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Crónica. ¿Qué ha sido de tu vida?

La tecnología multiplicó las posibilidades de los encuentros que a diario tenemos, sólo que ahora muchos de ellos son virtuales y nada más.

Por: Gerardo Lammers

La tecnología empequeñeció al mundo y multiplicó las posibilidades de los encuentros que a diario tenemos, sólo que ahora muchos de ellos son virtuales y nada más. Esto es algo evidente en las redes sociales ya que están en boga hoy en día a través de la internet.

¿Has oído hablar del Facebook?, me preguntó una noche en un bar uno de esos amigos-conocidos que te encuentras precisamente en un bar para, al calor de las copas, conversar sobre lo que ha sido de tu vida. Escasamente había escuchado ese nombre y se lo hice saber. Pues ya te enterarás, me contestó, y enseguida platicamos un poco sobre lo que había sido de nuestras vidas.

Al poco tiempo me llegaba una invitación a mi cuenta de correo para ingresar al Facebook y, sin pensarlo demasiado, me inscribí. Después me enteré que a este sitio es fácil entrar pero difícil salir, y más o menos voy entendiendo por qué.

Se trata de uno de los portales más cotizados de la actualidad, valuado en no sé cuántos millones de dólares y que, según cuenta la historia, surgió de la nostalgia de un nerd estadounidense por mantenerse en contacto con sus ex compañeros del colegio. Por supuesto este chico ahora es un alto ejecutivo con la agenda hipersaturada, imagino que con poco tiempo para saber qué ha sido de las vidas de sus amigos.

Coincido con muchos usuarios en reconocer que este portal es básicamente un chismesazo. Bueno, he aquí una de las claves de su éxito. En el Facebook te enteras quién es amigo de quién o qué nuevo amigo o conocido o extraño te quiere incluir en su lista. Y si te descuidas en este proceso se te pasan las horas y los días.

También puedes meterte a curiosear en la páginas de todas las personas que te han aceptado en su red.

Es común que los usuarios suban fotografías para que los demás las vean y si quieren las comenten. Fue así, por ejemplo, que un día me enteré de la existencia de las Chuperamigas (así se pusieron estas chicas). Esa línea de investigación desembocó en una foto de un amigo al que hace mucho tiempo no veía por ningún lado. Aparece planchando en la reducida cocina de su departamento, con su típico porte de lama tibetano, y bajo la imagen una leyenda: “El cuñado perfecto”.

En fin, estas son el tipo de cosas que ocurren en este aclamado portal de las amistades virtuales.

Pero tengo que admitir que estas redes no dejan de ser una oportunidad para encontrarte con gente que hace siglos nos veías y enviarle un “hey, ¿qué ha sido de tu vida?” .

Y no obstante las prisas cibernéticas, en más de una ocasión he recibido joyitas de parte de personas a las que, de otra forma, probablemente no hubiera vuelto a tener noticias, como a esta chica a la que se me ocurrió preguntarle que qué había hecho todos estos años. Me contestó así:

“Hola, pues te cuento rápidamente mi vida desde que salí de la universidad: tres años trabajando en un canal de televisión y me casé, al año de casarme me mudé a Puerto Vallarta, a las tres semanas de haber llegado me accidenté en auto, estuve un año fuera de circulación, después de ese año regresé a Guadalajara y trabajé durante un año tres meses en comunicación social de una dependencia del gobierno, quedé embarazada, renuncié y me convertí en mamá de tiempo completo".

Ahora tengo a un niño de cuatro años y medio y otro de casi diez meses, tengo tres meses que me separé de mi esposo y no sé qué me deparará el destino. Eso he hecho, ¿cómo ves?”.

En unas conferencias que dio en Estados Unidos, Borges decía que la poesía nos espera a la vuelta de la esquina, en el lugar menos pensado. Habría que agregar que en estos tiempos virtuales puede esperarnos también a la vuelta del correo electrónico. En pleno Facebook.

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