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De viajes y aventuras
Río Caliente: un SPA que no les gusta a los mexicanos
Muy chistosos que somos los mexicanos. Bueno, chistosos es la palabra que más usamos aquí en el caló tapatío para designar a una persona extraña, de gustos o intereses fuera de lo común (llamémosle especiales), o de corta de visión, rara, o bueno pues dejémosla en un eufemístico… “de gustos y preferencias diferentes”.
Tenemos aquí -prácticamente a la vuelta de la esquina- un delicioso, modesto y exclusivo SPA, metido entre los cerros volcánicos del Bosque de La Primavera. Río Caliente es mundialmente afamado por sus aguas ricas en minerales, su menú vegetariano, su afán curativo de relajación y descanso; sus masajes terapéuticos de reconocido profesionalismo, y por la paz y tranquilidad que ahí se prodiga a manos llenas, invitándonos olvidar los intríngulis de nuestra agitada vida diaria. Pero no, los mexicanos, y principalmente los tapatíos… no vamos.
Este lugar, vale decirlo, está ocupado prácticamente al cien por ciento durante todo el año, por decenas de extranjeros que hacen con meses de antelación sus reservaciones. Americanos, canadienses y europeos son los que disfrutan a sus anchas los beneficios de climas, aguas minerales y buen vivir en nuestro terruño. Baste decir con que Río Caliente tiene reconocimiento entre los SPA`s como: “One of the best for mineral springs”.
Días, semanas y hasta meses son los que se vienen a pasar en el lugar los extranjeros que queriendo apartarse del mundo fiero que nos rodea, disfrutan a sus anchas de la hospitalidad y sencillez campirana del pequeño rincón escondido en las cercanías de nuestra ciudad. Sin embargo, desgraciadamente, para nosotros es un lugar casi desconocido.
En varias ocasiones en las que hemos tenido la oportunidad de disfrutar de Río Caliente, siempre hemos sido los únicos huéspedes mexicanos. Alemanes, ingleses, holandeses y canadienses, que hacen viajes especiales desde sus lugares, han sido nuestros formidables compañeros de estadía; desgraciadamente nunca hemos coincidido con algún mexicano, cosa que es una lástima porque es un lugar excepcional; el español -que es muy apreciado por la concurrencia- prácticamente brilla por su ausencia.
Aunque es un poco difícil obtener una reservación en fin de semana, y menos si es temporada alta, creo que vale la pena intentarlo llamando al 3151-0887 desde Guadalajara. Sus precios, incluyendo habitación privada, tres comidas (buffet vegetariano), albercas termales, vapor en la caverna rocosa de un manantial natural, caminatas guiadas por los bosques y clases de yoga, van desde los $ 1,800 pesos diarios por persona. Los masajes terapéuticos profesionales (previa cita) y los de lodo son extra.
Vale… y palabra que bien vale la pena olvidarse un poco del mundanal ruido y dejarse chiquear por un ratito. ¡Ay mano… la vida es tan cortita…!
Ahí no hay nada de catrinerías; todo mundo anda en pants y con ropa super cómoda; nada de lentes grandotes y camionetotas; a nadie le importan si los chongos o no los chongos; los peinados y maquillajes son inexistentes; unos salen del masaje y otros de la alberca y todo mundo va a descansar y olvidarse de todo sin cumplidos de ninguna clase.
Un buen puño de ensalada y una fruta jugosa y fresca, es más que reconfortante al estar en el sencillo comedor, disfrutando de la vista de decenas de pájaros de todas clases que tras de los ventanales llegan a comer su fruta, que al igual que ti, a ellos les fue servida en sus comederos colgando de los árboles.
Me pasaría el día completo platicando de la sencilla paz y del bienestar que se respira en el lugar, pero no, a los mexicanos no nos gusta esto y aquí mejor termino, dejemos que los extranjeros sean quienes disfruten de las cosas buenas de nuestro México.
Pero por si acaso se les antoja… por la carretera que va a Tequila, a mano izquierda hay que salir (cruzando con precaución la carretera) al pueblo de La Primavera; cruzarlo y seguir rumbo a los balnearios. Más, mucho más adelante, por una brechita de tierra encontrarán una desviación a la izquierda que termina en un portón cerrado; hay un timbre, y una voz te preguntará si tienes reservación; de ser así, disfruta -como extranjero- las delicias que tienes en tu tierra.
