRT8
Motor: Frontal longitudinal; ocho cilindros en V; 6.1 litros de desplazamiento; HEMI; 16 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 425 cv @ 6,000 rpm / Torque: 420 libras-pie @ 4,800 rpm.
Tracción: Trasera.
Transmisión: Automática de cinco velocidades (5+R), con modo manual.
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo SLA, de alto desempeño, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de cinco brazos, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Frenos: De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS) y asistencia de frenado de emergencia (BAS).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
5,023 / 1,923 / 1,449
Distancia entre ejes: 2,946 mm
Peso: 1,878 kilogramos.
Tanque- 72 litros.
Cajuela- 458 litros.
Precio: 589,900 pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración 0 a 100 km/h en 7.45 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en 41 metros
Cuarto de milla en 15.35 segundos a 148.5 km/h
Velocidad máxima observada: 240 km/h