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Creel, a un paso del cielo

En 2007 el sitio ingresó a la lista de Pueblos Mágicos y todavía hoy refrenda su título con la luminosidad de su cultura

GUADALAJARA, JALISCO (25/JUL/2010).-  “Creel es la puerta a dos parajes de maravilla: el mágico mundo de los tarahumaras y las portentosas Barrancas del Cobre”, dice Alonso Salas, autor del blog www.sombreretemagico.blogspot.com (que pretende dar un panorama de los pueblos mágicos en México). Y tiene razón.

La ciudad -un pequeño poblado que se encuentra casi en la cúspide de la Sierra Madre Occidental, en el municipio de Bocoyona (Chihuahua)-, representa la oportunidad de establecer cercanía al máximo con un pueblo que ha persistido al paso del tiempo, el Rarámuri, y que aún conserva la magia y esplendor de las grandes culturas, con todo su misticismo.

Estar parado ahí, en Creel, rodeado por las portentosas montañas y paisajes excelsos que colman la mirada; es descubrirse como un ser diminuto, la belleza y la magificencia parecen no tener fin.

Para el turista aguerrido, hambriento de aventuras y sediento de belleza, Creel es el punto de partida ideal, pues de ahí se abre paso hacia sitios de encanto como el Lago de Arareko (en forma de herradura, con 40 hectáreas de superficie), el Valle de los Hongos, el Valle de las Ranas, la Misión de San Ignacio, aguas termales de Recowata, la Cascada de Cusarare, el Cañón de Batopilas y la Cascada de Basaseachi, considerada una de las más altas de México.

Pero también es el sitio ideal para adentrarse en la historia; el poblado ubicado a 247 kilómetros al sureste de la ciudad de Chihuahua, tiene todo lo que un buen observador pueda desear, construcciones que se alzan en la población que antes los rarámuris identificaron como Rochivo y que en 1907, al ser inaugurada la estación del tren, se le comenzó a conocer por su nombre actual, designado en honor a quien fuera gobernador de aquellas tierras, Enrique Creel.

Por su ubicación, Creel se ha dedicado a la industria maderera, lo que le ha dado un importante reconocimiento, convitiendo el lugar en nudo de comunicaciones de la sierra.

Las riquezas

Es quizá por las impresionantes vistas que provee Creel a sus visitantes, que el lugar se ha convertido en un paso turístico por excelencia, pero también es la obra del hombre la que ha dado un extra al reconocimiento del lugar como punto en el que convergen la historia y la cultura.

Entre los puntos de mayor relevancia del sitio, incluido en la lista de Pueblos Mágicos de México en el año 2007, destacan la Plaza de Armas, donde se sitúa un quiosco y un monumento enalteciendo a Enrique Creel.

No pueden perderse de vista, ahí en las cercanías, la Iglesia de Cristo Rey de estilo neogótico y junto a ella, el Templo de Nuestra Señora de Lourdes, construcciones austeras del siglo XX.

Al poniente de la plaza está la Casa y Museo de las Artesanías, en donde el trabajo rarámuri se reconoce, sumado a un acervo de piezas históricas, utensilios de uso cotidiano y fotografías.

En una colina se encuentra una escultura, de ocho metros de alto, del “Cristo Rey”, figura que con sus brazos abiertos abraza el lugar y protege a sus habitantes y visitantes.

Además, pueden encontrarse en las cercanías de Creel, misiones de la época colonial, algunas de ellas aún en funciones, que son testigos silentes del esfuerzo por evangelizar aquellas tierras.

Cercana a esta población está San Ignacio Arareco, sitio en el que destaca su vieja iglesia de piedra, y diversos paisajes con enormes rocas de formas caprichosas para ver y escalar.

Al sureste de Creel, a 21 kilómetros, está Cusárare; ahí se puede visitar la misión Los Santos Cinco Señores, construida en 1733 por los jesuitas, y en la que se encuentran diversos diseños tarahumaras. A unos pasos está el Museo Loyola, con una colección de arte sacro virreinal.

Algunas actividades

Si bien para algunos basta con quedarse como detenidos en el tiempo para admirar a detalle las bellezas que rodean a Creel; hay otros que recorren los paisajes no sólo con la mirada, echando a andar los pies, ya sea caminando, trotando o incluso en bicicleta, una de las opciones que se ofrece a propios y extraños en este paraíso serrano.

• En las Barrancas del Cobre, por ejemplo, se pueden contratar diversos tipos de excursiones que permiten a los visitantes ver de cerca su magnificencia. Desde ahí hay también transporte público a puntos como Batopilas, un viejo pueblo minero en el fondo de las barrancas.

• No hay que perder de vista la opción del Ferrocarril Chihuahua al Pacífico, El Chepe. El recorrido es de 653 kilómetros y cuenta con 37 puentes y 86 túneles, desde donde se pueden apreciar las barrancas de la sierra Tarahumara, así como una zona boscosa. Se trata, sin duda, de una de las obras de ingenieria más relevantes a nivel mundial y su recorrido se ha converito en uno de los más espectaculares.

• El Lago Arareko es uno de los principales atractivos turisticos de la región; ahí se  pueden realizar paseos en lancha, disfrutar de caminatas entre el bosque, hacer carnes asadas y andar en bicicleta de montaña. Incluso, dado que son los propios tarahumaras los que se encargan de prestar estos servicios, será posible adentrarse en esta cultura a través del habla, como si se tratase de una investigación etnológica.

• Y si es éste el propósito del viaje (conocer de cerca al pueblo rarámuri), es esencial dar un paseo por la Cueva de Sebastián, lugar tradicionalmente habitado por los tarahumaras y que en la actualidad se presenta como un atractivo turístico para conocer cómo era su vida.


Los recuerditos

Habrá quienes se conformen con una piedra como recuerdo de una mágica experiencia, pero además vale la pena salir de Creel con algunas de las artesanías tradicionales de los rarámuri, como los wares, que son canastas tejidas con palmillas.

Para satisfacer el apetito

La comida tradicional serrana destaca por sus productos deshidratados como la carne y chiles secos. Ambos son ingredientes característicos de platillos típicos de la región, como la machaca y el caldillo de carne seca, cuyo complemento ideal son las tortillas azules. Hay también exquisitos mariscos que todos los días viajan en el ferrocarril provenientes de Topolobampo, Sinaloa; la discada, chacales, buñuelos, menudo.

Para descansar

En los últimos años, probablemente con el nombramiento de Creel como Pueblo Mágico, ha aumentado el número de hoteles en la región, desde instalaciones de primer nivel hasta pequeñas cabañas de costos menos elevados.

Algunos de los hoteles en los que se puede reservar son: Best Western  ( www.thelodgeatcreel.com), Hotel y Cabañas Villa Santa Cruz (750 pesos la habitación doble, por noche; y mil 200 pesos, en una cabaña para cinco personas), Sierra Bonita ( www.sierrabonita.com.mx), Parador de la Montaña (hotelparadorcreel.com, de 834 a mil 108 pesos), Hotel Villa Mexicana ( www.vmcoppercanyon.com, de 55 a 130 dólares, por habitación por noche), Cabañas Arareko (desde 150 pesos por persona), Cabañas Claro de Luna ( www.cabanasclarodeluna.com, 550 pesos en temporada baja y 850, en temporada alta), Cabañas Montebello inn ( www.montebellocreel.com) y Korachi ( www.hotelkorachi.com, en habitaciones los precios por persona van de 200 a 550 pesos; y en cabañas, de 250 a 650 pesos), entre otros.

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