Suplementos
Educar para prevenir comedores compulsivos
Cómo cuidar que los adolescentes no utilicen la comida como un paliativo para calmar la ansiedad y frustraciones
GUADALAJARA, JALISCO (10/JUN/2013).- La ansiedad, la soledad y la depresión se encuentran detrás de los comedores compulsivos, por lo que es imperante educar a los adolescentes para evitar utilizar la comida como un paliativo para calmar la ansiedad y frustraciones. Premiar o castigar a los menores con la comida puede propiciar que los menores canalicen ansiedades y frustraciones a través del hábito de comer.
La psiquiatra del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Liduvina González Herrera exhorta a los padres de familia a prevenir estas anomalías en los hijos a partir de la infancia promoviendo una alimentación saludable. "Muchos padres premian o castigan a sus hijos con la comida, algunas veces por culpa por no pasar tiempo suficiente a su lado o porque caen a veces en el chantaje del niño quien quiere comer nada más las cosas que a él le gustan", indicó la experta.
Advierte que el abuso en la comida tiende a hacerse crónico, de tal forma que la problemática se agudiza en la etapa de la adolescencia y cuando se es adulto, el individuo puede convertirse en un comedor compulsivo o adicto a la comida.
El comedor compulsivo, además de satisfacer su paladar y el aspecto fisiológico al comer vorazmente, también busca obtener ganancias secundarias como llenar vacíos emocionales, llamar la atención, sustituir la compañía y el afecto y disminuir su ansiedad y depresión aunque la culpa por la ganancia de peso que produce el abuso de la comida agudiza estos estados de ánimo.
González Herrera exhorta a los padres de familia a "reconocer o premiar los logros de los hijos a través de mecanismos más saludables, incluso a través de una muestra de afecto, establecer menús de comida sana en el hogar y evitar excederse en la ingesta de comida sirviendo raciones moderadas".
La psiquiatra del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Liduvina González Herrera exhorta a los padres de familia a prevenir estas anomalías en los hijos a partir de la infancia promoviendo una alimentación saludable. "Muchos padres premian o castigan a sus hijos con la comida, algunas veces por culpa por no pasar tiempo suficiente a su lado o porque caen a veces en el chantaje del niño quien quiere comer nada más las cosas que a él le gustan", indicó la experta.
Advierte que el abuso en la comida tiende a hacerse crónico, de tal forma que la problemática se agudiza en la etapa de la adolescencia y cuando se es adulto, el individuo puede convertirse en un comedor compulsivo o adicto a la comida.
El comedor compulsivo, además de satisfacer su paladar y el aspecto fisiológico al comer vorazmente, también busca obtener ganancias secundarias como llenar vacíos emocionales, llamar la atención, sustituir la compañía y el afecto y disminuir su ansiedad y depresión aunque la culpa por la ganancia de peso que produce el abuso de la comida agudiza estos estados de ánimo.
González Herrera exhorta a los padres de familia a "reconocer o premiar los logros de los hijos a través de mecanismos más saludables, incluso a través de una muestra de afecto, establecer menús de comida sana en el hogar y evitar excederse en la ingesta de comida sirviendo raciones moderadas".