P.D. La burra de la foto se llamaba Petunia y era tan querida por la concurrencia que era muy bien recibida en todas partes, aunque… era muy burra para la gimnasia. Desgraciadamente murió ya hace como tres años.
deviajesyaventuras@informador.com.mx
Tenemos aquí -prácticamente a la vuelta de la esquina- un delicioso, modesto y exclusivo SPA, metido entre los cerros volcánicos del Bosque de La Primavera. Río Caliente es mundialmente afamado por sus aguas ricas en minerales, su menú vegetariano, su afán curativo de relajación y descanso; sus masajes terapéuticos de reconocido profesionalismo, y por la paz y tranquilidad que ahí se prodiga a manos llenas, invitándonos olvidar los intríngulis de nuestra agitada vida diaria. Pero no, los mexicanos, y principalmente los tapatíos… no vamos.
Este lugar, vale decirlo, está ocupado prácticamente al cien por ciento durante todo el año, por decenas de extranjeros que hacen con meses de antelación sus reservaciones. Americanos, canadienses y europeos son los que disfrutan a sus anchas los beneficios de climas, aguas minerales y buen vivir en nuestro terruño. Baste decir con que Río Caliente tiene reconocimiento entre los SPA`s como: “One of the best for mineral springs”.
Días, semanas y hasta meses son los que se vienen a pasar en el lugar los extranjeros que queriendo apartarse del mundo fiero que nos rodea, disfrutan a sus anchas de la hospitalidad y sencillez campirana del pequeño rincón escondido en las cercanías de nuestra ciudad. Sin embargo, desgraciadamente, para nosotros es un lugar casi desconocido.
En varias ocasiones en las que hemos tenido la oportunidad de disfrutar de Río Caliente, siempre hemos sido los únicos huéspedes mexicanos. Alemanes, ingleses, holandeses y canadienses, que hacen viajes especiales desde sus lugares, han sido nuestros formidables compañeros de estadía; desgraciadamente nunca hemos coincidido con algún mexicano, cosa que es una lástima porque es un lugar excepcional; el español -que es muy apreciado por la concurrencia- prácticamente brilla por su ausencia.
Aunque es un poco difícil obtener una reservación en fin de semana, y menos si es temporada alta, creo que vale la pena intentarlo llamando al 3151-0887 desde Guadalajara. Sus precios, incluyendo habitación privada, tres comidas (buffet vegetariano), albercas termales, vapor en la caverna rocosa de un manantial natural, caminatas guiadas por los bosques y clases de yoga, van desde los $ 1,800 pesos diarios por persona. Los masajes terapéuticos profesionales (previa cita) y los de lodo son extra.
Vale… y palabra que bien vale la pena olvidarse un poco del mundanal ruido y dejarse chiquear por un ratito. ¡Ay mano… la vida es tan cortita…!
Ahí no hay nada de catrinerías; todo mundo anda en pants y con ropa super cómoda; nada de lentes grandotes y camionetotas; a nadie le importan si los chongos o no los chongos; los peinados y maquillajes son inexistentes; unos salen del masaje y otros de la alberca y todo mundo va a descansar y olvidarse de todo sin cumplidos de ninguna clase.
Un buen puño de ensalada y una fruta jugosa y fresca, es más que reconfortante al estar en el sencillo comedor, disfrutando de la vista de decenas de pájaros de todas clases que tras de los ventanales llegan a comer su fruta, que al igual que ti, a ellos les fue servida en sus comederos colgando de los árboles.
Me pasaría el día completo platicando de la sencilla paz y del bienestar que se respira en el lugar, pero no, a los mexicanos no nos gusta esto y aquí mejor termino, dejemos que los extranjeros sean quienes disfruten de las cosas buenas de nuestro México.
Pero por si acaso se les antoja… por la carretera que va a Tequila, a mano izquierda hay que salir (cruzando con precaución la carretera) al pueblo de La Primavera; cruzarlo y seguir rumbo a los balnearios. Más, mucho más adelante, por una brechita de tierra encontrarán una desviación a la izquierda que termina en un portón cerrado; hay un timbre, y una voz te preguntará si tienes reservación; de ser así, disfruta -como extranjero- las delicias que tienes en tu tierra.
P.D. La burra de la foto se llamaba Petunia y era tan querida por la concurrencia que era muy bien recibida en todas partes, aunque… era muy burra para la gimnasia. Desgraciadamente murió ya hace como tres años.
deviajesyaventuras@informador.com.mx