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Efectos sorprendentes

Oz el poderoso es un magnífico ejemplo de cómo en la actualidad las grandes empresas fabrican sus cintas a partir de complejas negociaciones de derechos de propiedad

GUADALAJARA, JALISCO (10/MAR/2013).- Oz el poderoso tiene sentido del humor, tiene inventiva visual, tiene pulso narrativo, tiene presencias carismáticas, pero todo eso, poco a poco, se vuelve parte de una desesperante mercancía prefabricada. Los productores piden el dinero de los espectadores, a cambio de la típica diversión anodina y taimada de cualquier película de fantasía, tercera dimensión y gran presupuesto, ideada por Hollywood en los últimos 10 años. Parece Shrek (2001), parece Los piratas del Caribe (2003), parece Espejito, espejito (2012), y varias más.

El argumento se propone relatar lo que sucedió antes de la muy conocida aventura de Dorothy, la niña inventada por L. Frank Baum, y caracterizada por Judy Garland para el cine. Cómo un estafador se vuelve el mago de Oz y cómo surge la malvada bruja del Oeste. Ésta vez no hay hombre de hojalata, ni león ni espantapájaros. En su lugar intervienen una muy bonita muñeca de porcelana (un triunfo más de los efectos especiales) y un simpático mono alado que mezcla las personalidades del burro y del gato de la serie Shrek. El protagonista ahora es un prestidigitador con más suerte que méritos, de pensamiento no muy brillante, bastante sinvergüenza y con alma de Don Juan. 

En algunos aspectos la nueva cinta remeda la de 1939. Inicia en blanco y negro con imágenes de acuerdo a la llamada proporción clásica, es decir, el rectángulo de la pantalla es casi cuadrado. Luego cuando el personaje cae al mundo fantástico todo se colorea y los márgenes del cuadro se extienden de los costados para dar una visión panorámica que corresponde con los formatos actuales. También el pretexto que sirve para enviar al mago de la realidad cotidiana al ámbito de las maravillas es un torbellino. Ese momento resulta en otra espléndida rapsodia de efectos visuales cuando el globo que lo transporta queda en el ojo del remolino y los objetos parecen flotar. Un elemento más es la apariencia de la malvada bruja del Oeste con su peculiar tez verde, el atuendo negro con sombrero retorcido de copa picuda y la escoba voladora.

Oz el poderoso es un magnífico ejemplo de como en la actualidad las grandes empresas fabrican sus cintas a partir de complejas negociaciones de derechos de propiedad. La productora del clásico de Judy Garland fue la Metro Goldwyn Mayer. Warner Brothers adquirió después el catálogo de la MGM y se hizo con la propiedad de la película.

Para poder realizar esta especie de versión libre o antecedente, los estudios Disney tuvieron que pagar la autorización de la WB y sometieron la producción a la supervisión de aquélla compañía, aun cuando querían basarse directamente en los libros escritos por Baum que son la fuente original. Tremendo enredo legal que sirvió mejor para planear la nueva diversión de Disneylandia que para quitarle lo atolondrado a éste festín de colores.

FICHA TÉCNICA

Oz el Poderoso
(Oz The Great and Powerful), EU, 2013

Dirección: Sam Raimi

Guión: Mitchell Kapner, David Lindsey-Abaire

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