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De viajes y aventuras
Este es un deporte de riesgo que ha aparecido últimamente como novedosa variación del surfing en primera instancia, y del windsurfing posteriormente; lo explicaré
El Surfing consiste en deslizarse sobre las olas (surf=oleaje) en una estrecha y larga tabla aprovechando el ímpetu y la fuerza de ellas. Ahora bien; el hecho de estar pacientemente tirados en la playa o montados en su tabla sobre la marea horas enteras observando el estado del mar, la forma de las olas y los momentos adecuados para “correr” con ellas, se convirtió para muchos chavos casi en una religión, tanto el deporte mismo como el ambiente suelto y la parafernalia a su derredor. Calzón floreado, greña al aire, piel tostada, valemadrismo y libertad de acción definirían a un surfo típico. Claro, en esto hay quienes se amparan en eso para libertinajes (algunos de ellos ni siquiera han tocado una ola), y hay quienes como verdaderos deportistas están dedicados al mar, al viento y a la naturaleza en pleno.
En el Windsurfing, se agregó a la tabla una vela con mástil móvil para aprovechar la fuerza del viento como impulsor (wind=viento, surf=marea), agregando así un plus al deporte, tanto de navegar en la rompiente de las olas, como de hacer arriesgadas travesías en mareas complicadas.
En el Kitesurfing se usa un cometa (kite) para nosotros papalote (del nahuatl papalotl=mariposa) como medio propulsor. Este está hecho de una tela rectangular, flexible y resistente, que ha sido cosida en secciones tubulares para captar el viento; es ahí de donde cuelgan varias líneas de unos 20 mts de largo, con las que además de sostenerse, el tripulante (kiter) parado sobre su tabla lo maneja y dirige (si tiene la pericia) en la dirección que desea.
Los mexicanos tenemos orgullosamente un segundo lugar mundial; obtenido por el vigoroso, profesional y buena onda Sean Farley; y que aunque su nombre sea en inglés, es nativo del mero Colima.
Sean (pronúnciese shhon) Farley Gómez ganó esa presea -en la suma de varias rondas por el mundo- compitiendo últimamente en Alemania contra los profesional kiteboard riders (PKRA), y solamente habiendo sido superado -con escasísimo margen- por el francés Charles Deleau, pero delante del español Sami Gali.
O sea todo un triunfo a nivel mundial contendiendo contra los mejores, en un deporte rudo y riesgoso, que requiere de técnica consumada y desde luego intenso entrenamiento que demanda tenacidad, disciplina, constancia y muchos, pero muchos… ánimos, creo que se dice.
¡Felicidades Sean…! Y gracias por haber puesto en tu deporte a México muy en alto. Es un bonito ejemplo de lo que es hacer muy bien lo que hagas. Hagas lo que hagas.
Aquí, nuestro querido Chon (en Tecomán que es en donde entrena la mayor parte de su tiempo, sus cuates no pueden pronunciar el elegante Shhhon) nos está poniendo una bonita muestra de lo que es el hacer algo con amor y entrega y dedicación.
Muchas gracias a ese bato que le dicen Chon, que se pronuncia Shhhon y se escribe Sean… Sean Farley Gómez, auténtico colimote mexicano de la región.
Un buen ejemplo para seguir.
deviajesyaventuras@informador.com.mx
En el Windsurfing, se agregó a la tabla una vela con mástil móvil para aprovechar la fuerza del viento como impulsor (wind=viento, surf=marea), agregando así un plus al deporte, tanto de navegar en la rompiente de las olas, como de hacer arriesgadas travesías en mareas complicadas.
En el Kitesurfing se usa un cometa (kite) para nosotros papalote (del nahuatl papalotl=mariposa) como medio propulsor. Este está hecho de una tela rectangular, flexible y resistente, que ha sido cosida en secciones tubulares para captar el viento; es ahí de donde cuelgan varias líneas de unos 20 mts de largo, con las que además de sostenerse, el tripulante (kiter) parado sobre su tabla lo maneja y dirige (si tiene la pericia) en la dirección que desea.
Los mexicanos tenemos orgullosamente un segundo lugar mundial; obtenido por el vigoroso, profesional y buena onda Sean Farley; y que aunque su nombre sea en inglés, es nativo del mero Colima.
Sean (pronúnciese shhon) Farley Gómez ganó esa presea -en la suma de varias rondas por el mundo- compitiendo últimamente en Alemania contra los profesional kiteboard riders (PKRA), y solamente habiendo sido superado -con escasísimo margen- por el francés Charles Deleau, pero delante del español Sami Gali.
O sea todo un triunfo a nivel mundial contendiendo contra los mejores, en un deporte rudo y riesgoso, que requiere de técnica consumada y desde luego intenso entrenamiento que demanda tenacidad, disciplina, constancia y muchos, pero muchos… ánimos, creo que se dice.
¡Felicidades Sean…! Y gracias por haber puesto en tu deporte a México muy en alto. Es un bonito ejemplo de lo que es hacer muy bien lo que hagas. Hagas lo que hagas.
Aquí, nuestro querido Chon (en Tecomán que es en donde entrena la mayor parte de su tiempo, sus cuates no pueden pronunciar el elegante Shhhon) nos está poniendo una bonita muestra de lo que es el hacer algo con amor y entrega y dedicación.
Muchas gracias a ese bato que le dicen Chon, que se pronuncia Shhhon y se escribe Sean… Sean Farley Gómez, auténtico colimote mexicano de la región.
Un buen ejemplo para seguir.
deviajesyaventuras@informador.com.mx