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Comedor, delicias en privado

Quienes administran este sitio lo denominan sala de degustación

GUADALAJARA, JALISCO (12/MAY/2013).- Existen recetas secretas que ni con un cheque en blanco de por medio salen de la boca del chef. En Comedor, sí. No necesita sobornar al cocinero para que sus técnicas creadas en sartén al fuego sean explicadas en su más mínimo detalle.

Ésta, es tan sólo una de características que Comedor ofrece a los comensales de la metrópoli tapatía. Hace no más de dos meses, Comedor abrió su cocina al público, conocedor o no, de la gastronomía fina y preparada a la medida y gusto del cliente.

Comedor no es un restaurante, pero aquí se cuenta con servicio de alimentación. Según sus tres socios y fundadores: Santiago Flores, Andrés Arzate y el cocinero Marco Díaz de León, Comedor es una sala de degustación donde el cliente deja de ser cliente para convertirse en un invitado exclusivo, el invitado de honor.

Aunque no sacarán una alfombra roja cuando el comensal llegue, los tres anfitriones de Comedor prometen atenderlo de manera espectacular, por lo que si usted desea ir a la cocina y preguntar al cocinero qué es lo que prepara y cómo lo hace, tendrá toda la libertad de realizar cuánta pregunta culinaria se le antoje.

Tampoco tiene que esperar a que el mesero le asigne o sea desocupada una mesa, pues está ya se encontrará servida y atendida exclusivamente para usted.

De boca en boca


Santiago Flores lo recalca: Comedor no es un restaurante. Comedor es un espacio donde el comensal disfruta de los platillos sin prisa, sin una ola de meseros corriendo de un lado a otro en busca de mesas vacías y sillas.

“La mesa que se asigna es tu mesa para toda la noche, no tiene rotación y no va a venir otra persona a sentarse, ni vas a tener al mesero queriéndote vender una copa más o que si ya no estás consumiendo que te mande la cuenta para dar la mesa a alguien más”.

Luego de asistir a un curso de empoderamiento empresarial y comprender las bases de la competencia y la forma de ofertarse atractivo al público, Santiago Flores y los demás socios dieron rienda a un proyecto que rompe con la tradición del mercado y de restaurantes comunes.

Aunque en la metrópoli existen restaurantes donde el servicio es impecable y la comida es una delicia, Comedor cuenta con otras características que incrementan el nivel de atención al cliente y la variedad gastronómica ofertada al comensal, al recurrir a un concepto muy poco conocido en Guadalajara.

“No se puede competir ofreciendo calidad porque está implícita en el servicio, esa no puede ser una ventaja de competitividad. En Comedor buscamos algo que no tengan los demás. No es un restaurante, es una sala de degustación, un lugar íntimo para degustar alimentos en un espacio privado”, explica Flores al detallar que lejos de intentar a atraer a un gran número de comensales que abarroten el lugar, están a la búsqueda de personal que simplemente disfruten el hecho de comer, aun así sólo se trate de atender a dos personas en una sola noche.

El exterior de Comedor no cuenta con un letrero que lo identifique como “restaurante”, ni siquiera está ubicado en una zona comercial. Esto es precisamente lo que se pensó desde un inicio, pues la única forma de llegar a Comedor es a través de la reservación, la contratación de un evento o establecer contacto directo en redes sociales o en los teléfonos del lugar.

Comedor tampoco está abierto toda la semana ni con un horario de servicio. De jueves a sábado, Comedor alista las mesas de los comensales que previamente han anticipado su visita, pues en este espacio tampoco topará con un lugar abarrotado por clientela, aquí la recepción no sobrepasa de los 20 invitados, a menos, que usted desee tener la sala de degustación exclusiva para una reunión empresarial, familiar o entre amigos.

Por el precio, el comensal decidirá si es elevado o no, pues hay ciertas modificaciones dependiendo de los insumos a utilizar y la cantidad de reservaciones. Por lo general, son 500 pesos por persona.

Acérquese, cocinero trabajando


La propuesta gastronómica de Comedor, también está pensada en las necesidades y gustos del comensal y las virtudes del cocinero, Marco Díaz de León, diseñador por convicción, pero amante de las cacerolas por vocación.

Con sal, sin sal. Sin picante, con más picante. Más, tostado, más crudo. Más dulce, más ácido. Si de algo puede estar seguro el comensal es que su platillo será preparado bajo las instrucciones que dicte, pues otra de las ventajas de Comedor, es que al momento de realizar la reservación, Marco Díaz se da a la tarea de preguntar si su invitado es alérgico o no gusta de ciertos alimentos, métodos de cocción, si es vegetariano o un amante voraz de la carne o mariscos.

Marco Díaz también decidió alejarse de los atiborrados menús que conflictúan al comensal al momento de elegir qué comer. El cocinero ofrece un selectivo menú de tres tiempos cada semana, dependiendo de los alimentos de temporada o de lo que su mente creativa cocine en los días cercanos a abrir Comedor.

Siempre hay variantes, el comensal nunca comerá lo mismo, siempre habrá modificaciones con el propósito de llevar al paladar a experiencia de sabor, textura, aroma y presentación.

Aunque la experiencia de Marco Díaz de León se construye por su conocimiento en la cocina internacional y especializada, el cocinero también puede sorprender con un platillo personalizado (en tres tiempos) si es que el comensal pide comida francesa, mexicana o japonesa.


Reserva


Dirección: Viña del Mar 1942, colonia Colomos Providencia

Teléfono: 3641-2618  

Contacto: hola@comedorcompulsivo.com.mx  

Redes sociales:
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Más información
: comedorcompulsivo.com.mx

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