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La laguna de Tizapantzinco

Tan sólo a 50 kilómetros, y a unos 45 minutos de Guadalajara, tenemos la bonita laguna de Tizapantzinco (Villa Corona).

Don Ramón me ha de perdonar,  pero es más bonito el nombre con el que los cascanes llamaban a su tierra que el de ahora. Y el colmo; como casi nadie sabe por qué se llama Villa Corona, ya le quieren decir  Crownville  los que van llegando del otro lado.

La laguna está muy bonita por estas fechas; y si bien no está muy profunda, sí se puede echar una buena remada en la mayor parte de ella para ver los millones de patos que ya empiezan a llegar a pasar aquí el invierno.

Patos y pelícanos blancos; garzas espátula rosas, que es un contento verlas cuando están sentadas entre los tulares, o bien cuando temerosas remontan las alturas volando en círculos hasta confundirse con el azul del cielo; altivas garzas blancas, y las enormes grises con perfiles de avión Concorde; tordos, por millones, haciendo acrobacias  en extrañas formaciones en el contraluz del horizonte, hacen de aquel enorme paraje una delicia que… si París bien vale una misa, Tizapanzinco bien vale un buen paseo (frase célebre).

Para llegar a la laguna, hay que salir por la carretera que va rumbo a Manzanillo, y antes de entrar a la de cuota, hay que seguir a la derecha hacia Cocula; después de pasar la desviación hacia Acatlán se van a encontrar, ya no muy lejos, los anuncios de ciertos balnearios que sólo recomiendo visitarlos entre semana; sin embargo, hay varias brechas por uno y otro lado que nos pueden acercar a alguna playita de la laguna de Tizapanito, Tizapán o Tizapantzinco que comienza al Sur del pueblo, y llega hasta . . . ¿Se acuerdan del mamut que está en el museo de Guadalajara y le dicen “El Mamut de Catarina”? Ah. . . pos ahí fue donde lo encontraron, no muy lejos del pueblo de Catarina allá en el Sur; en donde además hay una planta industrial que colecta y procesa Diatomitas o Diatomaceas.

Las Diatomaceas son unos pequeños animalitos existieron hace millones de años, y ahora fosilizados, millones y millones de ellos forman una especie de arena, que al tener tantos y tantos recovecos de los mismos micro animalitos, que son un excelente filtro para líquidos en los que se requiere gran pureza. De ahí le viene el nombre de Tizapán, Tizapantzinco que quiere decir algo así como Agua Blanca, Mina de Yeso, Harina Fósil, o Lugar de Tiza.

Parece ser que cuando sucedieron las grandes transformaciones de los continentes, los valles de Zacoalco, Sayula y Zapotlán, al permanecer en relativa calma, sirvieron para que pudieran lentamente fosilizar los primeros ejemplares existentes en estas tierras, incluyendo la especie humana que se servía de la flora y fauna que al amparo de estos valles florecía; sin embargo, hasta la fecha, no se han encontrado antecedentes del hombre primitivo en la región.

Más tarde, se supone que los Otomíes fueron quienes llegaron a ese sito; luego los Ulmecas por el Sur; los Nahoas por el Norte, y un montón de tribus diferentes que se fueron estableciendo en el lugar formando, posiblemente, la famosa y mítica Chimalhuacán.

¿Algunos nombres de los que llegaron? ¡Claro…! bahamés, pinos, amultecas, tepehuanos, guachichiles, huicholes, cocas, tecos, tecuares, tecualmes, tecoxines, coanos, cuyutecas y… se dice que esta historia vino a tomar forma un poco más ordenada cuando llegaron los Toltecas allá por los años del 600 y fundaron, según Orozco y Berra (citado por Páez Brotchie) nada menos que Xalisco… “Lugar de Arenas”.

Como ven, hay muchas cosas valiosas por descubrir en nuestra cercana laguna. Con un poco de inquietud y estando atentos, nuevas cosas interesantes suelen aparecer en el lugar menos pensado.
¡Que la gocen…!

deviajesyaventuras@informador.com.mx

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