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Deseos de año nuevo

Clásica

GUADALAJARA, JALISCO (07/ENE/2012).- Aunque la percepción de que el tiempo en general pasa cada vez más rápido parece generalizarse. El inicio de un nuevo año todavía alcanza a marcar un punto de reflexión en el que suelen realizarse propósitos y buenos deseos. Los primeros –cuya materialización depende en mayor medida de quien los formula– suelen diluirse en la rutina diaria conforme ésta vuelve a tomar su lugar de privilegio; los segundos –enfocados a lo que obedece más bien a factores ajenos– nacen de la esperanza de mejoría, propia del inicio de un nuevo ciclo.

En el ámbito musical local hay muchos buenos deseos que expresar, por mencionar algunos: la continuidad del trabajo de agrupaciones que han empezado a dar frutos, como el Taller Lírico de Jalisco, y de programas como los Jueves de Música en Palacio, que el Festival Cultural de Mayo se realice este año con el éxito que ha hecho costumbre y que un foro comercial como la Feria Internacional de la Música que organiza la Universidad de Guadalajara tenga en cuenta a la música formal en su edición de este año. Y puestos a desear, estaría también el regreso a la actividad de Conciertos Guadalajara, asociación que tiene ya cerca de dos años en pausa.

Por otro lado, hay algunas situaciones ante las que quizá sea mejor adelantar una dosis de resignación, claro que sin dejar de lado un atisbo de esperanza. Así, cabe confiar en que la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) nombre por fin a un director titular –puesto vacante desde 2010– y que su dirección artística pueda recaer completamente en un músico que no deba obedecer a las presiones de quienes se empecinan en volverla un producto rentable a costa de popularizarla (en el mal sentido de la palabra), ofreciendo programas que no contribuyen a la formación de un público como el que requiere una agrupación de este tipo, sino que –por el camino más fácil– acercan a la orquesta al repertorio que resulta familiar a la gran mayoría, imaginando que esto redituará en una vinculación efectiva, de manera que quien hoy acude a escuchar a los músicos tocar por ejemplo arreglos de los éxitos de The Beatles, muy pronto estará interesado en asistir a escuchar un poema sinfónico de Liszt. Algo no cuadra en el razonamiento, porque si bien la orquesta será la misma, la música será muy distinta. El anhelado vínculo se debe crear mediante procesos más elaborados. Veremos qué depara el primer programa de este año.

Por lo pronto, dos últimos deseos: un feliz 2012 y mucha música para todos.

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