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Con sabor a Guacamole Digital
A un año y pocos meses de haber comenzado el diplomado, llegamos al final de lo que para algunos es apenas el comienzo de una nueva etapa de vida, ahora como fotógrafos profesionales
A un año y pocos meses de haber comenzado el diplomado, llegamos al final de lo que para algunos es apenas el comienzo de una nueva etapa de vida, ahora como fotógrafos profesionales. Concluye el Diplomado en Fotografía Publicitaria del ITESO, del cual formamos parte un nutrido grupo de – ahora – amigos que pasamos de todo para llegar aquí.
Les platico en breve mi experiencia como alumno y ahora egresado. El diplomado se conforma de diferentes módulos que pretenden llevar a los alumnos por temas necesarios a perfeccionar en el camino de convertirse en un profesional de fotografía. Los temas que se cubren van desde el manejo del color, hasta el retoque avanzado, pasando por temas tan específicos como la iluminación y el retrato de moda, entre otros. El a veces monótono ritmo de las clases ordinarias, se ve interrumpido y refrescado, por ocasionales viajes o sesiones en locación que ayudan tanto a la didáctica como a la integración – en todos los diferentes significados que esta palabra puede tomar – del grupo.
El programa está claro desde un inicio y se sigue al pie de la letra en lo que a los módulos y fechas se refiere; con sus ligeros cambios por imprevistos o por eventos que se dejan en manos del grupo.
Cada módulo es impartido por un profesor diferente, todos fotógrafos profesionales, muy clavados en lo que hacen. Quizás sea ese amor a la profesión, lo que en algunos casos los prive de un método de enseñanza totalmente claro, y a veces de seguir los objetivos de cada módulo.
En resumen, este diplomado – como su nombre lo indica – no es una especialidad o una maestría. Para mí, cumplió perfectamente las funciones de dar un vistazo general a los diferentes asuntos a cuidar como fotógrafo, así como a los principales campos de trabajo de la profesión, y con ello a decidir un área de especialización. Sin embargo, éste, como la mayoría de los cursos, talleres, especialidades y hasta maestrías; no está exento de detalles – aunque mínimos, detalles al fin – que habrá que trabajar en futuros ciclos.
Lo recomiendo ampliamente a todos los que tengan curiosidad de conocer en términos generales los gajes del oficio. Y les sugiero abstenerse a todos los que ya tengan un panorama más o menos claro y deseen especializarse en un tema, para eso hay talleres específicos intensivos.
Lo mejor de esto es que aparte de los conocimientos y de la preparación para un nuevo campo de trabajo, me llevo también un par de buenos amigos. Y muchas felicidades a todos los compañeros, maestros y a Alicia. Gracias Montse.
por: carlos Valenzuela
Les platico en breve mi experiencia como alumno y ahora egresado. El diplomado se conforma de diferentes módulos que pretenden llevar a los alumnos por temas necesarios a perfeccionar en el camino de convertirse en un profesional de fotografía. Los temas que se cubren van desde el manejo del color, hasta el retoque avanzado, pasando por temas tan específicos como la iluminación y el retrato de moda, entre otros. El a veces monótono ritmo de las clases ordinarias, se ve interrumpido y refrescado, por ocasionales viajes o sesiones en locación que ayudan tanto a la didáctica como a la integración – en todos los diferentes significados que esta palabra puede tomar – del grupo.
El programa está claro desde un inicio y se sigue al pie de la letra en lo que a los módulos y fechas se refiere; con sus ligeros cambios por imprevistos o por eventos que se dejan en manos del grupo.
Cada módulo es impartido por un profesor diferente, todos fotógrafos profesionales, muy clavados en lo que hacen. Quizás sea ese amor a la profesión, lo que en algunos casos los prive de un método de enseñanza totalmente claro, y a veces de seguir los objetivos de cada módulo.
En resumen, este diplomado – como su nombre lo indica – no es una especialidad o una maestría. Para mí, cumplió perfectamente las funciones de dar un vistazo general a los diferentes asuntos a cuidar como fotógrafo, así como a los principales campos de trabajo de la profesión, y con ello a decidir un área de especialización. Sin embargo, éste, como la mayoría de los cursos, talleres, especialidades y hasta maestrías; no está exento de detalles – aunque mínimos, detalles al fin – que habrá que trabajar en futuros ciclos.
Lo recomiendo ampliamente a todos los que tengan curiosidad de conocer en términos generales los gajes del oficio. Y les sugiero abstenerse a todos los que ya tengan un panorama más o menos claro y deseen especializarse en un tema, para eso hay talleres específicos intensivos.
Lo mejor de esto es que aparte de los conocimientos y de la preparación para un nuevo campo de trabajo, me llevo también un par de buenos amigos. Y muchas felicidades a todos los compañeros, maestros y a Alicia. Gracias Montse.
por: carlos Valenzuela