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Detrás de la escena

texto: altagracia lizardo medina

Nadie dijo que sería fácil. Armar un festival no es una tarea que tome poco tiempo, al contrario, es necesario comprometerse al 100% y a veces más. Y el Puerto Vallarta Film Festival, que recién celebró su quinta edición del 10 al 14 de diciembre, es un claro ejemplo de resistencia, de luchar contracorriente para mantener un objetivo: que más cinéfilos acudan a las salas y que sea el cine ambiental el que lo distinga, no podría concebirse de otra forma, según afirman sus organizadores, en un sitio bendecido por la naturaleza con playa y Sol.

Con la actriz y cantante María Conchita Alonso y el comediante Paul Rodríguez como principales figuras del encuentro fílmico, es que éste ha caminado durante cinco años por los senderos de la consolidación como una doble oferta: promocionar el cine hollywoodense, principalmente, y al mismo tiempo promover a Puerto Vallarta como destino turístico. Sin embargo estos primeros cinco años han sido difíciles, pues, declara Robert James Roessel, director del encuentro, “tenemos que reconocer que hasta hace muy poco la gente seguía preguntándose de qué se trataba el festival, no lo entendían. Ahora seguimos creciendo, queremos consolidarnos y cada vez el público comprende más la logística de lo que yo llamo un ‘boutique festival’, es algo pequeño, selectivo y muy importante.

La gran diferencia con respecto a festivales como el de Morelia, Guanajuato o Guadalajara, es que el encuentro vallartense no se enfoca en la exhibición de producciones nacionales, sino más bien en las realizadas en Hollywood, “y es esa manera de llevar un festival la que queremos conservar, no queremos competir, simplemente deseamos tener un lugar para un público en específico”, dice Roessel.

En cuestión de invitados se recurre tanto a figuras nacionales como a internacionales, y este año se dieron cita Héctor Jiménez (Navidad, S.A.), Humberto Busto (Morirse en domingo), Roger Corman -productor norteamericano de al menos 350 películas- y Aarón Díaz y Kate del Castillo, éstos dos  últimos fueron nombrados Presidentes Honorarios de la edición 2008. “Aarón nació aquí, en Vallarta, y siempre ha estado presente, por ello este año quisimos darle esta distinción”, comenta Roessel.

Cierto es que para algunos, la fórmula podría parecer sencilla. Invitar a personalidades que atraigan al público y que se exhiban películas en el Puerto. Y aunque sí hay una competencia y se entregan cinco premios, la verdad es que son pocas las cintas que se programan, este año fueron 19 largometrajes, cuatro de ellos con temática ambientalista y uno, Días de ira, celebró su primera exhibición en el Puerto Vallarta Film Festival con la presencia de la directora Celia Fox -quien se llevó a casa el Premio Icono Independiente Roger Corman, y dos de los protagonistas, Wilmer Valderrrama -quien obtuvo el Premio Thespian Richard Burton por su actuación-, y Jessie García, con la destacada ausencia de Ana Claudia Talancón, quien da vida a un reportera en la historia.
Además de actores, productores y directores, dos reconocidos músicos acudieron al llamado. Fher Olvera y Alex González, integrantes de Maná, y quienes en 2005 recibieron el Elizabeth Taylor Award por su labor en la Fundación Selva Negra, estuvieron presentes para entregar a Craig Stone, productor del filme En los confines del mundo, un reconocimiento por su trabajo fílmico en donde se denuncia la matanza japonesa de ballenas, sumándose así, tanto Fher como Alex, a la lista de artistas que desfilaron por el Puerto.

Con el Sol y la playa como escenario, cinco ediciones, cinco días de actividades, 19 cintas en exhibición, la premiere de Días de ira, que será estrenada en Estados Unidos en septiembre de este año, y cientos de ilusiones puestas en la edición 2009, es que el Puerto Vallarta Film Festival busca, a su manera, establecer un encuentro fílmico y turístico que atraiga no sólo a los cinéfilos sino a productores que tomen al Puerto como lugar para rodar cintas, y tanto Roger Corman como Aarón Díaz han confirmado que filmarán el año que viene en locaciones que aún están por definirse, pero que aseguran estarán dentro de los límites de Jalisco, especialmente en Puerto Vallarta, para así darle más fuerza a un encuentro que se autocalifica como una oferta distinta.   

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